Tecnología con propósito: el enfoque sostenible de Altice

Con esa premisa, Altice integra la sostenibilidad a su propuesta de valor como un criterio de innovación y de gestión responsable de impactos: ampliar inclusión digital, pero a la vez habilitar hábitos y soluciones prácticas que reduzcan riesgos ambientales y de salud.
El punto de partida es concreto. Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) combinan dos realidades: por un lado, contienen materiales valorizables que pueden reincorporarse a procesos productivos; por otro, incluyen componentes con potencial contaminante si se manejan de forma inadecuada. Por eso, el desafío no es solo “reciclar”, sino hacer que la disposición responsable sea accesible, segura y sostenida en el tiempo. La economía circular, entendida como horizonte, exige infraestructura, reglas claras y confianza: que las personas sepan dónde entregar, qué se recibe y qué ocurre después.
En ese marco, Altice impulsa su Programa de Reciclaje de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE) mediante puntos de acopio habilitados en tiendas y espacios corporativos. El diseño prioriza la accesibilidad: cuando el punto de entrega está cerca, identificado y es fácil de usar, la acción se vuelve viable para públicos diversos. El programa abarca el “residuo electrónico” cotidiano desde teléfonos y laptops hasta tabletas, cables, accesorios y periféricos; y reduce la probabilidad de que estos equipos se mezclen con la basura común o se gestionen sin garantías.
La credibilidad del esquema descansa en la cadena de manejo comunicada por la empresa: clasificación de residuos, remoción y reciclaje de baterías de litio, destrucción de equipos con información sensible y recuperación de materiales valorizables (como aluminio y cobre). Este componente no solo mejora el resultado ambiental, sino que responde a una preocupación práctica que suele frenar la participación: la seguridad de datos en dispositivos desechados. Integrar la destrucción segura dentro de la narrativa de circularidad reduce fricción y aumenta adopción.
La expansión de puntos de acopio hacia espacios de alta afluencia, con modalidades permanentes y de fin de semana, fortalece una idea clave: el reciclaje funciona cuando se integra a las rutas habituales de las personas. Más que una campaña, es infraestructura y recordación; un sistema que vuelve simple, cercana y repetible la conducta correcta. En programas de RAEE, esa simplicidad opera como multiplicador de impacto.
Altice también ha buscado acelerar el cambio de hábitos desde un enfoque de experiencia. Cine Sostenible vincula la entrega de aparatos en desuso con una actividad cultural cercana al público, trasladando el mensaje desde la obligación hacia una propuesta de valor emocional y social. Este tipo de activación funciona como educación ambiental aplicada: acerca el tema, amplía audiencias y contribuye a que la práctica se normalice sin percibirse como “engorrosa”.
Hacia adentro, el enfoque se respalda con formación y comunicación continua mediante Altice Academy, su plataforma interna. Convertir sostenibilidad en capacidad instalada entrenable, replicable y medible, reduce la dependencia de iniciativas aisladas y refuerza la consistencia operativa. La inducción desde el onboarding y los refuerzos por comunicaciones internas, reuniones y webinars ayudan a estandarizar prácticas, sostenerlas en el tiempo y respaldar la credibilidad del proceso.
En conjunto, la idea de “tecnología con propósito” se vuelve tangible en acciones: canales de recolección de RAEE, manejo responsable y seguro, activaciones culturales que convierten el reciclaje en hábito y una base interna de formación que sostiene la ejecución. En la República Dominicana, donde la gestión de RAEE demanda constancia y alcance, Altice aporta un modelo de referencia: habilita puntos de entrega, refuerza la trazabilidad del proceso y convierte la economía circular en una opción simple para la ciudadanía.
En Factor de Éxito, destacamos a las organizaciones que convierten la sostenibilidad en capacidad instalada: cuando la visión se traduce en hábitos, formación y métricas, el impacto deja de ser una campaña y se vuelve cultura. En ese cruce entre tecnología, educación y economía circular, Altice demuestra que “conectar” también es habilitar a su gente y a sus comunidades para acelerar una transición responsable.