El vértigo de la comunicación

12 abril 2019

El lenguaje, en sus diversas manifestaciones, el escrito, el hablado, el de imágenes, sirve para transmitir los conocimientos que se acumulan de persona a persona, de generaciones a otras, y se transforma en una característica del ser humano, sin parangón con otras especies vivas.

Aprendemos de las experiencias ajenas, al menos esa es una aspiración, comunicamos sentimientos, damos órdenes, tenemos entonaciones múltiples en nuestras voces, lo que puede percibirse aún sin tener todos los códigos que el manejo de un lenguaje implica.

La ciencia y la tecnología ponen en nuestras manos la posibilidad de comunicarnos a un nivel global, haciendo uso de una variedad de lenguajes que van desde las imágenes hasta lo digital, de una manera que no deja de causarnos asombro cuando asistimos a la rapidez y simultaneidad de la transmisión de datos o cuando vemos las consecuencias que una imagen puede suscitar en este maravilloso y desafiante mundo de las comunicaciones.

Desde la colocación del primer satélite de comunicaciones en el espacio exterior, allá por los años cincuenta, el denominado famoso “Pájaro madrugador” aprendimos a conquistar la tierra, a intercomunicarnos de una manera que aparece ahora como cotidiana, pero que tiene detrás muchos estudios, mucha ciencia, mucho esfuerzo de científicos que se han dejado seducir por el cosmos.

De tal manera que nos atrevemos a decir, que en el afán de descubrir e investigar el espacio, el mundo exterior, los planetas, el universo, lo que realmente conquistó el ser humano es el espacio propio, el del planeta tierra, y lo hizo a través de la posibilidad de intercomunicarse, que nos dieron los satélites.

La rapidez de las conexiones, el bombardeo evidente de nuevas informaciones, forman parte del panorama de cada uno de los seres humanos, en los mas diversos contextos y situaciones.

El vértigo es parte ya de nuestra vida, nos hemos acostumbrado a tener cada día nuevos inventos y nuevos usos de lo ya conquistado. Pero sabemos que esa capacidad tiene un precio a pagar, que podemos denominar incertidumbre, que forma parte también de nuestro día a día y con la que tenemos que aprender a lidiar, lo importante es no perder de vista que si bien estamos expuestos a todo tipo de comunicación, el diálogo de persona a persona, el uso de la palabra hablada tienen un valor que no debe perderse si queremos seguir conservando esa calidad, la de seres humanos.

 

Rosalía Arteaga Serrano. Expresidenta y Vicepresidenta del Ecuador / Ex Ministra de Educación del Ecuador / Miembro del Directorio de la Biblioteca de Alejandría / Miembro de la Real Academia Europea de Doctores / Presidenta Ejecutiva Fundación FIDAL.

Fuente

Cibecom

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