Finanzas sostenibles que movilizan impacto real

“Para Banco Pichincha, incorporar finanzas sostenibles en sus políticas significa asumir la sostenibilidad como una estrategia corporativa que crea valor financiero, competitivo y social.”

                                                                                                                                          David Grey

Con más de 20 años de trayectoria en multinacionales, ONG y organismos internacionales, David Grey ha convertido la sostenibilidad en un eje estratégico y medible dentro del sistema financiero ecuatoriano. Desde Banco Pichincha, lidera una agenda de finanzas sostenibles que se articula con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los Principios de Empoderamiento de las Mujeres (WEPs), los Principios de Banca Responsable y otros estándares internacionales, llevando estos marcos a resultados concretos: más de 2.500 millones de dólares en créditos agrícolas, más de 1.000 millones en biocréditos, miles de empleos generados y hectáreas certificadas como sostenibles. En esta conversación, Grey detalla cómo el banco integra políticas, métricas y taxonomías para conectar sostenibilidad, competitividad e inclusión, y perfila el rol que las finanzas pueden jugar en la transición hacia una economía baja en carbono y más justa.

¿Qué significa para Banco Pichincha tener políticas de finanzas sostenibles y cómo se alinean con los ODS?

Para Banco Pichincha, incorporar finanzas sostenibles en sus políticas significa asumir la sostenibilidad como una estrategia corporativa que crea valor financiero, competitivo y social. Este enfoque permite alinear las acciones de negocio con los ODS, los Principios de Empoderamiento de las Mujeres (WEPS), los Principios de Banca Responsable, entre otros estándares internacionales.

¿Qué líneas de financiamiento sostenible está impulsando actualmente Banco Pichincha?

El banco fortalece líneas como BioCréditos, crédito mujer, crédito agrícola sostenible, microfinanzas para capital de trabajo y con enfoque en la inclusión financiera, energías renovables y construcción sostenible. Respecto a créditos agro, hasta la fecha se han colocado más de UDS 2.500 millones en créditos que han fortalecido uno de los sectores más importantes de la economía ecuatoriana con soluciones específicamente diseñadas para sus necesidades. Estas iniciativas se alinean con compromisos globales de sostenibilidad, impulsando la transición productiva, la igualdad de género y la resiliencia climática del país.

¿Cuál ha sido el impacto real observado en los clientes y sectores beneficiados?

El financiamiento sostenible de Banco Pichincha, en los últimos cinco años, ha desembolsado más de 1.000 millones de dólares en biocréditos, generando más de 34.000 empleos directos, beneficiado a 30.000 clientes y permitido que 126.000 personas accedan a educación y empleo digno. Los proyectos financiados han certificado 34.000 hectáreas sostenibles, habilitado 1.207 viviendas ecoeficientes y evitado 40.000 toneladas de CO₂ anuales. Además, en movilidad y energía limpia, el banco ha financiado más de 1.300 vehículos eléctricos e híbridos, y proyectos que ahorran más de 1.300 MW al año.            

¿Qué criterios o metodologías utiliza el banco para evaluar la elegibilidad de proyectos?

El banco exige, además de criterios financieros, evidencias claras de impacto ambiental o social positivo, como eficiencia energética o certificaciones técnicas. Especialmente en el sector de la construcción, la evaluación se realiza mediante metodologías de taxonomía sostenible y estándares internacionales. Un seguimiento posterior garantiza la trazabilidad de los fondos y la verificación del cumplimiento de los compromisos socioambientales asumidos.

                   

¿Cómo está contribuyendo Banco Pichincha a la transición energética y adopción de tecnologías limpias?

A través de BioCréditos, bonos temáticos y financiamientos verdes, el banco impulsa la adquisición de tecnologías limpias, incluyendo vehículos eléctricos e híbridos y soluciones de eficiencia energética. Financia proyectos de energía renovable y construcción sostenible que han permitido ahorrar más de 1.300 MW anuales y evitar miles de toneladas de CO₂. Su rol en foros nacionales e internacionales evidencia su compromiso por acelerar la transición hacia una economía baja en carbono en el sector productivo e individual.

¿Qué mecanismos de seguimiento y medición han implementado para evaluar el impacto?

El banco aplica métricas técnicas para medir emisiones evitadas, ahorro energético, certificaciones ambientales y progreso socioeconómico de los beneficiarios. Cada crédito sostenible cuenta con procesos de verificación posterior que confirman la correcta aplicación de los fondos y el cumplimiento de la taxonomía. Además, el uso de estándares internacionales fortalece la transparencia y la comparabilidad de los resultados, consolidando la confianza de aliados multilaterales.

¿Cuáles han sido los principales beneficios para los clientes que migran hacia modelos sostenibles?

Los clientes han logrado mayor eficiencia operativa, acceso a mercados responsables y posibilidad de acceder a tasas preferenciales gracias a financiamiento temático. Los modelos sostenibles mejoran la resiliencia de los negocios, reducen riesgos ambientales y fortalecen su competitividad a largo plazo. Además, el acompañamiento del banco les permite adoptar prácticas que generan impacto social positivo, consolidando reputación y nuevas oportunidades comerciales.

                   

Factores clave

  • Más de 1.000 millones de dólares en biocréditos han generado 34.000 empleos directos y beneficiado a 30.000 clientes.
  • 34.000 hectáreas certificadas como sostenibles y 1.207 viviendas ecoeficientes financiadas.
  • Más de 2.500 millones de dólares en créditos agrícolas fortalecen un sector clave de la economía ecuatoriana.
  • Más de 1.300 vehículos eléctricos e híbridos y proyectos que ahorran más de 1.300 MW anuales impulsan la transición energética y reducen miles de toneladas de CO₂.

La trayectoria de David Grey muestra cómo las finanzas sostenibles pueden dejar de ser discurso para convertirse en una herramienta concreta de transformación económica y social. Al articular taxonomías, métricas técnicas y estándares internacionales con la realidad de los sectores productivos, contribuye a que la sostenibilidad genere valor de negocio, empleo digno e inclusión. Su convicción de que la educación, cuando se centra en las personas, es el motor del futuro conecta con el desafío de traducir conceptos financieros complejos en oportunidades comprensibles para clientes y comunidades. De cara a la próxima década, su visión apunta a un sistema financiero que mida su éxito no solo en indicadores financieros, sino en su capacidad de ampliar capacidades, reducir brechas y acompañar una transición justa hacia una economía baja en carbono.