DEPRESION

La depresión es considerada como la enfermedad del siglo XXI, ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para el año 2021 se pronostica que este padecimiento se convierta en la segunda causa de discapacidad a nivel mundial (OMS-DSM-V).

El síndrome depresivo se caracteriza por manifestaciones psicológicas, tales como humor melancólico y apático, lentitud en los proceso de pensamiento y actividad motora, disminución o pérdida de los intereses por la vida y baja estima.

Los psicólogos y psiquiatras sabemos que, la tristeza es un sentimiento normal que todos tenemos en algún momento en nuestras vidas, en respuesta a situaciones poco gratas. Lo que no es normal es la depresión, pues es una alteración mental muy importante que afecta todo el organismo humano.

Los profesionales de la Higiene y Salud Mental sabemos que, un cuadro depresivo aumenta los riesgos de alteraciones cardiovasculares, cerebrales, inmunológicas y hormonales. Más del 87% de los pacientes con depresión reportan algún nivel de disfunción, sea esta laboral, económica o social, y un cuadro deprimente sobre su sexualidad (DSM-V y estudios de la OMS-Julio del 2018).

Se conocen varios tipos de depresión que requieren un abordaje diferente cada uno. En ese sentido, la depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren en la capacidad de las personas para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que, en circunstancias normales, deberían resultar placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es una enfermedad que suele provocar recaídas a lo largo de la vida.

Las causas de la depresión son variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar algunos casos. Las personas deprimidas muestran niveles muy altos de la horma del cortisol y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores, la serotonina, la dopamina y la noradrenalina. Cualquier persona que experimente síntomas depresivos, debe ser diagnosticada y tratada por un especialista en Higiene y Salud Mental (OMS-DSM-V).

Desde hace veinte (20) años, la depresión se ha transformado en la perturbación psicológica más común después de la ansiedad. En las estadísticas de consumo de fármacos, los antidepresivos están a la cabeza, procedidos sólo por los tranquilizantes (DSM-V-abril del 2018).

Al cuadro depresivo se agregan una serie de perturbaciones somáticas como la anorexia, insomnio y cefaleas, entre otras. En tal sentido, varios estudios realizados a nivel mundial por la OMS/2012-2019, coinciden en que, la depresión se origina por múltiples variables psicológicas (Estudios de la OMS publicados en el mes de Nov. Del 2017).

Por su parte, el Dr. Martin Seligman plantea que, un cuadro depresivo está marcado por un sentido de impotencia que es la consecuencia de un mal aprendizaje de la modalidad de reacción frente al fracaso. La persona que padece depresión se siente sin alma e inútil, por un lado, y, por el otro, se siente que lleva una vida sin sentido, cuando el cuadro depresivo es recurrente.

Según el Dr. Seligman, cuando un individuo ha padecido una serie de frustraciones relativas a la salud, al trabajo y a las relaciones sentimentales e interpersonales en general, es propenso a que su estima disminuya y que nazca un círculo vicioso por el cual él sienta que es incapaz de llevar relaciones exitosas.

La depresión no tiene edad, sexo y condición social. Un caso que ha llamado la atención de los pediatras, psiquiatras, psicólogos y médicos es, el número cada vez mayor de madres primerizas que debutan con un cuadro depresivo. Alrededor del diez (10) al quince (15) por ciento de las nuevas madres lloran y se sienten terriblemente ansiosas, no pueden dormir e incluso no son capaces de tomar decisiones sencillas. Este cuadro se conoce como depresión post-parto.

La depresión post-parto es una deformación severa del baby blues (tristeza puerperal o postparto), un problema que sufren las dos terceras partes de las madres primerizas. El cuadro descrito más arriba se manifiesta con un poco de tristeza y ansiedad. Algunas madres sufren una ruptura total, denominada sicosis post-parto. Entre los principales síntomas de la depresión post-parto, se destacan la tristeza profunda, el insomnio, el letargo, la ansiedad y la irritabilidad.

Las razones por las que se produce el cuadro baby blues (tristeza puerperal o postparto) en madres primerizas no están muy claras todavía, según los especialistas e investigadores de la OMS y la OPS. Se cree que dicho cuadro podría estar causado por el estrés, el desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior parto, pues las hormonas femeninas circulan abundantemente durante el embarazo y caen bruscamente después del parto.

Los médicos, psicólogos y psiquiatras sabemos que, durante el embarazo suben los niveles de endorfina, una molécula humana que provoca que el organismo humano se sienta bien. Esta molécula también decae tras la mujer dar a luz. Es conveniente que, todas aquellas personas que entren en sentimientos de tristeza, ansiedad o insomnio que supere los treinta (30) días, deben acudir a buscar ayuda de un especialista en psicología y/o psiquiatría. Cuanto antes mejor, pues así, les resulta más fácil a las personas superar dichos trastornos y recuperar el equilibrio deseado.

Mayo 5, año 2020

Fuente

Telésforo González

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