¿Fondo de pensiones o fondo de emergencia? 

Desde hace unos meses mucho se ha conversado en nuestro país sobre el posible uso de los recursos acumulados en los fondos de pensiones para enfrentar la crisis económica generada a raíz de la pandemia del COVID-19.

Para estos fines, recientemente fue aprobado en la Cámara de Diputados un proyecto para permitir a los afiliados de las AFPs retirar un 30% de los fondos acumulados en sus cuentas de capitalización individual y ahora nuestros Senadores tienen en sus manos dos proyectos que esperan por ser estudiados.

Destacados economistas y analistas financieros como los señores Gustavo Volmar, Isidoro Santana y Alejandro Fernández, solo por mencionar algunos, han expuesto sus razones, bien fundamentadas y explicadas, de porque no están de acuerdo con esta propuesta. Incluso, el Gobernador del Banco Central, el Sr. Héctor Valdez Albizu, pronunció su oposición a esto.

Quien escribe este artículo comparte estas opiniones y quisiera contribuir a esta conversación puntualizando que el uso de estos fondos no soluciona de raíz los problemas que limitan la capacidad de nuestro Estado y de sus ciudadanos de hacer frente a situaciones de crisis como las que estamos viviendo, como son el alto grado de informalidad, la evasión fiscal, la educación y el uso indebido de los recursos del Estado, por citar algunos.

De los problemas mencionados, del que menos se ha escrito y conversado es sobre la educación y, en mi opinión como analista, si bien por si sola la educación no remedia los otros problemas, contribuye a estar más cerca de alcanzar soluciones.

Somos pocos los dominicanos que entendemos y aplicamos refranes como “arrópate hasta donde la sabana te dé” o “guarda pan para mayo” y esto se debe en gran medida a que, desde pequeños nos educamos en ciencias, artes y otras asignaturas de mucha importancia, pero nadie nos enseña cómo ser responsables con el dinero.

Abogo por que en nuestro país, en todos los centros de educación, públicos o privados, se establezca un programa de educación financiera desde el nivel básico, en el cual nuestros hijos aprendan desde temprana edad cosas tan importantes desde cómo hacer un presupuesto personal hasta cómo funciona el sistema financiero de nuestro país. Esta es una medida que ya están tomando otros países, en Ontario, Canadá, por ejemplo, están “intentando preparar a sus niños y jóvenes para la vida” y acaban de aprobar la enseñanza de finanzas personales desde el primer grado.

Sólo con educación financiera seremos capaces de tener un manejo adecuado de nuestras finanzas personales y de distinguir entre un fondo de pensiones y un fondo de emergencias y así, poder comprender la necesidad de contar con ambos y de hacer uso oportuno de estos.

Creo que aún estamos a tiempo de educar a las generaciones mayores, pero si queremos que nuestro país continúe creciendo y que estemos en mejores condiciones cuando se presenten las próximas crisis económicas, la educación financiera debe llegar tan pronto como sea posible a las escuelas dominicanas.

Fuente

José Taulé

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