Blindar la confianza para crecer en volatilidad

“La confianza es la base de la economía mundial y de todo sistema transaccional.”

                                                                                                                                                                                                 Salvador Molina

En un entorno donde la volatilidad macroeconómica convive con una aceleración tecnológica sin precedentes, la confianza se ha convertido en un activo de gestión tan decisivo como la liquidez, el acceso a capital o la productividad. Salvador Molina lleva décadas interpretando esa intersección entre economía, liderazgo, riesgo y transformación empresarial. Periodista y analista económico, presidente del Foro ECOFIN, director de la revista ECOFIN, ex presidente de transición de Telemadrid y referente en liderazgo, management y riesgos financieros, hoy suma a su trayectoria un rol especialmente estratégico: Consejero Delegado de ReactID, compañía especializada en identidad digital y ciberseguridad con tres décadas de experiencia en América y Europa.


Su lectura parte de una premisa clara: en 2026, la rentabilidad no se sostendrá solo con disciplina operativa o decisiones financieras inteligentes, sino también con infraestructuras digitales confiables que protejan a bancos, empresas, gobiernos y usuarios. En esta conversación, Molina explica por qué la identidad digital está dejando de ser una capa técnica para convertirse en un factor estructural de competitividad, resiliencia y dirección económica, especialmente en plazas como Miami, donde confluyen capital, banca, inversión, compliance y tecnología financiera.

ReactID opera en sectores donde la identidad digital es la nueva “moneda de confianza”. ¿Cómo está cambiando el concepto de riesgo financiero en un mundo donde el fraude digital crece más rápido que la economía misma?

Me parece muy acertado el concepto de “la nueva moneda de confianza” aplicada a la identidad digital. La tokenización de la economía es una tendencia en alza y su principal activo es la creación de un sistema fiable de transacción, de valor y de trazabilidad. La identidad digital confiable es, pues, el principal garante a trabajar dentro de cualquier plataforma transaccional; ya sea un comercio o un banco, la aduana o la hacienda pública. La primera trinchera contra el fraude financiero está en el onboarding; es decir, la toma de datos de clientes, compradores o deudores. Ahí es donde hay que ser sutil en la experiencia de cliente, pero tecnológicamente contundente en la verificación de identidad, autentificación documental y prueba de vida.

Como analista económico, ¿cómo interpreta la convergencia entre identidad digital, IA y banca? ¿Estamos entrando en un sistema financiero donde la verificación será más importante que el capital?

El que pongas en la misma balanza el capital y la identidad ya presupone la importancia que el mundo actual da a la identidad digital confiable. Y es que la primera regla del sistema financiero es la seguridad del cobro; es decir, la garantía de recuperación de un crédito, de un adelanto o de un pago. Si no estoy seguro de que voy a recuperar el principal más los intereses, denegaré la operación, excluiré al potencial cliente y me retiraré del mercado. El sistema crediticio establece una previsión de morosidad asumible. Las métricas vigilan el equilibrio entre el precio del dinero —el tipo de interés aplicado— frente a la morosidad asociada al producto y al mercado —fallidos—. En ese juego de doble platillo y balanceo, el fiel de la balanza es la identidad digital confiable. Si no hay fe en la identificación del cliente, no hay soporte para la balanza, para el crédito, para los pagos… y el sistema financiero local, regional y mundial se desmorona.

Desde ReactID, usted trabaja con gobiernos y bancos protegidos por el anonimato. ¿Cuáles son las vulnerabilidades estructurales más preocupantes que está observando hoy en la banca y en los sistemas de pagos globales?

¡Nadie está a salvo de las organizaciones del cibercrimen! Las grandes mafias descubrieron hace años la gran rentabilidad y seguridad que aportan los ladrones de bancos desde la Dark Web. Y a partir de ahí fueron perfeccionando sus modelos de robo de identidad, robo de credenciales, robo de datos, secuestro informático, ciberextorsiones, etc., etc. ¡En la Dark Web todo se compra y se vende a un precio asequible! La terminología al uso es un poco críptica, pero los delitos son los mismos de siempre. Por ejemplo, ahora prolifera el “Fraude del CEO”, algo que siempre existió; pero nunca de una manera tan masiva como ahora. Consiste en que tu jefe —que está de viaje e ilocalizable— te deja un mensaje de email, de WhatsApp, de audio o, incluso, te llama por videollamada. Y tu jefe te pide que ejecutes con urgencia una transferencia importante a una cuenta nueva, no habitual. Pero es tu jefe: escribe como él, habla como él, es su imagen y te responde por videollamada como él. ¡Es él! Pero es un fraude; en realidad es Inteligencia Artificial y tu jefe fue imprudente al mencionar en redes sociales que estaba de viaje. La vulnerabilidad nos afecta a todos.

¿Qué impacto tendrá la identidad digital robusta en la competitividad de los países? ¿La confianza verificable será el nuevo diferenciador económico entre regiones como LATAM, EE. UU. y Europa?

La “identidad digital robusta” se está convirtiendo en el elemento diferenciador de una economía occidental sólida frente a unas economías de países en vías de desarrollo puestas en sospecha: difíciles de operar, con grandes riesgos de fraude, con inseguridad jurídica, sospechosos de ser eficientes en perseguir el ciberdelito, con un compliance propio imposible de satisfacer, etc. Y en ese contexto, la Unión Europea y Norteamérica se disputan el liderazgo, la reputación y la regulación. Los países periféricos del Mediterráneo y de Iberoamérica podrán obtener una diferencia competitiva frente al resto si hacen los deberes, siguen el ejemplo de estos dos bloques y mandan un mensaje de confianza al sistema. Creo que Panamá y Florida han tomado la ventaja en este liderazgo regional. Y es que las ciudades de Panamá y Miami se están convirtiendo en los dos ejes de la innovación financiera de bancos, mercados de capitales y entidades FinTech.

En un contexto de inflación, desaceleración y tensiones geopolíticas, ¿cómo deberían los bancos y corporaciones replantear la seguridad y la identidad como un activo financiero, no como un costo?

El primer principio financiero que se estudia en los mercados de capitales es aquel que reconoce que “el dinero es miedoso”. Yo siempre digo que “el dinero es miedica”. Es como si estuviera imantado, se pega a todo lo que signifique seguridad: renta fija, bienes raíces, riesgo soberano, calificación crediticia AAA, pago por adelantado, intereses al descuento, avales, fiducias, pignoraciones… Y, por el contrario, es un imán que repele el riesgo: riesgo de impago, riesgo país, riesgo de mercado, riesgo de tipo de cambio, riesgo de juventud, riesgo de trabajo por cuenta propia, riesgo de no residentes —emigrantes y turistas—, etc. Las entidades FinTech de nicho han encontrado en esta debilidad de la banca y las entidades de crédito sus oportunidades. Han conseguido modelos de riesgos diferentes, que identifican a sus potenciales clientes y les hacen fiables por parámetros distintos a los bancarios: identidad digital que asegura históricos personales y profesionales más allá del país, o que basan su esperanza de pagos en su histórico de movimientos bancarios, sin necesidad de avales. Además, un onboarding sin riesgo de fraude por identidades falsas o múltiples minimiza la mora y permite asumir más riesgos a un tipo de interés más competitivo.

¿Qué modelo de gobernanza deberían adoptar las instituciones financieras para enfrentar deepfakes, robos masivos de datos y ataques impulsados por IA?

En realidad, todo está escrito, regulado y previsto en los Reglamentos de Riesgos Bancarios. Otra cosa distinta es hacer aplicar la norma y estar a la última para ciberdefender a las entidades financieras. Ahí se necesitan aliados como ReactID. Ya que vivimos en un escenario mundial donde cada día se producen ataques a organismos tan sofisticados como el sistema internacional de navegación aérea, la distribución de energía eléctrica o el vuelo de un avión presidencial. Pero, volviendo al sector financiero, en la Unión Europea y en España acaba de implementarse el Reglamento DORA (Resiliencia Operativa Digital) que prevé la ciberseguridad en las transacciones financieras. Y la reglamentación internacional financiera ya va por la versión tres de las normas de Basilea (Basilea III), que exigen capital y liquidez, implementadas a través de requisitos como LCR y NSFR para asegurar la estabilidad bancaria frente a crisis operativas y financieras, con marcos nacionales e internacionales que definen comités y procesos de gestión de riesgos.

Usted ha liderado ecosistemas empresariales a través del Foro ECOFIN. Desde esa experiencia, ¿qué rol jugará ReactID en la construcción de mercados más seguros y en la prevención de riesgos sistémicos en LATAM y el Caribe?

Foro ECOFIN lleva veinte años trabajando por impulsar puentes de conexión entre el mundo empresarial de las dos orillas del Atlántico; especialmente de los países iberoamericanos, sin renunciar al resto de los países de Europa y de América. Y desde 2020, nuestro ariete en innovación financiera es el clúster con epicentro en Madrid que une ambos continentes: Madrid Capital FinTech. Y dentro de ese ecosistema mestizo hemos encontrado entidades líderes como el Grupo Citi de México o el insurtech español Insurama que están empeñados en tejer esas redes hispanoamericanas. Y, sobre todos ellos, apostamos por ReactID como el especialista líder en la capa más sutil y estratégica de la digitalización: la identidad digital y la ciberseguridad. Durante 30 años ha fabricado en América el primer DNI digital del mundo, y ha saneado a bancos del ciberfraude de las tarjetas, y ha blindado sistemas de emisión de pasaportes para gobiernos y contribuido al control de fronteras autentificando documentos de identidad. ReactID, después de 30 años, ha creado un spin-off llamado IDVerifier que concentra todas las tecnologías aprendidas con un sistema SaaS y en la nube que se convierte en un tercero de confianza para universalizar la capacidad de verificar, autentificar y aportar fiabilidad al sistema financiero de Europa y América, comenzando por países donde nació y creció ReactID hace 30 años: Guatemala, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, México, Estados Unidos, Argentina, Perú… y España y Francia.

En sus estudios sobre liderazgo y transformación, usted habla del poder de la confianza. ¿Qué tipo de liderazgo requiere esta década donde la identidad digital se convierte en infraestructura crítica para la economía global?

La confianza es la base de la economía mundial y de todo sistema transaccional: desde la financiera a la doméstica. Cuando subimos en un autobús, lo hacemos porque confiamos en que nos llevará a nuestro destino. Y cuando alguien paga con su wallet en un supermercado, nos fiamos de que el sistema ingresará el pago en la cuenta bancaria de la tienda y que no sacará ni un céntimo más de la cuenta del cliente. Cuando la codicia de algunos financieros quiebra esa confianza, se producen crisis tan profundas como la que reventó el sistema bancario norteamericano en 2008, arrastrando en efecto dominó al resto del planeta. La crisis ética y religiosa del mundo actual se ha intentado restañar con sobrerregulación mundial: data, IA, criptomoneda, banca, mercados, compliance penal, Basilea III, FMI, Banco Mundial, etc., etc. En mi libro “Talentocracia”, enfrento a los líderes que leen el libro a los retos y aprendizajes que nos llegan desde la economía digital. En cada nuevo hito tecnológico, hay un aprendizaje. En los nuevos modelos de innovación abierta se abren oportunidades de crear un management coetáneo mejor. En la propuesta de la Sociocracia nacen cuatro reglas nuevas para mejorar el liderazgo corporativo —me quedo con la regla del consentimiento frente al voto de las mayorías—. Y “Talentocracia” no es solo hablar de personas y talento; es, sobre todo, un llamamiento a un liderazgo personal, interior y que desborde hacia las organizaciones. Este libro se presenta como un cuaderno de campo donde anotar ideas, conceptos, herramientas y un itinerario a seguir. Aconsejo su lectura a aquellos que busquen un revulsivo en su forma de vivir y entender el liderazgo; así como a los que busquen mejorar la gestión interna de sus equipos humanos. La talentocracia es el nuevo paradigma de un liderazgo que permite crear un ambiente en el que las personas pueden realizarse y sentir que pertenecen a algo más grande que cada uno de ellos.

Miami se ha consolidado como epicentro financiero y puente entre LATAM y Estados Unidos. ¿Cómo puede la identidad digital ayudar a los bancos de Miami a gestionar mejor el riesgo de clientes internacionales en un entorno cada vez más regulado?

La identidad digital es el principal aliado de cualquier entidad financiera. Y en un mercado tan efervescente como Miami, debería ser su principal aliado. Por eso, ReactID hace años que lleva operando desde Florida para el mercado norteamericano, sin excluir otras plazas. Pero su tecnología de verificación de identidad está en diversas compañías norteamericanas desde su sede de Miami. Miami lleva un siglo consolidándose como la puerta de Estados Unidos para todo el continente americano, comenzando por sus empresas, comercio, capitales e inversores. En la última década, el efecto llamada ha creado un hub potente del ecosistema FinTech, respaldado por sus actores financieros. Miami no es solo la Pequeña Habana —y la Pequeña Haití—, también es un lugar donde financiarse, invertir y comerciar bajo las reglas de juego —cada vez más exigentes— de la regulación norteamericana. Estas exigencias extremas de KYC (Know Your Customer, conoce a tu cliente) abren oportunidades a otras plazas como Panamá; pero también atraen a inversores más institucionales que buscan la protección del compliance de los Estados Unidos o la puerta de entrada hacia el Este —Wall Street, Nasdaq, Delaware— o hacia el Oeste —Silicon Valley, California, Oregón—.

El Sur de la Florida concentra fintechs, banca privada y migración de capital. ¿Qué innovaciones de ReactID podrían fortalecer la protección de transacciones, onboarding y verificación en este ecosistema de alta velocidad?

El condado de Miami se está convirtiendo en el Silicon Valley de los hispanos, de los cubanos y del Caribe. No sé si a ello ha contribuido la serie televisiva “Startup”, sobre las criptomonedas; pero lo cierto y verdad es que ha producido un efecto llamada del talento hispano norteamericano, pero también desde otros países hispanoparlantes que van desde España al Uruguay, desde Costa Rica a República Dominicana. Y en esa burbuja de innovación financiera, también hay algunas propuestas de LegalTech y RegTech que vienen a contribuir con soluciones de aseguramiento en las transacciones financieras y compliance regulatorio. Y ahí es donde incardina su propuesta de valor ReactID, que se instaló en Miami con una oficina de representación, primero; para pasar después a un centro de desarrollo pensado en estar más cerca de los clientes norteamericanos que operan en Centroamérica y Sudamérica. La capa de seguridad y ciberseguridad que aporta ReactID a la neobanca y al sector FinTech comienza desde el onboarding o la afiliación de clientes. Luego vuelve a aparecer en el transaccional, el crédito, la inversión, los pagos, la apertura de operaciones, etc., etc. Es un tercero de confianza imprescindible para blindar los productos mínimos viables de las startups, a la vez que favorece las series A, ya que presta una mayor confiabilidad a los inversores.

Factores Clave

  • La “primera trinchera” contra el fraude financiero se define en el onboarding, con verificación, autenticación documental y prueba de vida.
  • La identidad digital funciona como “fiel de la balanza” entre precio del dinero y morosidad, sosteniendo crédito y pagos.
  • El “fraude del CEO” escala por IA, exposición en redes y suplantación multimodal (texto, voz, video).
  • En Miami, ReactID se posiciona como tercero de confianza para neobanca y FinTech, elevando confiabilidad para inversión y escalamiento.

El aporte de Salvador Molina es convertir lo complejo en dirección: traduce el riesgo en decisiones y la tecnología en confianza operativa. Su mirada une métricas clave del sistema crediticio con una tesis estratégica: sin verificación robusta, el crecimiento es frágil. En un ecosistema como Miami, donde convergen capital, regulación y velocidad, su enfoque —onboarding sólido, autenticación y resiliencia— no solo protege transacciones: protege reputación y acceso a inversión. Hacia 2026, el liderazgo financiero se distinguirá por sostener confianza bajo presión. Y en esa economía, la identidad digital será infraestructura, no accesorio.