El turismo regresa en ‘la nueva normalidad’ 

“Llegó la hora de la creatividad”, sentencia Francisco Javier García, ministro de Turismo, al invitar a la reactivación a todos los actores que conforman su sector, que es uno de los principales pilares de la economía de República Dominicana, que el año pasado aportó al Estado alrededor de 7,468 millones de dólares (mdd).

Después de más de tres meses en pausa por la pandemia del Covid-19, esta industria tuvo luz verde el día cinco de este mes para volver al ruedo, cuando el gobierno aprobó también la reapertura de hoteles y aeropuertos.

Un equipo especial fue designado el mes pasado para diseñar las próximas campañas publicitarias que invitarán a viajar por la media isla y con las que pretenden llevar un mensaje de solidaridad y de unidad en este periodo tan sensible para todas las sociedades, explica el funcionario.

Aunque la incertidumbre prevalece dado que nadie se atreve a vaticinar qué tanta gente se animará a vacacionar a corto plazo. En este sentido, García está optimista sobre el futuro del sector y afirma que tienen listos los protocolos de seguridad sanitaria que deberán seguir todos los colaboradores y visitantes para su interacción en el país.

Además, dice que ha recibido reportes de que los diferentes clusters han diseñado medidas de protección adicionales, de acuerdo con la naturaleza de sus funciones.

A partir de ahora, en los hoteles deberán medir la temperatura a los clientes a su entrada al lobby, tener al alcance gel desinfectante y garantizar, sin excepciones, la distancia de seguridad interpersonal de dos metros, según consta entre las medidas que contiene el Protocolo General y Sectorial para la Reinserción Laboral que elaboró el gobierno, junto con diversos representantes del sector privado.

En ocho páginas, el documento detalla decenas de medidas referentes al manejo que deberán tener todas las áreas hoteleras, así como también indica la prohibición de las excursiones y actividades que impliquen la salida de los turistas del hotel.

Ahora esos complejos habilitarán las habitaciones de manera intercalada, para garantizar el distanciamiento interpersonal, indica Andrés Marranzini, vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores), quien señala como punto a favor que las infraestructuras no pasan de cuatro pisos en los principales polos turísticos del territorio nacional, por lo que no hay ascensores —espacios potenciales de propagación del virus—, y sólo se utilizarían los dos primeros pisos para acomodar a los huéspedes, hasta que haya las condiciones de aumentar la capacidad de visitantes.

“Una ventaja es que tenemos una densidad de 40 habitaciones por hectárea, aproximadamente, lo que significa que las propiedades deben tener mínimo como 100,000 metros cuadrados; gracias a ese espacio nos resultará fácil mantener la distancia entre los turistas”, expone el ejecutivo.

Apoyo local
En una primera etapa, el turismo interno “se verá dinamizado fuertemente”, puntualiza el ministro de Turismo, quien a mediados de mayo instó a los propietarios de hoteles y hostales de las provincias a prepararse de manera creativa para cuando llegue el momento de recibir a sus huéspedes.

La industria de la hospitalidad es la que más actividades productivas encadena, por lo que se espera que su repunte sea palanca para otros renglones de la economía. Alrededor de 185,000 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) desempeñan actividades vinculadas al turismo, exponen datos del Registro Nacional de Establecimientos, del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes.

“Cuando la gente tenga la oportunidad de salir de sus hogares, los hoteles no se van a dar abasto para el mercado local, porque, sin lugar a dudas, esta situación que vivimos crea un sobreestrés en la persona”, dice el ministro.

Aunque en principio el turismo interno podría ser la llave que abra el movimiento comercial de las mipymes, la estrategia de los empresarios de las grandes cadenas hoteleras se enfoca en atraer lo más pronto posible al turista extranjero, pues de lo contrario no podrían sostener los costos que implica mantener toda su estructura.

“Nosotros estaremos abiertos a recibir el turismo local, pero por el impacto que esta actividad tiene en la economía y para el sostenimiento de la industria, estamos hablando de más de 90,000 habitaciones. Con el turismo local solo no se sostiene, es importante, pero no se sostiene, tiene que haber un mix de ambos mercados”, explica el vicepresidente ejecutivo de Asonahores.

Los vacacionistas criollos representan menos de 10% para ese segmento y un hotel necesita al menos un 30% de su ocupación para mover su maquinaria, pues son estructuras inmensas, dice Marranzini.

Depende de afuera
Con los hoteles listos, teniendo claro el control sanitario a seguir, entonces dependerá de la situación en la que se encuentren respecto a la pandemia los países y la capacidad de las aerolíneas para mantener disponibles los vuelos que traerán a los viajeros al país.

En este punto existe mucha expectativa de cuál pudiera ser la respuesta de los visitantes, pues Estados Unidos, que constituye el principal emisor de turistas, ha sido muy golpeado por el virus, con más de un millón de personas contagiadas al cierre de esta edición.
Carlos Jimenez Ruiz, director de Desarrollo del área del Caribe de Lopesan Hotel Group. Foto: Carlos Morel/Lopesan.

Carlos Jiménez Ruiz, director de Desarrollo del área del Caribe de Lopesan Hotel Group, prevé que el continente americano tendrá una desescalada más rápida de los controles mundiales, mientras que en Europa será más lento, por haber sido el epicentro de la crisis, y las naciones están siendo muy prudentes en los cuidados para el lento retorno.

Considera que el inicio de la dinamización irá de la mano de la apertura de los principales países emisores, como son Estados UnidosCanadáInglaterraEspaña Rusia.

“Creo que con la profesionalidad y la posibilidad que tenemos de implementar protocolos, dado el volumen y la calidad de los hoteles, vamos a poder posicionarnos en forma rápida como uno de los destinos más seguros a nivel mundial, y esto nos ayudará a alcanzar una recuperación temprana”, afirma.

El hotel Costa Bávaro, que gestiona el grupo Lopesan en la provincia La Altagracia, sólo mantiene activos a 200 colaboradores que se encargan del mantenimiento de las instalaciones y gestiones administrativas, quienes residen en el complejo bajo estrictas medidas de higiene. El resto del equipo fue enviado a sus casas con vacaciones pagadas desde el pasado marzo, cuando se decretó el confinamiento y el hotel ejecutó un cierre programado por áreas, detalla Jiménez Ruiz.

Con el recinto totalmente cerrado ya, los empleados se encuentran suspendidos, pero con el seguro médico activo, una realidad que vive gran parte de los más de 300,000 empleados que dependen de este sector a nivel nacional.

“En el Caribe siempre vivimos situaciones complicadas, como huracanes, el dengue y la malaria, así que esta es una dificultad más que nos ha tocado vivir con la diferencia de que se trata de una pandemia [alcance mundial], pero la República Dominicana ha demostrado que tiene una recuperación buena a corto, mediano, y largo plazo”, intuye el ejecutivo.

Segundo round
La pandemia del Covid-19 vino a golpear a un sector ya herido, pues el turismo aún no se reponía de los estragos que le provocó una desafortunada campaña mediática sobre la muerte de algunos turistas procedentes de los Estados Unidos en ciertos hoteles locales durante el primer semestre del año pasado, lo que generó un alto volumen de cancelaciones en las reservas aéreas que estaban programadas para la segunda mitad de 2019. Luego se determinó que los decesos ocurrieron por causas naturales.

A pesar de esto, la llegada de pasajeros no residentes a la República Dominicana ascendió a 6,446,036 el año pasado, unos 122,852 turistas menos que en 2018. Como era de esperarse, la baja se reflejó también en los ingresos que obtuvo el país, los cuales disminuyeron 92.6 mdd con respecto a lo reportado el año anterior, lo que representó un -1.2% de decremento ante 2018.
Republica Dominicana turismo Punta CanaPunta Cana, Republica Dominicana. Foto: Adiseshan Shankar/EyeEm/Getty images.

Aún es pronto para estimar la cifra de las pérdidas que tendrá el sector como consecuencia de la pandemia. Pero el ministro de Turismo adelanta que en caso de que no llegara ni un solo turista este año,  el Estado dejaría de percibir alrededor de 42 mdd, sólo por concepto del pago de las tasas aeroportuarias, un dinero que se orienta a la promoción de este destino en el exterior.

Sin embargo García, del Ministerio, resalta que son más las posibilidades de recuperación porque el apoyo al destino se mantiene firme por parte de los inversionistas y cita como ejemplo que en mayo firmó 32 resoluciones aprobando ampliaciones y construcciones de nuevos hoteles, lo que demuestra que la buena reputación está intacta.

Manuel Quiterio Cedeño, consultor en temas de turismo, opina que será todo un reto generar confianza, demostrar que sus infraestructuras son seguras y que el país tiene controlado el virus, pues al momento de decidirse por un destino, los viajeros valorarán a los sitios que hayan tenido una comunicación transparente y un mejor manejo de la pandemia.

Fuente

Forbes

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