Los desafíos globales para alcanzar una agricultura sostenible
La agricultura productiva sostenible, debe estar basada en la innovación y la tecnología agronómica más avanzada, capaz de responder al reto de la seguridad alimentaria mundial, y ofreciendo beneficios económicos, sociales y medioambientales.
La sostenibilidad solo es posible mediante una agricultura que obtenga el máximo rendimiento de cada recurso invertido: tierra, agua, fertilizantes, energía, productos fitosanitarios, etc.
Para alcanzar una agricultura sostenible se requiere un sistema de gobernanza mundial que promueva la seguridad alimentaria en los regímenes y políticas comerciales, y que reexamine las políticas del sector para promover los mercados agrícolas locales y regionales.
Por ello es necesario trabajar en colaboración con agricultores y productores, organismos científicos y autoridades nacionales y locales teniendo tres ejes medioambientales primordiales : productividad, recuperación de tierras de cultivo, extensión de la biodiversidad y formación en buenas prácticas agrícolas con el propósito de ser más productivos y rentables preservando la calidad de los recursos naturales que emplea (agua, suelo…) reduciendo al máximo su impacto en la naturaleza (erosión, contaminación y extendiendo la biodiversidad.
Según revela FAO ( Organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura ) los persistentes y elevados niveles de hambre y malnutrición - 793 millones (2015) de personas en el mundo sufrieron hambre crónica en 2014-2016 - y la carga insostenible y creciente de las actividades humanas sobre la capacidad de la Tierra representan un enorme desafío para la agricultura, agravado aún más por el crecimiento continuo de la población mundial. Para satisfacer la creciente demanda de alimentos de los más de 9 000 millones de personas que poblarán el planeta en 2050, teniendo también en cuenta sus probables cambios dietéticos, será necesario aumentar la producción de alimentos a escala mundial en 60 por ciento en el mismo período. Al mismo tiempo, alrededor de un tercio de los alimentos producidos -1,300 millones de toneladas al año- se pierden o desperdician en todo el mundo a lo largo de la cadena de suministro, con enormes costes económicos y medioambientales.
Existe una clara relación entre el crecimiento en la agricultura y la erradicación del hambre y la pobreza. Al mismo tiempo, la agricultura entendida en sentido amplio -incluyendo la producción agrícola y ganadera, la pesca y la silvicultura- proporciona ingresos, puestos de trabajo, alimentos y otros bienes y servicios a la mayoría de las personas que viven actualmente en la pobreza. Como consecuencia y, de media, el crecimiento global del PIB derivado de la agricultura es al menos dos veces más eficaz en la reducción de la pobreza que el crecimiento generado en los sectores no agrícolas, y hasta cinco veces más eficaz que otros sectores en los países de escasos recursos e ingresos bajos.