Liderazgo con Propósito: La Transformación Humana de las Organizaciones

"El liderazgo no se trata de acumular poder, sino de servir e inspirar a otros para que puedan alcanzar su máximo potencial"

                                                                             Ivonne Odreman     

Con una trayectoria que abarca más de dos décadas en el ámbito de Recursos Humanos, Ivonne Odreman ha dejado una huella transformadora en algunas de las organizaciones más importantes de Latinoamérica. Su paso por empresas multinacionales ha estado marcado por logros significativos que han redefinido la gestión del talento humano y la cultura organizacional en la región.

En PepsiCo, desarrolló el innovador modelo "Transformación Cultural: Tocamos al son del éxito", una iniciativa que revolucionó la integración del ADN organizacional en la vida diaria de los colaboradores. Durante su tiempo en Coca-Cola FEMSA, lideró la exitosa campaña "Somos Coca-Cola FEMSA, somos Venezuela, llena de buenas razones", que no solo fortaleció el sentido de pertenencia sino que también logró reducir la rotación y mejorar la productividad, expandiéndose posteriormente a México y Centroamérica.

Su experiencia en Yanbal y 3M enriqueció su visión sobre la gestión del talento en diferentes contextos corporativos, preparándola para su siguiente gran paso: la fundación de IVO2Solution en 2020. Desde entonces, ha expandido su impacto trabajando con grupos empresariales prominentes como Grupo Farinter en Honduras, Grupo Poma en El Salvador y grupos ecuatorianos como El Juri, Gerardo Ortiz y Liris, gestionando equipos de más de 10,000 colaboradores en nueve países de Latinoamérica y el Caribe.

En esta entrevista exclusiva para Factor de Éxito, Odreman comparte su visión sobre el futuro del trabajo y revela las claves fundamentales para desarrollar culturas organizacionales exitosas, basándose en su rica experiencia transformando organizaciones a lo largo del continente. Su perspectiva única, que combina el conocimiento profundo del mundo corporativo con un enfoque humano y facilitador, ofrece insights invaluables para líderes y organizaciones que buscan prosperar en el dinámico entorno empresarial actual.
 
Con más de 23 años de experiencia en Recursos Humanos y habiendo trabajado en empresas multinacionales de gran prestigio, ¿cuál considera que ha sido el mayor aprendizaje en su trayectoria profesional?
 
El mayor aprendizaje a lo largo de mi trayectoria ha sido que las personas son el corazón y el ADN de cualquier organización. Son ellas quienes definen la cultura organizacional, la impulsan y la transforman, convirtiéndose en el motor del éxito sostenible. Gestionar talento va mucho más allá de implementar procesos, alcanzar indicadores o cumplir metas: se trata de entender a las personas, reconocer su valor individual y colectivo, y acompañarlas en su desarrollo humano y profesional.

He aprendido que el liderazgo también debe evolucionar y adaptarse a las necesidades actuales. El líder de hoy no se limita a dirigir; es un facilitador, inspirador y empático, capaz de conectar la visión del negocio con el propósito individual de cada colaborador. Un liderazgo efectivo es aquel que construye confianza, fomenta el bienestar emocional y empodera a las personas para que alcancen su máximo potencial. Este enfoque no solo transforma equipos, sino que crea culturas organizacionales resilientes y comprometidas.

Otro aprendizaje fundamental ha sido la importancia de la adaptabilidad y la flexibilidad. En un entorno cada vez más dinámico y cambiante, donde la globalización, la digitalización y la inteligencia artificial han redefinido la forma en que trabajamos, la capacidad de adaptación se vuelve esencial. Las organizaciones que prosperan son aquellas que logran mantenerse eficientes y rentables mientras abrazan el cambio como una constante.

He comprendido que los verdaderos resultados sostenibles se logran cuando las empresas reconocen que el desarrollo humano es el camino hacia el éxito organizacional. Invertir en las personas, fortalecer sus habilidades y fomentar una cultura de colaboración e innovación permite alcanzar no solo resultados tangibles, sino también un impacto positivo a largo plazo.

Este enfoque me ha permitido liderar procesos de transformación cultural en contextos multiculturales y desafiantes, logrando resultados significativos en términos de productividad, clima laboral y compromiso organizacional. Al final del día, las organizaciones son tan fuertes y exitosas como lo sean sus equipos.

Como fundadora de Ivo2Solution, ¿qué la motivó a crear esta empresa y cuál es su visión para transformar el liderazgo empresarial en Ecuador y Latinoamérica?
 
La motivación principal fue un llamado interno a crear algo único desde mi esencia, escuchando mi voz más allá de las estructuras tradicionales. Después de más de dos décadas en el mundo corporativo, comprendí que el liderazgo necesita una transformación profunda, más humana y equilibrada. Así nació IVO2Solution, con la misión de convertir a los líderes en talento de clase mundial, potenciando sus habilidades desde el equilibrio emocional y el propósito.
 
Diseñé el “Espiral de la Dinamización Empresarial” como propuesta de valor para cualquier organización que realmente busque obtener resultados sostenibles en el tiempo a través de su gente y sus líderes. Este modelo se centra en generar experiencias únicas alineadas al ADN organizacional: ese conjunto de características que define la identidad y cultura de una empresa, integrando a las personas, los procesos y la innovación.
 
     
 
El Espiral se construye a partir del equilibrio entre la sabiduría, representada por la experiencia y el conocimiento, y la innovación, que trae consigo a nuevas generaciones, ideas modernas y perspectivas disruptivas. Al balancear estos elementos, las organizaciones pueden crear experiencias únicas que impulsan la productividad, rentabilidad y agilidad, al tiempo que fortalecen la cultura organizacional y la reputación empresarial.
 
Mi visión es expandir esta filosofía en toda Latinoamérica, guiando a líderes a crear entornos donde la productividad y el bienestar coexistan, los equipos sean resilientes y se logren resultados sostenibles. Para ello, aplico metodologías innovadoras y ágiles que impulsan el cambio organizacional y posicionan a los líderes como verdaderos facilitadores del éxito.
 
Durante su tiempo en PepsiCo, implementó el modelo "Transformación Cultural: Tocamos al son del éxito". ¿Podría compartir cómo este programa revolucionó la cultura organizacional y qué lecciones podríamos aplicar hoy?
 
"Transformación Cultural: Tocamos al son del éxito" fue un programa diseñado con el propósito de integrar el ADN de PepsiCo en la vida diaria de cada colaborador. Nos enfocamos en conectar los valores de la organización con las acciones y decisiones individuales, creando así una cultura organizacional alineada, sólida y coherente.

El programa se basó en tres pilares esenciales:

Comunicación efectiva y constante: La transformación inicia cuando los colaboradores comprenden el propósito y el rumbo de la organización. Implementamos estrategias claras de comunicación que permitieron alinear mensajes, objetivos y valores, asegurando que todos comprendieran su rol y la importancia de su contribución.

Vivir los valores con pasión y coherencia: Creamos herramientas prácticas y experiencias que conectaron las emociones de los colaboradores con los valores de PepsiCo. Esto permitió que cada decisión y acción estuviera alineada con los objetivos organizacionales, fomentando un sentido de pertenencia genuino y un compromiso tangible.

El rol clave del liderazgo: Reconocimos que el liderazgo era el motor de la transformación. A través del ejemplo, la inspiración y la consistencia, los líderes se convirtieron en facilitadores del cambio, generando confianza, motivación y adaptabilidad en los equipos.
 
El impacto fue profundo: se logró fortalecer el sentido de pertenencia, impulsar el engagement y la productividad, y alinear a la organización hacia una visión compartida, generando resultados tangibles tanto en el desempeño de los equipos como en la rentabilidad del negocio.

Lecciones aplicables hoy:

Las empresas en Ecuador y Latinoamérica pueden aplicar este modelo de transformación cultural enfocándose en:
  • Reconocer y desarrollar el talento humano: La clave está en alinear los valores personales con los organizacionales para potenciar el desempeño y la motivación.
  • Construir una visión clara y compartida: La transformación ocurre cuando todos comprenden el rumbo de la organización y su impacto dentro de ella.
  • Invertir en el liderazgo: Los líderes son los agentes del cambio. Su compromiso, empatía y capacidad de conectar con las personas son fundamentales para generar confianza y adaptabilidad en cualquier proceso de transformación.
Finalmente, la lección más importante es que el desarrollo de las personas y el fortalecimiento del sentido de pertenencia son la mejor inversión que una organización puede realizar. Cuando el talento crece, crecen los resultados, y esto impacta directamente en la sostenibilidad y rentabilidad del negocio.
 
Su experiencia abarca diversos países de Latinoamérica. ¿Qué diferencias y similitudes ha encontrado en la gestión del talento humano entre estos mercados, y qué puede aprender Ecuador de estas experiencias?

Latinoamérica es una región diversa, con realidades y ritmos particulares. Una de las mayores diferencias radica en las culturas organizacionales y cómo estas influyen en la gestión del talento. Es importante aprender a leer estas diferencias para adaptar estrategias de liderazgo efectivas.

Por ejemplo, el liderazgo femenino es una asignatura pendiente en la región. Aunque existen avances, sigue siendo un camino arduo. En Ecuador, esta brecha es más profunda: las cifras de liderazgo femenino son bajas, con un mercado dominado aún por líderes masculinos. Esto representa una gran oportunidad de trabajo para fomentar la inclusión y la equidad.

Otro aspecto clave es la modernización y la digitalización. En países como Argentina, Uruguay, Chile, Colombia y México, las organizaciones han adoptado modelos más ágiles y modernos, facilitando la adaptación a entornos competitivos. En contraste, Centroamérica y el Caribe mantienen culturas más tradicionales, lo que exige un enfoque diferente.

Ecuador: un país con grandes fortalezas y oportunidades
Ecuador es un país lleno de riqueza y potencial. Su diversidad cultural, su gente trabajadora y su abundancia de recursos naturales lo convierten en un terreno fértil para el desarrollo y el crecimiento. Es un país próspero y frondoso, donde se puede sembrar y cosechar tanto en el sentido literal como en el figurado, con grandes oportunidades para construir y generar impacto. Estas fortalezas representan una base sólida para apalancar el progreso y enfrentar los desafíos con optimismo y determinación.

Al mismo tiempo, Ecuador tiene una gran oportunidad para potenciar la reducción de la brecha de liderazgo femenino y acelerar los procesos de modernización y digitalización, que ya están en marcha. Las tres principales ciudades del país —Cuenca, Quito y Guayaquil— reflejan la diversidad interna y los distintos ritmos económicos y culturales. Cuenca se distingue por su rica tradición y valores arraigados; Quito equilibra formalidad y visión empresarial; y Guayaquil brilla por su dinamismo emprendedor y su papel como motor comercial.

Para avanzar, Ecuador puede enfocarse en tres áreas estratégicas:

  1. Promover el liderazgo femenino: Reducir las brechas de género y acelerar la inclusión en roles de toma de decisiones.
  2. Modernización y digitalización: Integrar estas herramientas con agilidad para fortalecer la competitividad en un mercado global.
  3. Potenciar las fortalezas culturales internas: Reconocer y adaptar las estrategias a las particularidades de cada región, maximizando su impacto.
En resumen, Ecuador tiene todo el potencial para convertirse en un modelo de gestión del talento inclusivo, moderno y adaptativo, utilizando sus grandes fortalezas para superar las brechas y alcanzar un desarrollo sostenible y competitivo
Como conferencista internacional, ¿cuáles son los temas más urgentes que deben abordar los líderes empresariales ecuatorianos para desarrollar talentos de clase mundial?
 
Como conferencista internacional, creo que la región tiene grandes oportunidades para capitalizar el desarrollo e impulso de la diversidad e inclusión, que es una de las tendencias de liderazgo identificadas por McKinsey para el 2025. Es crucial que las empresas consideren las investigaciones de mercado que analizan estas tendencias y comprendan que el liderazgo está cambiando profundamente.
Estamos en una era donde el trabajo híbrido, que combina lo remoto y lo presencial, es imprescindible. Esto demanda un liderazgo facilitador basado en la confianza, capaz de transformar las habilidades y competencias de cada persona, respetando y valorando las diferentes culturas empresariales.

Además, vivimos en un mundo cada vez más globalizado, donde la implementación de metodologías ágiles es clave. Hoy no gana el más grande ni el más fuerte, sino el más rápido y adaptable. La eficiencia, el dinamismo y la inclusión son elementos fundamentales para alcanzar resultados sostenibles y liderar con éxito en un entorno competitivo.
 
Ha mencionado su pasión por la fotografía y la danza. ¿Cómo estas disciplinas artísticas han influido en su enfoque del liderazgo y el desarrollo organizacional?
 
La fotografía y la danza me han enseñado a ver el mundo desde una perspectiva más amplia y creativa. La fotografía desarrolla la paciencia, la observación y el enfoque en los detalles, mientras que la danza me conecta con el movimiento, la armonía y la importancia del trabajo en equipo.
 
Estas disciplinas influyen en mi liderazgo al recordarme que la creatividad y la conexión son esenciales. La fotografía me permite capturar perspectivas únicas y mirar más allá de lo evidente, algo crucial al momento de entender las necesidades de un equipo o una organización. Por otro lado, la danza enseña que el éxito depende del equilibrio entre la disciplina individual y la sincronización grupal, lo que aplico al diseñar estrategias de liderazgo y desarrollo organizacional.
 
En el desarrollo organizacional, aplico este enfoque para diseñar programas que inspiren a las personas a moverse con propósito, adaptarse al cambio y encontrar el equilibrio en el proceso, impulsando así la innovación y la cohesión en los equipos.
 
 
Con su experiencia en gestión de cambio y transformación cultural, ¿qué consejo daría a las empresas ecuatorianas que buscan adaptarse al nuevo entorno post-pandemia?
 
El liderazgo post-pandemia nos enseñó la importancia de humanizar las organizaciones y entender las realidades de cada colaborador y líder. Escuchar, comprender y priorizar el bienestar emocional son aspectos clave en un entorno que demanda resiliencia y empatía.
 
Además, el trabajo híbrido, una combinación entre lo remoto y lo presencial, llegó para quedarse. Si bien la digitalización nos conecta globalmente, el trabajo presencial sigue siendo fundamental para fortalecer los vínculos humanos y generar cohesión en los equipos. Las empresas deben encontrar un equilibrio entre ambos mundos para maximizar la productividad y mantener la conexión auténtica con su gente.
 
La digitalización acelerada y la introducción de la inteligencia artificial han transformado la manera en que trabajamos y pensamos. En este contexto, las organizaciones deben invertir en el desarrollo de nuevas competencias y habilidades, promoviendo la adaptabilidad y la actualización constante de sus equipos.
 
Por último, la resiliencia se convierte en una competencia clave. Los cambios son rápidos, constantes y muchas veces abruptos. Las organizaciones que fomenten una cultura resiliente serán capaces de adaptarse ágilmente, enfrentar desafíos con mayor fortaleza y convertir cada crisis en una oportunidad de aprendizaje y crecimiento. La resiliencia no solo prepara a las empresas para afrontar la incertidumbre, sino que también las impulsa a innovar y a construir equipos comprometidos, empáticos y alineados con los objetivos estratégicos.
 
¿Cómo visualiza el futuro del trabajo en Ecuador y qué papel juegan los líderes empresariales en la construcción de organizaciones más resilientes y adaptativas?
 
El futuro del trabajo en Ecuador está marcado por tres grandes transformaciones: la digitalización, la globalización y la necesidad de un liderazgo humano y resiliente. Estamos frente a un entorno en constante cambio, donde las organizaciones deben adaptarse rápidamente a las nuevas tecnologías, modelos híbridos de trabajo y a una fuerza laboral con expectativas cada vez más orientadas al equilibrio entre productividad y bienestar.
Los líderes empresariales juegan un rol fundamental en esta evolución. Primero, deben ser facilitadores del cambio, fomentando una cultura organizacional flexible, ágil y adaptativa. Esto implica implementar metodologías ágiles que permitan a las empresas reaccionar con rapidez ante los desafíos del mercado, manteniendo la eficiencia y rentabilidad.
Por otro lado, la humanización del liderazgo será clave. Post-pandemia, se evidenció que las empresas más exitosas son aquellas que priorizan la empatía y el bienestar emocional de sus colaboradores. Los líderes ecuatorianos deben desarrollar habilidades de escucha activa, resiliencia y gestión emocional para entender las realidades de su equipo y motivarlos en momentos de incertidumbre.
Otro aspecto crucial es la integración de la tecnología y la inteligencia artificial en los procesos laborales. Si bien esto agiliza las operaciones y mejora la competitividad, también requiere capacitar a los equipos para adquirir nuevas competencias digitales, asegurando que la transformación sea inclusiva y no excluyente. Los líderes deben garantizar que esta transición sea acompañada de formación constante, desarrollo de talento y una visión que equilibre la innovación con el factor humano.

En Ecuador, la diversidad cultural y la coexistencia de regiones con diferentes ritmos económicos (como Quito, Guayaquil y Cuenca) presentan una oportunidad única para desarrollar estrategias de liderazgo adaptadas a cada contexto. Las organizaciones deben reconocer y potenciar estas diferencias, construyendo modelos que integren la tradición con la modernidad, la experiencia con la innovación.
La realidad es que  el futuro del trabajo exige que los líderes promuevan la resiliencia organizacional: la capacidad de enfrentar cambios abruptos y convertir las crisis en oportunidades de crecimiento. Esto solo es posible cuando existe una cultura de confianza, colaboración y propósito claro. La adaptabilidad, más que una opción, se convierte en una necesidad imperante para asegurar la sostenibilidad y el éxito a largo plazo

Sus programas han logrado mejoras significativas en indicadores de clima laboral y engagement. ¿Cuáles son las claves para construir culturas organizacionales exitosas en el contexto ecuatoriano actual?
 
Construir culturas organizacionales exitosas en el contexto ecuatoriano actual exige abordar varios elementos clave que, en conjunto, crean entornos de trabajo sólidos, motivadores y alineados con los desafíos actuales.

Humanización del liderazgo: Las organizaciones deben entender que, más allá de los procesos y resultados, están las personas. La clave está en conectar con los colaboradores desde un liderazgo empático y facilitador, que escuche, valore y comprenda las realidades individuales y colectivas. Esto fomenta la confianza y fortalece el compromiso, aspectos esenciales para construir un clima laboral positivo.

Desarrollo del propósito: Las empresas que triunfan son aquellas que alinean sus metas con un propósito claro y compartido. Cuando los colaboradores encuentran significado en su trabajo y sienten que contribuyen a un objetivo más grande, aumenta la motivación y el engagement. Esto también impulsa la productividad y genera mayor sentido de pertenencia.

Trabajo híbrido y flexibilidad: El modelo híbrido, que combina lo presencial y lo remoto, es fundamental en el mundo post-pandemia. Las organizaciones deben adaptarse a esta realidad, asegurando que la flexibilidad no comprometa el sentido de equipo ni la comunicación. Crear espacios presenciales estratégicos para fortalecer las relaciones y promover experiencias humanas complementa las ventajas de la digitalización.

Fomento de la innovación y la adaptabilidad: En el contexto ecuatoriano actual, las empresas deben ser ágiles y adaptativas. Esto implica crear culturas abiertas al cambio, donde la innovación y la creatividad sean incentivadas. Programas de transformación cultural que promuevan la resiliencia organizacional permiten a las empresas enfrentar cambios abruptos con mayor éxito.
Diversidad, equidad e inclusión: En Ecuador, existe una oportunidad importante para reducir brechas, como el liderazgo femenino, y construir entornos equitativos donde todos tengan voz. Esto no solo impulsa la cohesión de los equipos, sino que también enriquece las soluciones y potencia la productividad.
Desarrollo continuo de talento: Una cultura exitosa invierte en el crecimiento de sus colaboradores. Implementar programas de formación, mentorías y desarrollo de habilidades técnicas y emocionales asegura que los equipos estén preparados para afrontar los desafíos del entorno actual. Esto fortalece la confianza interna y facilita la retención del talento clave.
 
Una cultura organizacional exitosa en Ecuador se construye desde la humanización, la adaptabilidad y el propósito compartido. Al enfocarse en el desarrollo integral de las personas, las empresas no solo mejoran el clima laboral y el engagement, sino que también alcanzan resultados sostenibles y se posicionan como líderes en el mercado.
 
 
Como mujer líder en el ámbito empresarial, ¿qué mensaje le gustaría compartir con las nuevas generaciones de profesionales ecuatorianos que aspiran a posiciones de liderazgo? 
 
Mi mensaje para las nuevas generaciones es que liderar es mucho más que dirigir; es inspirar, conectar y transformar. El liderazgo comienza desde adentro, con un profundo proceso de autoconocimiento, donde uno descubre su propósito y cómo puede impactar a los demás. Sean auténticos, coherentes con sus valores y trabajen desde el corazón, porque los equipos necesitan líderes humanos, que no solo piensen en resultados, sino en las personas que los hacen posibles.
Como mujer líder, quiero destacar que las brechas de género aún existen, pero no deben ser un obstáculo; deben ser un impulso. Mi invitación es a que se abran camino con determinación, confianza y preparación constante. Ecuador necesita más mujeres y hombres jóvenes comprometidos en cerrar estas brechas, demostrando que la diversidad en el liderazgo fortalece a las organizaciones y a la sociedad.
El mundo de hoy exige adaptabilidad y resiliencia. Los cambios son rápidos y constantes, y solo aquellos que desarrollen la capacidad de aprender, desaprender y reinventarse podrán enfrentar los desafíos con éxito. No teman a los errores ni a los fracasos; véanlos como oportunidades de crecimiento y aprendizaje.

Recuerden que el liderazgo no se trata de acumular poder, sino de 
servir e inspirar a otros para que puedan alcanzar su máximo potencial. Construyan redes de apoyo, trabajen en equipo y celebren los logros compartidos. El futuro de Ecuador está en manos de líderes que eligen actuar con propósito, empatía y visión. Ustedes tienen la capacidad de ser agentes de cambio, transformando no solo sus vidas, sino también las de sus equipos y comunidades.

Así concluye la entrevista  que  refleja la huella que Ivonne Odreman imprime en el panorama empresarial contemporáneo, nos condujo con una filosofía transformadora que va más allá de los indicadores tradicionales. Su aproximación holística, que fusiona la búsqueda de la excelencia con una profunda comprensión del componente humano, establece un referente inspirador para las organizaciones que aspiran a destacar en la era digital y sostenible. A través de su labor y filosofía, Odreman no solo potencia la eficiencia empresarial, sino que también pavimenta el sendero hacia un ecosistema corporativo más empático, diverso y adaptativo en Ecuador y Latinoamérica. Su estilo de liderazgo personifica el equilibrio perfecto entre el pensamiento estratégico y la inteligencia emocional, pilares fundamentales para construir organizaciones prósperas y perdurables en el dinámico entorno empresarial actual.