El intercambio de tecnología e innovación con Japón puede transformar nuestra industria

Potenciará la innovación y la competitividad industrial dominicana mediante alianzas estratégicas con el país asiático

                                                                                                  Edward Aníbal Pérez Reyes

El nombramiento de Edward Aníbal Pérez Reyes como embajador de la República Dominicana en Japón representa una oportunidad estratégica para fortalecer las relaciones bilaterales en comercio, tecnología e innovación. Con más de 20 años de carrera diplomática y experiencia en organismos multilaterales como la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA) y la Organización de los Estados Americanos (OEA), Pérez se ha consolidado como un negociador clave para la proyección internacional del país.

Desde su nuevo cargo, su enfoque estará en atraer inversión japonesa en sectores como energías limpias, tecnología avanzada e infraestructura. Asimismo, busca impulsar la exportación de productos dominicanos al mercado japonés y fomentar el intercambio académico y cultural entre ambos países. Japón, con su liderazgo en manufactura avanzada y digitalización, representa un modelo clave para modernizar la industria dominicana y mejorar su competitividad.

La experiencia del embajador en negociaciones internacionales le permitirá posicionar a la República Dominicana en espacios como la ASEAN y otras plataformas de cooperación en Asia. Su agenda también incluye la promoción de alianzas en investigación marítima y tecnologías limpias, aprovechando el compromiso de Japón con la sostenibilidad.

En el plano cultural, su gestión buscará estrechar lazos a través de eventos gastronómicos, musicales y programas de intercambio académico. Con una formación multidisciplinaria en derecho, economía y políticas públicas, Pérez está preparado para impulsar acuerdos de cooperación que fomenten el desarrollo industrial dominicano y su integración en la economía global.
 
                           
 
Como nuevo Embajador de República Dominicana en Japón, ¿cuáles son sus principales objetivos para fortalecer las relaciones bilaterales entre ambas naciones?
 
Tomando en cuenta los ejes estratégicos de la política exterior dominicana impulsadas por el gobierno, mi meta principal es darle un nuevo impulso a la relación entre República Dominicana y Japón, abriendo caminos para que crezca en todos los sentidos: económico, comercial y humano. 

Quiero que las empresas japonesas vean en nuestro país un lugar atractivo para invertir, en áreas como infraestructura, energías limpias o tecnología avanzada, y al mismo tiempo llevar más de nuestros productos como el cacao o el café al mercado japonés. Otra de mis prioridades es que nos conozcamos mejor, con más intercambios culturales, educativos y tecnológicos que nos acerquen como pueblos.

Con su amplia experiencia en el servicio exterior, especialmente en organismos multilaterales como la ISA y la OEA, ¿cómo planea aplicar estos conocimientos en el fortalecimiento de la presencia dominicana en Asia?
 
Mi paso por la diplomacia multilateral me enseñó a entender cómo funcionan las negociaciones internacionales y sacar lo mejor para mi país. En Asia, quiero usar esa experiencia para poner a República Dominicana en el mapa, buscando aliados como Japón en temas que tocan a los dominicanos, como el cambio climático o la seguridad alimentaria. También me gustaría que participemos más en espacios como la ASEAN, mostrando lo que podemos aportar desde el Caribe con nuestra visión y energía.

Durante su gestión como Vicepresidente de la Asamblea General de la ISA, usted ha sido enfático en la importancia de la protección de los ecosistemas marinos. ¿Cómo se alinea esta visión con las oportunidades de cooperación entre República Dominicana y Japón?
 
Siempre he creído que cuidar nuestros mares es cuidar nuestro futuro, y Japón comparte esa pasión. Ellos son líderes en tecnología para proteger los océanos, y nosotros tenemos mucho que aprender y aportar. Imagino proyectos juntos: desde mejorar cómo manejamos nuestras políticas de pesca hasta investigar el mar Caribe con sus herramientas avanzadas o reducir el plástico que tanto daño nos hace. Es una oportunidad para crecer juntos, cuidando lo que nos une y sacándole provecho sostenible a nuestra riqueza marina.

Su formación académica incluye especializaciones en derecho, economía y políticas públicas. ¿De qué manera esta preparación multidisciplinaria beneficiará su gestión diplomática en Japón?
 
Estudiar derecho, economía y políticas públicas me dio una caja de herramientas muy completa. En Japón, donde todo se mueve con precisión y estrategia, esto me ayuda a ver el panorama completo: desde negociar acuerdos que nos beneficien a ambos hasta atraer inversiones que realmente transformen vidas en nuestro país. El derecho me da bases sólidas para acuerdos internacionales, y la economía y las políticas públicas me permiten pensar en soluciones prácticas y con visión de futuro. 
 
     
 
Japón es reconocido mundialmente por su liderazgo en innovación y tecnología. ¿Qué áreas específicas de cooperación tecnológica considera prioritarias para el desarrollo de República Dominicana?
 
Japón es líder en innovación, y nosotros estamos listos para seguir aprendiendo. Me gusta pensar en cómo su tecnología puede ayudarnos a modernizar nuestra agricultura, hacerla más eficiente y sostenible, o traer energías renovables que nos den independencia. También veo un gran potencial en digitalizar servicios públicos, usar inteligencia artificial en salud o educación, y fortalecer nuestra ciberseguridad. Sería increíble que nuestras industrias aprendieran de su experiencia en automatización para dar un salto de calidad hacia el futuro.

Como ganador del Premio a la Excelencia Diplomática del MIREX, ¿cuáles considera que son los elementos fundamentales para una diplomacia efectiva en el contexto actual?
 
Para mí, ser un buen diplomático es saber conectar, escuchar y construir con visión. Hoy en día, eso significa ser práctico, adelantarte a los problemas y saber negociar con cabeza fría y corazón puesto en tu país. También creo que hay que innovar usar las redes, la tecnología para contar quiénes somos y qué ofrecemos. Al final, todo se trata de crear confianza y relaciones que duren.

Considerando su experiencia en negociaciones internacionales, ¿qué oportunidades identifica para incrementar el comercio y la inversión entre República Dominicana y Japón?
 
Japón tiene un mercado exigente y nosotros tenemos mucho que ofrecerle: desde cacao y tabaco de primera hasta productos del mar que podrían enamorarlos. La clave está en diversificar lo que exportamos y hacerlo con calidad. Y en sentido contrario, veo a empresas japonesas instalándose en casa, en áreas como autos, logística o energía verde, aprovechando que estamos en el corazón del Caribe y con puertas abiertas al mundo por nuestros acuerdos comerciales. Es un juego ganar-ganar.

En el ámbito cultural, ¿qué iniciativas planea implementar para promover un mayor entendimiento y acercamiento entre ambos pueblos?
 
Quiero que Japón y República Dominicana se sientan más cerca, y la cultura es el mejor camino. Me encantaría organizar eventos con nuestra comida, música y bailes, que el merengue y la bachata suenen en Tokio. También impulsaré intercambios de estudiantes, becas y clases de español. Quiero acercar nuestras academias diplomáticas. Que nos veamos en el arte, la gastronomía y las aulas es la forma más bonita de tejer lazos fuertes.

En el contexto de la nueva era industrial dominicana, ¿cómo puede la experiencia japonesa en innovación y desarrollo tecnológico contribuir a impulsar la competitividad de nuestro sector industrial?
 
Japón ha hecho del orden y la innovación su bandera, y nosotros podemos tomar nota. Sus métodos, como el lean manufacturing o la automatización inteligente, podrían modernizar nuestras fábricas, hacernos más rápidos y eficientes. Si traemos su tecnología y formación en cosas como robótica o manufactura avanzada, no solo competiremos mejor, sino que construiremos una industria más fuerte y lista para el futuro.

Considerando el enfoque actual de República Dominicana hacia la competitividad e innovación, ¿qué lecciones podemos aprender del modelo industrial japonés para fortalecer nuestra transformación hacia una industria más moderna y eficiente?
 
El secreto japonés está en planificar a largo plazo, invertir en conocimiento y no dejar de mejorar. Nos enseña que unir al gobierno y las empresas, apostar por la educación técnica y meterle tecnología a todo lo que hacemos es el camino. Si seguimos ese ejemplo, con nuestra creatividad y empuje, podemos tener industrias modernas, sostenibles y que nos pongan a la altura de los mejores.

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