ANSIEDAD

EN TIEMPOS DE COVID19

Ya hemos empezado a leer algunos estudios que hablan del impacto psicológico que ha ido dejando la pandemia del COVID19: se reportan altos índices de ansiedad, depresión, estrés y problemas de sueño en estudios publicados en China durante el mes de marzo, pero también en investigaciones publicadas hace algunos días en España. Se ha visto sintomatología propia de cuadros de estrés agudo.

Nos encontramos atravesando una crisis sanitaria y económica. Por tanto, antes de entrar en cualquier tema es importante aclarar que sentir malestar en estos momentos, en forma de estrés, ansiedad, desesperanza, rabia, confusión, resulta NORMAL. Partamos de que el estrés es la respuesta adaptativa de los seres humanos frente a un momento de mucha complejidad, porque nos ayuda a reaccionar y a activar todos nuestros recursos para salir de esa situación. El estrés asegura, por ejemplo, que tomemos las medidas de protección necesarias para cuidarnos en este momento. El problema aparece cuando ese estrés se ha mantenido en el tiempo y/o se ha incrementado. ¿Por qué se convierte en un problema? Porque aparece la ansiedad y, sostenido en el tiempo, produce agotamiento y otras alteraciones emocionales.

¿Que genera el estrés y la ansiedad? El temor al contagio o el temor por la salud de seres queridos, la incertidumbre al no saber qué depara el futuro ni la duración del brote, la novedad de una experiencia como la actual, la inestabilidad laboral, la crisis económica, la convivencia familiar, entre otras cosas. Los estresores en este momento son múltiples y aparecen simultáneamente, afectando casi todas las áreas de nuestra vida. Sentir poco control sobre lo que sucede puede generar mucho malestar.

¿Cómo podemos determinar que una persona está ansiosa? Inquietud, preocupación excesiva, alteraciones en el sueño, irritabilidad, aparición de síntomas físicos (tensión muscular, dolores de cabeza, malestar gastrointestinal, presión en el pecho o dificultad para respirar,entre otros), dificultad para concentrarse, dificultades para recordar algo, fatiga, pensamiento acelerado, son algunos de los síntomas más frecuentes cuando se habla de ansiedad. Es importante prestar especial atención si has sufrido una crisis de angustia, si notas que se te hace imposible concentrarte y tu pensamiento está totalmente tomado por eso que te angustia, si te encuentras bloqueado o si no consigues descansar (insomnio).

¿Cómo podemos cuidar nuestra salud mental estos días? Es importante que sigas medidas de autocuidado, que te permitan protegerte del impacto psicológico que puede generar una experiencia como esta. Te dejamos algunas ideas:

- Limita el consumo de información e infórmate a través de fuentes confiables. - Identifica cómo te sientes e intenta ponerlo en palabras o expresarlo.

- Mantén contacto frecuente con familiares y amigos, especialmente si estás solo en casa o si estás muy angustiado. La conexión interpersonal es una de los primeros recursos para aliviar el malestar psicológico.

- Intenta construir una nueva rutina, pero haz ajustes a medida que veas la necesidad. Este momento requiere de mucha flexibilidad de tu parte.

- Busca espacios para realizar actividades placenteras que te ayuden a desconectar aunque sea un rato corto al día: leer, meditar, hacer ejercicio, hablar con un amigo, tocar un instrumento, ver tv...

- Descansa y aliméntate adecuadamente. Un descanso adecuado permite que nuestro cuerpo pueda responder mejor al estrés que una situación implique.

- Identifica esos indicadores que te sirven de termómetro interno para saber cómo te encuentras. Úsalos para evaluar cómo llevas la situación y considera si es necesario pedir ayuda.