El talento como motor del éxito

Con más de 35 años de trayectoria en el sector bancario, Antonia Antón de Hernández ha sido una pieza clave en la evolución del Banco Popular Dominicano, impulsando una gestión humana basada en la meritocracia, la transformación cultural y la innovación. Su liderazgo ha sido determinante para consolidar al banco como la mejor empresa para trabajar en el país durante 12 años consecutivos.

Su decisión más audaz fue asumir un rol en gestión humana tras décadas en el negocio corporativo. "Más allá de los números, comprendí que el verdadero motor de una institución bancaria son las personas", afirma. Desde entonces, ha liderado iniciativas para fortalecer el talento, promover la equidad y mejorar la experiencia de los colaboradores.

Antón también ha sido una defensora del liderazgo femenino, asegurando que las oportunidades de crecimiento sean guiadas por el mérito y la capacidad. "No es una lucha por género, es una cultura donde el talento es el diferenciador", sostiene.

En su visión de futuro, la innovación tecnológica y el factor humano deben ir de la mano. "La tecnología es el medio, pero las personas siguen siendo el verdadero motor de nuestra organización", concluye.
 
A continuación te invitamos a leer la entrevista completa:

Cuando mira hacia atrás en su trayectoria, ¿cuál considera que ha sido su decisión más audaz y cómo impactó en su desarrollo profesional?

Mi decisión más audaz ha sido hacer una transición significativa dentro de la institución, pasando de un enfoque netamente financiero y corporativo a un rol estratégico en la gestión del talento humano y luego de más de 20 años, iniciar nuevamente con roles más relacionados a la operación del negocio, tales como: Administración de Crédito, Prevención de Lavado, Legal y Cumplimiento Regulatorio, desde la posición que ocupo como vicepresidenta ejecutiva senior de Gestión Humana, Transformación Cultural, Administración de Crédito y Cumplimiento. Durante muchos años, mi trayectoria estuvo centrada en el negocio corporativo, liderando diversas unidades y gestionando relaciones estratégicas con clientes de alto nivel. Sin embargo, asumir un rol en el Área de Gestión Humana representó un reto completamente diferente y transformador. Esta decisión no solo me sacó de mi zona de confort, sino que también me permitió adquirir una visión más integral del banco, comprendiendo de manera profunda los procesos, regulaciones y políticas que rigen la organización. Más allá de los números y las estrategias financieras, entendí que el verdadero motor de una institución bancaria son las personas. Desde este nuevo enfoque, pude aportar en áreas clave como compensación, formación y desarrollo del talento, así como la salud y el bienestar de las personas, con el propósito de fortalecer la conexión entre el negocio y quienes lo hacen posible: nuestros colaboradores y sus familias. Si bien en su momento la transición fue desafiante y disruptiva, hoy puedo afirmar con certeza que fue una de las decisiones más acertadas de mi carrera. Esta experiencia enriqueció mi liderazgo, consolidó mi perspectiva sobre el impacto del factor humano en los resultados organizacionales y, en última instancia, me permitió evolucionar tanto a nivel profesional como personal.

¿Qué estrategias ha implementado para romper barreras de género en sectores tradicionalmente dominados por hombres y abrir camino para otras mujeres?

En nuestra organización, a lo largo de los años, hemos ido fortaleciendo de manera constante todas las políticas que rigen los subsistemas de la gestión humana, como las políticas de compensación, desarrollo de carrera, remuneración, incentivos, entre otras, asegurando que todas ellas estén basadas en la meritocracia. Es decir, el crecimiento y reconocimiento dentro de la empresa son determinados por el talento, el desempeño y los logros individuales, sin utilizar el género como un criterio de base para las decisiones. Este enfoque nos ha permitido evolucionar de manera sólida y equitativa, garantizando que cada colaborador tenga acceso a oportunidades en función de su mérito. Como resultado, hoy contamos con una plantilla laboral compuesta por un 60% de mujeres y un 40% de hombres, reflejo de un modelo de gestión que promueve la equidad real a través del reconocimiento del talento y el aporte de valor. Desde mi experiencia, he abogado firmemente por garantizar que todos nuestros procesos clave como la remuneración, las promociones y la selección de talentos sean guiados por la meritocracia y la alineación con los valores de la organización, más allá de las competencias técnicas y el desempeño, en nuestra institución es fundamental que cada colaborador refleje en su conducta los principios que nos rigen. Esta premisa ha sido clave para la toma de decisiones y para asegurar que el crecimiento profesional dentro de la empresa sea genuino y sostenible. Asimismo, el liderazgo de nuestra organización ha reconocido siempre el valor y las competencias distintivas de las mujeres, como su pensamiento estratégico, capacidad resolutiva, y su visión holística en la toma de decisiones, entre otras. Estas cualidades han sido esenciales para fortalecer la gestión del negocio y garantizar una perspectiva global e integrada en cada aspecto de nuestra operación. En definitiva, más que una lucha por la equidad de género, hemos fomentado una cultura donde el talento, el compromiso, la alineación con nuestros valores y la excelencia profesional son los verdaderos diferenciadores, permitiendo que tanto hombres como mujeres alcancen su máximo potencial dentro de la institución.

¿Qué rol han jugado las alianzas estratégicas y las conexiones profesionales en su crecimiento como líder?

El liderazgo es un camino que no se recorre solo, y en mi trayectoria profesional, las alianzas estratégicas y las conexiones profesionales han jugado un papel clave en mi evolución como líder. Desde mis inicios, he comprendido el valor de rodearme de profesionales con experiencia, tanto dentro como fuera de la organización. A través de estas conexiones, he podido adquirir perspectivas diversas, fortalecer mis habilidades de liderazgo y enriquecer mi comprensión del negocio en sus múltiples dimensiones. Las alianzas estratégicas han sido particularmente relevantes para impulsar iniciativas de alto impacto dentro de la institución. Estas colaboraciones han permitido compartir mejores prácticas, adoptar enfoques innovadores y afrontar desafíos con mayor claridad y efectividad. Asimismo, han facilitado el acceso a nuevas oportunidades de desarrollo, tanto para mí como para los equipos con los que he trabajado. Más allá del crecimiento profesional, estas relaciones han reforzado la importancia de la confianza, la integridad y la visión compartida en la construcción de un liderazgo auténtico y sostenible. Creo firmemente que un líder no solo debe inspirar a su equipo, sino también nutrirse de su entorno, aprender de sus pares y contribuir activamente a la evolución de su empresa. En mi experiencia, el poder de las conexiones profesionales radica en su capacidad para enriquecer el liderazgo con nuevas ideas, perspectivas y oportunidades, asegurando que el crecimiento no solo sea individual, sino también colectivo y estratégico.

¿Qué papel juega la innovación tecnológica en su visión de futuro para su organización?

La innovación tecnológica es un pilar fundamental para nuestra organización, pues entiendo que es un proceso imparable y necesario para la evolución del negocio. La transformación digital ha redefinido la manera en que operamos, tomamos decisiones y brindamos servicios, y sin duda seguir siendo un factor clave para la competitividad y sostenibilidad del sector bancario. Sin embargo, tan importante como la tecnología en sí misma es la relación del ser humano con ella. La verdadera innovación no radica solo en la implementación de nuevas herramientas o sistemas, sino en cómo estas soluciones se integran de manera efectiva con las personas que las utilizan. La tecnología debe estar al servicio de la gente, no al revés. Por eso, mi visión no solo apuesta por la digitalización y la automatización, sino también por una transformación centrada en el ser humano. Es clave que cada avance tecnológico esté acompañado de estrategias que fomenten la adaptabilidad, la capacitación y el bienestar de nuestros colaboradores y clientes. Después de todo, detrás de cada algoritmo, cada plataforma y cada proceso digitalizado, hay personas que interactúan, toman decisiones y agregan valor. El equilibrio entre la innovación tecnológica y el factor humano es lo que garantizará un crecimiento sostenible. La tecnología es el medio, las personas siguen siendo el verdadero motor de nuestra organización.