IV Edición REM: Recursos energéticos & mineros

Latinoamérica tiene grandes fortalezas y oportunidades en materia de sostenibilidad

México, al igual que otros países de la región, tiene importantes oportunidades para avanzar en regulación que sirva para elevar los pasos adelante que, voluntariamente, den las empresas.

El foco de Valora Consultores es abordar los temas ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) de manera que pueda cimentar las relaciones con los diferentes grupos de interés.

Valora es una consultora especializada en sostenibilidad, con 20 años de trayectoria, tiempo en que han podido acompañar a destacados clientes en Europa y América, especialmente en la articulación e implementación de sus estrategias.

Ello requiere de la capacidad de involucrar a diferentes áreas de la compañía, con conocimientos técnicos sobre el modelo de negocio y operación, así como el involucramiento del equipo gerencial y directorios.

En entrevista a Factor de Éxito, Pablo del Arco, Director de sostenibilidad ASG de Valora, nos comenta que en la organización que representa combinan el entendimiento de los drivers globales de sostenibilidad, incluyendo el creciente escenario en la importancia de los mercados financieros, con los contextos locales. 

De esta manera, es posible el apoyo a compañías multilatinas y otras de ámbito nacional, pero siempre con los mayores estándares de calidad. Además, comprenden la importancia de que una compañía se decida a institucionalizar y avanzar estratégicamente en sostenibilidad.

 

A su juicio, ¿en relación con Europa cómo se encuentra Latinoamérica en materia de sostenibilidad?

Latinoamérica tiene un escenario de fortalezas y oportunidades. Sin duda, se trata de sociedades más vinculadas con la tierra, con un enorme patrimonio natural y social. Tiene la materia prima para nutrir modelos sostenibles de desarrollo.

Pero se trata también de la región más desigual del planeta, con una urgencia por abordar falencias estructurales que, en el corto plazo, va en demerito de modelos sostenibles. De igual manera, la regulación es más laxa y/o menos exigente y las autoridades se ven sobrepasadas por las necesidades.

En este contexto, las sociedades se vuelcan a las empresas buscando soluciones, desde el asistencialismo más puro al desarrollo de modelos de negocio, productos y servicios, que contribuyan al desarrollo económico y social, y resguarden el medio ambiente.

Las empresas tienen, por tanto, una enorme oportunidad de avanzar en ese camino que, con una población creciente, permite obtener rendimiento que hacerlo sostenible financieramente en el tiempo.

Asimismo, el desafío es contribuir a la conciencia de los grupos de interés de naturaleza más local, conectar con las urgencias que se llevan su día a día para movilizar visiones de medio y largo plazo.

En Europa el contexto regulatorio es mucho más marcado. Si bien es una garantía para los derechos sociales, el resguardo del entorno y praxis ética; también puede generar cierto inmovilismo más allá de lo mandatorio.

En el establecimiento de las estrategias de sostenibilidad, en los diferentes vectores ASG, es importante ir un paso por delante de la regulación, entendiendo los riesgos y oportunidades y planteando soluciones innovadoras. 

 

¿Se ha encontrado resistencia al cambio en lo interno de las empresas? De ser afirmativa su respuesta, ¿qué estrategias han utilizadas para manejar esta situación?

Las principales reticencias por mucho tiempo han estado en los directores y niveles gerenciales, considerando la práctica en sostenibilidad como un gasto vinculado con aspectos de comunicación, pero no conectados con la gestión integral de riesgos ni oportunidades de negocio.

Afortunadamente, la presión del mercado, integrando inversionistas, calificadoras de riesgo y la banca, está permitiendo que se entienda el valor que entrega a la compañía, ya desde el acceso a capital y una estabilidad en las fuentes de fondeo y relación de inversionistas.

La otra gran dificultad ha sido el entendimiento de que las estrategias son integrales a diferentes áreas, que no se trata de esfuerzos aislados de una persona o en el mejor de los casos un equipo con la gorra de sostenibilidad. La colaboración es fundamental, al igual que la medición y el empuje con la fijación de objetivos cualitativos pero también cuantitativos de medio plazo, frente a los que comprometerse públicamente.

 

A nivel global, ¿cree que se está haciendo lo necesario para cumplir con los objetivos de Desarrollo Sostenible 2030?

Las estadísticas internacionales son claras, incluyendo las propias de los diferentes organismos del sistema de Naciones Unidas. Estamos en riesgo muy serio de no alcanzar la consecución de los objetivos, habiendo sido necesario lanzar la Década de la acción como un llamado final de atención.

Elementos cronificados como los conflictos armados y la pandemia, junto con la creciente influencia de los riesgos climáticos y de desigualdad social, hacen el escenario más complejo.

Se necesita que cada agente asuma su responsabilidad de manera decidida, desde posiciones de liderazgo en que involucre a sus diferentes grupos de interés. Y ello incluye al sector empresarial, apostando por modelos de negocio en que se consideren las externalidades y que generen oportunidades de desarrollo.

 

¿Qué rol juega la comunicación dentro de una empresa que está en plena transición hacia la sostenibilidad?

Tanto la comunicación interna como externa son críticas. Al interior, para el entendimiento de que es un esfuerzo compartido, que requiere esfuerzos de diferentes áreas, bajo un compromiso común.

Se refuerza por la importancia de que cada equipo sepa qué iniciativas atienden los temas ASG críticos y cómo medirlas, para facilitar una toma de decisiones que involucra hasta los niveles de gerencia y Directorio.

Al exterior, como parte de un compromiso de transparencia, que contribuyan a la confianza de las diferentes contrapartes. También para que se pueda solicitar una rendición de cuentas dirigida sobre compromisos concretos y se promuevan liderazgos empresariales que movilicen a sus cadenas de valor.

 

¿Cuáles son los granitos de arena que las personas comunes pueden aportar para contribuir al desarrollo sostenible?

Las empresas están hechas por personas que hacemos posible en el día a día su operación y determinamos los diferentes pasos estratégicos, gracias al análisis de información de diferentes fuentes y movilizando nuestra experiencia y conocimientos.

La sostenibilidad en las compañías no avanza si no están comprometidas las personas y, por eso, son tan importantes las iniciativas de sensibilización, capacitación y la comunicación interna y externa.

Como sociedad y especie somos conscientes de nuestra vulnerabilidad, una conciencia acrecentada por la pandemia. Tenemos la oportunidad de aplicar estos modelos sostenibles en nuestros hogares, con nuestro entorno familiar y social, promoviendo prácticas de aprovechamiento eficiente de los recursos y respeto al otro, valorando la diversidad. Tengamos siempre presente la siguiente pregunta ¿qué mundo queremos dejar a las siguientes generaciones.

 

¿Cree que México está haciendo lo necesario en materia de sostenibilidad?

México, al igual que otros países de la región, tiene importantes oportunidades para avanzar en regulación, que sirva asimismo para elevar los pasos adelante que voluntariamente den las empresas.

Comenzar por el reporting público podría ayudar, ya que moviliza los cambios al interior ante la necesidad de rendir cuentas. Las empresas son, en muchos casos, líderes regionales, con la oportunidad de ser referente en mercados con menor madurez por la evolución histórica, de inestabilidad social y política y por tratarse de mercados más cerrados a la inversión que pueda ayudar a avanzar en sostenibilidad.