Incidir con rigor para abrir oportunidades reales
Presidir ANMEPRO en este momento histórico ha sido, ante todo, un ejercicio de coherencia. En lo personal me he confrontado con el desafío de equilibrar lo profesional con lo privado, y en lo institucional he enfocado mi energía en convertir un legado de décadas en una plataforma de incidencia técnica.
Mi gestión comenzó con una meta clara: profesionalizar la casa para ganar autoridad. Entre 2021 y 2024 logramos duplicar la membresía activa, construyendo la masa crítica necesaria para que nuestra voz tuviera peso propio. Esa solidez institucional, sumada a mi rol activo en la Confederación de la Micro, Pequeña y Medianas Empresas (CODOPYME), nos permitió posicionar a ANMEPRO como la única voz femenina en el proyecto presidencial Meta 2036 y asegurar nuestro asiento en el Consejo Económico y Social (CES).
En esos espacios he dado la milla extra para demostrar que las políticas de género no son líneas transversales abstractas, sino decisiones de alto impacto que requieren rigor. Bajo esa visión, lideramos la iniciativa para la reducción del acoso y la violencia sexual en los espacios de trabajo, buscando transformar la cultura organizacional desde la raíz [resultado/avance por confirmar]. Me defino como una líder estratégica y disruptiva: no se trata de ocupar espacios, sino de redefinirlos, articulando la excelencia de nuestras socias como motor de inteligencia colectiva. Mi compromiso es dejar un gremio institucionalizado y fuerte, para que las próximas líderes encuentren menos obstáculos y más oportunidades reales de decidir el futuro del país.