Confianza 2025: de la promesa a la acción
En el entorno empresarial actual, marcado por la hiperconectividad, la vigilancia social permanente y el escepticismo generalizado, la confianza ha dejado de ser una virtud deseable para convertirse en un verdadero activo estratégico. En la República Dominicana, los datos del estudio El Poder de la Confianza 2025, estudio realizado por la alianza entre PIZZOLANTE, DATOS GROUP y la REVISTA FACTOR DE ÉXITO, confirman una tendencia clara: ya no basta con prometer, ahora hay que demostrar. Las empresas que logran inspirar confianza lo hacen, sobre todo, a través de la coherencia entre discurso y acción.
Este nuevo paradigma exige una mirada más compleja. La confianza no es una emoción difusa ni un juicio moral; es un sistema vivo, dinámico y multidimensional. El estudio identifica cinco formas principales de confianza: conductual, cognitiva, afectiva, tecnológica/innovación, y social. Estas dimensiones permiten mapear con mayor precisión cómo y por qué las personas confían en empresas, marcas o líderes.
La era de cómo nuestras conductas tienen peso
En 2024, la estabilidad era sinónimo de confianza. En 2025, ese lugar lo ocupan nuestras acciones. La confianza conductual —la más citada por los encuestados— se construye desde la experiencia repetida, el cumplimiento constante y la previsibilidad. Es la confianza que se gana todos los días y que se pierde en un instante. Más del 61% de los participantes asoció esta forma de confianza con la calidad del producto o servicio, y el 44% valoró que fuera superior al de sus competidores. La lección es clara: la coherencia no es opcional, es la base de la credibilidad.
De la reputación a la capacidad
La confianza cognitiva ocupa el segundo lugar en importancia. Aquí lo que cuenta no es la historia, sino la evidencia. Los consumidores y ciudadanos dominicanos ya no confían solo por trayectoria, sino por competencia visible. El 37,8% de los encuestados valoró al personal capacitado como principal fuente de confianza y el 18,2% citó la calidad del liderazgo. En otras palabras, la confianza es una auditoría pública permanente. Y los líderes empresariales ya no pueden esconderse tras un perfil bajo: hoy se premia la visibilidad gestionada, el conocimiento demostrado y la transparencia comunicativa.
Conexión emocional y propósito
Aunque en menor proporción, la confianza afectiva sigue siendo relevante, especialmente en contextos de alta sensibilidad o crisis. Los consumidores valoran cada vez más la empatía, el trato justo y la cercanía auténtica. De hecho, el 23,8% de los encuestados valoró que la empresa “se preocupa genuinamente por sus clientes”. En paralelo, la confianza social —basada en el compromiso con causas públicas y sostenibilidad— representa una oportunidad estratégica. En un país donde la responsabilidad social ya no es solo filantropía, sino una exigencia del entorno, actuar con propósito es un diferenciador real.
Tecnología que genera certidumbre
La confianza tecnológica, por su parte, se asocia con innovación, eficiencia y seguridad. El 31,6% de los encuestados consideró que la empresa confiable es innovadora, y el 17,6% valoró que tuviera mejor tecnología que su competencia. En un mercado en plena transformación digital, esta dimensión adquiere un peso creciente. Pero atención: la innovación debe ser tangible, comprensible y traducirse en una mejor experiencia para el usuario.
Confianza como ventaja competitiva
La confianza ha dejado de ser una expectativa abstracta para convertirse en un contrato tácito entre las organizaciones y su entorno. En 2025, el ciudadano dominicano no confía por inercia ni se deja impresionar por apariencias. Espera consistencia, exige competencia y premia a quienes actúan con propósito. Para las empresas, esto implica diseñar estrategias de confianza integrales, capaces de combinar desempeño, empatía, innovación y compromiso.
Gestionar la confianza no es una tarea de relaciones públicas; es un ejercicio de liderazgo. Y en un contexto donde cada acción —y cada omisión— pesa, no basta con parecer confiable: hay que serlo. Porque en el mundo de hoy, la confianza no se hereda, se construye. Todos los días.

Empresas que generan mayor confianza 2025
El liderazgo empresarial en confianza lo encabezan Banreservas, Banco Popular Dominicano, Cervecería Nacional Dominicana, Supermercados Bravo, Grupo Ramos, Amadita Laboratorio Clínico, Banco Central, Banco BHD, Grupo Estrella y Grupo Corripio.
El resultado confirma la fortaleza del sector financiero y del consumo masivo como referentes de credibilidad en el país. La confianza empresarial se sostiene principalmente en la coherencia conductual, reflejada en la calidad, el cumplimiento y la consistencia con el cliente. En República Dominicana, la confianza se gana por reputación demostrada, no por historia.

Líderes que generan mayor confianza 2025
Los líderes más confiables del 2025 —Juan Ramón Gómez Díaz, José Luis Corripio Estrada (Pepín), Frank Elías Rainieri, Christopher Paniagua, Amaury Arias, Manuel Estrella, Carlos Cueto, Samuel Pereyra, Circe Almánzar y Manuel Alejandro Grullón— representan una nueva ecuación de liderazgo basada en la competencia, la credibilidad y la cercanía humana.
Este ranking evidencia que, en la actualidad, la confianza se construye más en torno a la coherencia entre palabra y acción que al carisma o la tradición. Los líderes que inspiran son aquellos que combinan resultados con integridad.

Marcas que generan mayor confianza 2025
Las marcas Cerveza Presidente, Supermercado Bravo, Café Santo Domingo, Rica, Banco Popular, Baldom, Aceite Crisol, Claro, Agua Planeta Azul e Induveca encabezan el Top 10 nacional.
Su liderazgo refleja la importancia de mantener promesas cumplidas y experiencias consistentes. Las marcas más confiables son las que evolucionan sin perder su autenticidad, combinando innovación, calidad y cercanía. La confianza se traduce en lealtad, disposición a pagar más y defensa activa por parte del consumidor.

Instituciones que generan mayor confianza 2025
Las iglesias evangélicas (17.7%), la iglesia católica (14.9%), las empresas privadas (14.9%), las universidades (13.2%) y los medios de comunicación, junto al Gobierno, las Fuerzas Armadas, otras religiones, el Sistema Judicial y las ONG’s, completan el Top 10 institucional.
Este balance muestra una sociedad que confía en los espacios donde percibe valores, propósito y estabilidad. Destaca, además, que las empresas familiares (55.6%) y nacionales (51.3%) concentran mayor credibilidad, lo que reafirma que la cercanía y la identidad local son activos esenciales en la construcción de legitimidad. 
Los resultados de El Poder de la Confianza 2025 reafirman que la coherencia es el nuevo estándar del liderazgo. Las empresas, marcas, instituciones y figuras que encabezan los rankings no solo inspiran credibilidad, sino que sostienen con hechos su compromiso con la sociedad.
En una época donde la transparencia define la reputación, la confianza no se hereda, se demuestra. Quienes logren convertirla en parte de su cultura serán los verdaderos referentes del futuro empresarial dominicano.
Esta edición muestra el TOP 10 de cada categoría. El listado completo forma parte del estudio extendido realizado por DATOS GROUP.
https://www.fego.digital/rfde/973-el-poder-de-la-confianza-2025
De la estabilidad a la coherencia: la nueva anatomía de la confianza
Thony Da Silva Romero – CEO & Managing Partner de PIZZOLANTE

Hace apenas un año, El Poder de la Confianza 2024, estudio realizado por la alianza entre PIZZOLANTE, DATOS GROUP y la REVISTA FACTOR DE ÉXITO, nos permitió mirar por primera vez el comportamiento de este intangible en la República Dominicana. En aquel momento, la confianza se entendía como una estructura apoyada en tres dimensiones: el ''qué'' representado por la estabilidad, los valores y el prestigio; el ''cómo'' vinculado con la calidad, el crecimiento y la experiencia; y el ''para quién'' señalando la relación de la empresa con sus colaboradores y con la sociedad. Era, en esencia, una confianza centrada en la identidad y la permanencia.
Un año después, nos unimos nuevamente para realizar y presentar los resultados del Estudio El Poder de la Confianza 2025, confirmando que la confianza no solo se mide, sino que evoluciona. Lo que antes era un concepto de reputación más estático, se ha convertido en un sistema vivo, más exigente y consciente. Hoy la confianza la hemos fragmentado en cinco dimensiones —conductual, cognitiva, afectiva, tecnológica y social, mismas que explican, no solo en quién se confía, sino por qué. La sociedad dominicana ha pasado de admirar a observar, y de esperar a evaluar.
Si en 2024 la estabilidad era el signo de seguridad, en 2025 la coherencia ocupa ese lugar. La gente confía cuando la palabra se cumple y la experiencia coincide con la promesa. La confianza conductual, que representa más de un tercio de las menciones, es hoy la base del vínculo entre las empresas y su entorno.
Sin embargo, esa dependencia de la experiencia cotidiana la hace también mucho más vulnerable, pues una falla en la entrega, un silencio ante la queja, o simplemente la ausencia de respuesta que llena de incertidumbre, pesa tanto como una falta ética. La confianza se volvió un examen de rutina, y las empresas que lo entiendan a tiempo serán las que logren aprobar esa prueba de todos los días.
El otro punto de evolución importante se da en los factores de legitimidad. En 2024, el prestigio y la trayectoria eran sinónimos de confianza, hoy esos símbolos ceden terreno frente al desempeño y la competencia visible. La gente ya no confía por “herencia” o “historia”, sino por evidencia. Casi cuatro de cada diez dominicanos asocian la confianza a la capacidad técnica de las empresas y a la preparación de sus líderes, en otras palabras, la confianza no es solo un reconocimiento reputacional, sino también una evaluación de méritos.
Así mismo, ha evolucionado el modo en que el público espera que las empresas usen su poder, en 2024 las expectativas se concentraban en generar empleo (22%) y promover el equilibrio entre la vida y el trabajo, un año después, la ciudadanía exige algo más concreto: responder rápido, cuidar el medio ambiente y garantizar el bienestar laboral. Las tres expectativas más citadas: 1) Respuesta a quejas (26,9%), 2) Acciones ambientales (25,5%) y 3) Equilibrio vida-trabajo (24,8%), marcan una evolución clara donde la confianza dejó de ser un deseo y se volvió una transacción de valor. La empresa confiable es aquella que escucha, corrige y actúa.
En 2025 también aparece con fuerza un nuevo eje, la identidad corporativa. Los dominicanos confían más en las empresas familiares (55,6%) y nacionales (51,3%) que en las globales. Esta es una preferencia que no responde necesariamente al “nacionalismo”, sino a la proximidad, esa que transmite compromiso, pertenencia y continuidad, ventajas emocionales relevantes que requieren de “tacto” recurrente.
Las empresas familiares deben cuidar de no confundir cercanía con informalidad, ni humanización con populismo. Mientras tanto, las multinacionales tienen el reto de integrarse culturalmente y demostrar empatía local, sobre todo considerando que la confianza ya no distingue por tamaño, sino por comportamiento.
El Poder de la Confianza 2025 también amplía la mirada institucional. Las empresas privadas igualan a las iglesias como las entidades más confiables del país, se suman a estas dos las universidades como espacios de credibilidad social. Esta es una señal muy interesante, pues la confianza ya no aparece tan concentrada, repartiéndose entre varios actores de impacto social.
El ciudadano diversifica sus referentes y busca coherencia donde antes esperaba autoridad. Obviamente con sus diferencias de aproximación y razones del porqué, las iglesias (católica, evangélica, etc.) y las empresas comparten ahora una responsabilidad similar, sostener esperanza y legitimidad en un contexto donde ambas se ponen a prueba cada día. Menudo reto para el empresariado.
En el plano del liderazgo, el contraste con 2024 es claro. Para entonces hablábamos de la figura del líder estable, inspirador y con propósito. Hoy, la confianza se construye en la intersección entre competencia y coherencia. La confianza cognitiva (basada en el saber hacer) domina sobre la afectiva o la social.
El líder confiable es el que resulta visible, explica sus decisiones, se muestra capaz y no evade la rendición de cuentas. El liderazgo carismático ha perdido encanto frente al liderazgo competente, mientras que la sociedad dominicana, cada vez más informada, ya no aplaude promesas, sino que valora a aquel que es capaz de ofrecer resultados claros, positivos, medibles y visibles. La teoría del “perfil bajo” que aun muchas empresas mantienen, debe darle paso al “perfil gestionado” y a la “notoriedad selectiva”
Con respecto a las marcas, la evolución también es evidente. En 2024, la calidad y el crecimiento eran los factores que inspiraban confianza; en 2025, la atención y la innovación ocupan ese espacio. Tres de cada cuatro consumidores expresan alta confianza en alguna marca, pero la lealtad absoluta es bastante escasa. La confianza se manifiesta en la disposición a pagar más (8,4/10) o a defender una marca (8,2/10), pero no en exclusividad (6,8/10), indicando con ello mayor elasticidad en las decisiones de compra. Esto confirma que la confianza es una relación dinámica que impulsa la preferencia, no la dependencia.
Si en 2024 la preocupación era cómo construir confianza en un entorno de polarización y desinformación, en 2025 el reto es cómo sostenerla en un entorno de vigilancia permanente. El ciudadano de hoy no desconfía de todo; desconfía de quien no explica, de quien no rinde cuentas o de quien promete sin cumplir. La desconfianza dejó de ser ciega; ahora es selectiva.
La confianza en República Dominicana no se ha debilitado, se ha sofisticado. Ya no es un premio a la estabilidad, sino una consecuencia del comportamiento. Las empresas, líderes y marcas que comprendan esta transición podrán convertir la confianza en una ventaja competitiva sólida. Las que la den por sentada, la perderán sin escándalo, simplemente dejando de ser elegidas. Un año después, la conclusión es bastante clara, la confianza sigue siendo el activo más valioso de cualquier organización, pero también el más frágil.
En 2025 aplica, pero al revés, aquel viejo refrán que con el tiempo derivó de la declaración que ofreciera Julio César al ser cuestionado en medio de la separación de su esposa Pompeya, aquel que dice “no basta con ser la mujer del Cesar, hay que parecerlo”, pues bien, hoy por hoy no basta con la cosmética para tan solo tratar de parecer; hay que ser. Cada acción, cada decisión y cada silencio pesan, porque al final, la confianza no solo se puede medir en encuestas, se mide también en consecuencias.

Confianza 2025: la coherencia como nuevo estándar de legitimidad
Por Isabel Mariella Figueroa de Rolo
Fundadora y directora Editorial – Revista Factor de Éxito
En Factor de Éxito hemos acompañado por segundo año consecutivo el desarrollo y difusión del estudio El Poder de la Confianza, realizado en alianza con PIZZOLANTE y DATOS Group, con el propósito de ofrecer una radiografía precisa sobre la evolución de este intangible que define la calidad de las relaciones entre empresas, líderes, marcas e instituciones en la República Dominicana.
Si en 2024 la confianza se asociaba con la estabilidad y la trayectoria, el estudio 2025 revela un cambio profundo: hoy la confianza se construye en la coherencia. Ya no basta con ser percibido como sólido o respetable; es necesario ser consistente, visible y capaz de responder con hechos. La confianza dejó de ser una declaración reputacional para transformarse en un comportamiento verificable.
Los hallazgos confirman que la sociedad dominicana ha madurado en su manera de evaluar a quienes ocupan espacios de poder económico o social. La confianza se entiende ahora como un sistema vivo sustentado en cinco dimensiones: conductual, cognitiva, afectiva, tecnológica e institucional. Esta evolución marca una transición desde la admiración pasiva hacia la evaluación consciente. El ciudadano no desconfía de todo; desconfía de quien no explica o promete sin cumplir.
La confianza conductual, que domina el escenario con más de un tercio de las menciones, evidencia un cambio cultural: la experiencia cotidiana pesa más que la publicidad. La empresa confiable es aquella que escucha, corrige y actúa. Un error en la entrega o un silencio prolongado ante una queja pueden debilitar lo que tomó años construir. La confianza, como señala el estudio, se ha vuelto un examen diario.
Otro cambio relevante es la revalorización del mérito frente al prestigio heredado. Casi cuatro de cada diez dominicanos asocian la confianza con la capacidad técnica de las empresas y la preparación de sus líderes. La credibilidad ya no proviene de la historia, sino del desempeño. Esto redefine el liderazgo empresarial: hoy se confía en quien demuestra competencia y rinde cuentas, no en quien mantiene un perfil bajo.
El estudio también expone una preferencia por las empresas familiares y nacionales, percibidas como más cercanas y comprometidas. Sin embargo, esa ventaja emocional exige cuidado: la cercanía no debe confundirse con informalidad. Las multinacionales, por su parte, enfrentan el reto de integrarse culturalmente, mostrando empatía y coherencia local.
Finalmente, la confianza institucional se diversifica: las empresas privadas igualan a las iglesias como los espacios más confiables del país, seguidas por las universidades. Es un signo alentador que amplía la base de legitimidad social y distribuye la responsabilidad de sostener esperanza y transparencia.
Desde Factor de Éxito, consideramos que este estudio no solo mide la confianza, sino que refleja su madurez como capital social. En 2025, confiar es una decisión informada, y mantener esa confianza requiere coherencia, evidencia y acción.
La reputación se hereda, pero la confianza se gana —cada día, con hechos.