La porcicultura dominicana en tiempos de COVID-19 y con tasa cero

Su sugerencia es que se prohíban las importaciones de carne de cerdo para proteger a los productores dominicanos, aunque ello implica cierto incumplimiento con el DR-Cafta.

El productor hizo el planteamiento en un artículo de nombre “La porcicultura dominicana en tiempos de COVID-19 y con tasa cero”.

1.- A diferencia de las observaciones iniciales que menospreciaban los efectos que produciría el Covid-19, debemos entender que realmente “ha puesto el mundo de cabeza”, además, nos ha demostrado con hechos, que no nos dejará tranquilos por un largo tiempo.

 

2.- Si están de acuerdo con el párrafo anterior, entonces entenderán que nuestro problema se extenderá mucho más allá de lo que las autoridades agropecuarias parecen entender; por lo tanto, tratemos de considerar los factores siguientes en nuestros intentos de encontrar una solución viable y perdurable.

3.- Las medidas que ha estado tomando el superior gobierno solamente pueden ser mantenidas durante un corto tiempo; no tenemos los recursos económicos necesarios para sostener a 10.5 millones de ciudadanos dentro de sus viviendas y proporcionarles lo necesario para su sostenimiento. Pensarlo es una locura. Por lo tanto, la masa trabajadora deberá ser liberada para que pueda poner de nuevo en marcha el aparato productor de bienes y servicios de la República. Obviamente, se pondrán restricciones a las personas más vulnerables al Covid-19 y posiblemente se establecerán medidas pertinentes que nos obliguen a cumplir con requerimientos relativos a la protección personal y el cuidado de contagio y difusión social del coronavirus que ha cambiado el mundo; pero, pasado un tiempo, nos acostumbraremos.

4.- Sin embargo, esta lección que estamos viviendo ya ha puesto al descubierto cosas importantes que debemos haber aprendido del análisis de esta crisis, aún cuando ella todavía no ha finalizado; y de esas cosas tenemos que hablar.

5.- Esto es, está muy claro que “vamos a convivir con el Covid-19” y debemos hacerlo con un buen “Plan de Manejo” para que nuestro país, y nuestra porcicultura, sobrevivan a esta pandemia, a la disminución o desaparición del turismo por un periodo más o menos prolongado y continúen su crecimiento y modernización.

6.- Estamos en plena lucha para salir de nuestros cerdos cebados y varias alternativas se han estado barajando en las diferentes asociaciones de productores.

Ciertamente, ese es nuestro problema inmediato y tenemos que encontrarle salidas viables. Las autoridades agropecuarias están luchando junto a los productores tratando de encontrar soluciones posibles, pero cada día se hace más difícil encontrarlas, pues los recursos físicos y económicos están siendo copados porque la pandemia del coronavirus Covid-19 a todos nos ha afectado de forma simultánea.

7.-Hemos estado escuchando los argumentos del Ministerio de Agricultura y sus explicaciones sobre las medidas que se están tomando. Los diferentes subsectores de la agropecuaria están pidiendo auxilio para resolver los problemas de comercialización que se les han estado presentando. Todos reclaman esa ayuda y todos tienen razón, pero, me pregunto, hasta cuándo podrá cargar el Estado con el costo de esta ayuda?

8.- Supongamos que el señor ministro logre atender los múltiples reclamos para eliminar el tapón de productos que ha sufrido la agropecuaria al bruscamente descender la demanda nacional por las razones ya conocidas; nos preguntamos entonces, y qué pasará el mes próximo? Acaso habrán regresado los 7.5 millones de turistas que hemos perdido? Volveremos a la situación de equilibrio entre oferta y demanda que, a duras penas, mantuvimos en año pasado? Acaso se habrán resuelto los problemas que han creado la situación que estamos viviendo?

Debemos entender, con los pies sobre la tierra, que esas condiciones no volverán en mucho tiempo, y que para lograrlo, como país y como productores, vamos a tener que tomar decisiones acordes con los momentos de emergencia que el mundo está viviendo.

9.- Estamos obligados a llevar nuestro empeño al punto que el señor Ministro de Agricultura, tal vez, no desea que le sean tocados, veamos: Pudimos sobrevivir al 2019, último año del desmonte arancelario para la carne de cerdo, abasteciendo la demanda total del país con la producción nacional de carne de cerdo más las importaciones traídas desde los Estados Unidos de América, dentro del tratado comercial DR-CAFTA. Las necesidades de carne de cerdo fueron así satisfechas para 10.5 millones de dominicanos más 7.5 millones de turistas, más la creciente población de inmigrantes, que, con visa o sin ella, nos visitan permanentemente.

10.- Según los datos obtenidos de la Dirección General de Aduanas, las importaciones de carne de cerdo en el pasado año 2019 promediaron 2,600 toneladas métricas, como pueden comprobar en las tablas y gráficos que mensualmente actualizamos y que ustedes reciben.

11.- Recordemos, además, que se nos está legalmente vedada la posibilidad de exportar carne de cerdo; ni siquiera los productos elaborados con ella. Por lo tanto, la carne que producimos, más la carne importada, nos la tenemos que comer nosotros los dominicanos, y esta vez sin la ayuda del turismo.

12.- La situación que vive el mundo de hoy con los problemas del Coronavirus alejan toda posibilidad de un rápido restablecimiento del flujo turístico que antes recibíamos, por lo tanto, no podemos considerar que el turismo nos ayudará con la carga.

13.- También debemos considerar una baja en la demanda de carne de los extranjeros inmigrantes, ya que una gran cantidad de ellos ya han regresado a sus países de origen.

14.- La máxima autoridad del sector agropecuario, en su reciente intervención televisada, ha expresado su creencia de que las importaciones se controlarán de forma automática, ellas solas, porque al bajar la demanda, las importaciones también bajarán. Además, agregó, que fuera del país los productos se han encarecido tremendamente y por lo tanto no habrá interés en importarlas.

15.- Su razonamiento es lógico, pero la realidad es otra muy diferente, veamos:

15-a) Las importaciones de carne de cerdo de los primeros meses de este año 2020, fueron:

Enero 2020-------2,578 TM,

Febrero 2020-----2,669 TM

Marzo 2020-------4,254 TM

Como pueden ver, no se están controlando solas, están aumentando de forma acelerada.

15-b) Los precios de la banda de cerdo en los Estados Unidos no están teniendo un aumento que podría ahuyentar las importaciones nuestras desde ese país, sino que la porcicultura en los Estados Unidos actualmente transita, por la mayor y más violenta caída de los precios registrada en la última década, al menos, y amenaza con llegar a establecer un récord histórico de caída del precio de la carne de cerdo, lo cual, por lo tanto, incentiva más aún las importaciones nuestras de carne de cerdo desde ese país.

Según la información del comportamiento del mercado de la carne de cerdo en los Estados Unidos de América, USA-Iowa/Minnesota, el precio de kilogramo de carne de cerdo en banda ha caído un 45.80 % de forma vertiginosa en 21 días, a partir del 25 de marzo al 16 de abril, cayendo desde US$1.31 US$/KG hasta US$0.71/KG, y sigue en una tendencia de caída casi libre. Todos sabemos lo que harán los importadores nacionales.

Estamos viviendo una emergencia de enormes proporciones a nivel mundial, necesitamos tomar decisiones que jamás hubiéramos pensado posibles en una situación normal del comercio internacional.

Esta situación es de supervivencia de nuestra gente, de nuestros campesinos y hombres de campo que sostienen nuestra soberanía alimentaria, de la cual los políticos hablan con la boca llena. O salvamos nuestros campesinos y sus familias, o nos mantenemos apegados a salvaguardar el tratado de libre comercio que nos arruina.

El señor Presidente de la República y el señor Ministro de Agricultura, tienen que considerar cuidadosamente este asunto, porque debido a las condiciones impuestas por la pandemia que el mundo sufre, tendremos que reducir las importaciones de carne de cerdo, dentro del DR-CAFTA, a una cuota máxima de 1,500 toneladas métricas mensuales, o estaríamos asestando un golpe demoledor a la porcicultura nacional.

El mismo señor presidente de la gran nación americana, no ha pensado dos veces para tomar la decisión que consideró mejor para sus conciudadanos, por ejemplo, cuando tomó la decisión de prohibir las exportaciones de materiales y equipos médicos de fabricación norteamericana, que fueron considerados fundamentales para que el pueblo estadounidense pudiera enfrentar la crisis sanitaria que tanto a ellos como al resto del mundo nos ataca. En ese momento, el primer mandatario norteamericano no dudó y puso por encima de toda otra consideración, la protección de su pueblo, sin importarle si con ello estaba violentando tal o cual Tratado Comercial ya firmado, ni tampoco si ello era contrario a los principios mismos del libre comercio a que esos fabricantes estaban adheridos.

Nosotros tenemos ese mismo derecho y nuestro Presidente debe entenderlo así: Primero tenemos que salvar nuestro pueblo, nuestros campesinos, nuestros hijos, nuestra maquinaria productora de la comida del dominicano, nuestra soberanía alimentaria hoy seriamente amenazada. Para ello tal vez tengamos que pasar temporalmente por encima de ciertos compromisos comerciales, pero nuestra prioridad, nuestra responsabilidad primaria debe ser con la gente, lo demás lo resolveremos sobre la marcha.

La realidad de la porcicultura dominicana en el mundo del Covid-19 y con tasa arancelaria cero para las importaciones de carne de cerdo, se resume en lo siguiente:

Nuestra producción nacional de carne de cerdo, mas las importaciones recibidas dentro del DR-CAFTA, son y seguirán siendo durante mucho tiempo, muy superiores a la demanda nacional actual.

 

No tiene ningún sentido que el superior gobierno permita que se importe más carne de la que necesitamos como país, para luego tener que verse ante la realidad de tener que adquirir el excedente y buscar con qué pagarlo a los productores nacionales.

 

La disyuntiva de nuestras autoridades es entonces sencilla de resumir: o se decide proteger a toda costa el DR-CAFTA y con ello llevar a la quiebra a gran parte de la porcicultura nacional, o decide proteger a sus productores, a su gente, a la soberanía alimentaria que sus autoridades pregonan y toma la firme decisión, solo reservada para el primer mandatario de la nación, de limitar las importaciones de carne de cerdo dentro del DR-CAFTA durante el período que dure esta crisis.

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