El sector de alimentos y bebidas en Guatemala atraviesa un momento de expansión en términos de capacidad e infraestructura, mientras enfrenta retos de larga data relacionados con la logística. En la industria láctea, por ejemplo, se ha observado inversión en la creación de plantas de alta tecnología en leche fluida, y el sector de bebidas recibió capital para instalar una fábrica de bebidas gaseosas, según Luis Mazariegos, director de la junta directiva de la Cámara Guatemalteca de Alimentos y Bebidas (CGAB).
Por otro lado, Juan Pablo Mansilla, director ejecutivo de la Gremial de Alimentos y Bebidas, adscrita a la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), destaca que recientemente se han ampliado fábricas, la implementación de centros de datos y de distribución.
Puntualmente, la industria guatemalteca de alimentos y bebidas representó en el 2024 un total de US$2 mil 253 millones en valor de exportaciones, según datos proporcionados por la CGAB. Durante los primeros cuatro meses del 2025, se han contabilizado exportaciones por US$691 millones 417 mil 322, de acuerdo con cifras de Agexport.
Según Mansilla, el 50% de la manufactura en Guatemala está destinado o relacionado con el sector de alimentos y bebidas. Además, asegura que este sector aporta más del 6% del PIB, lo que se traduce en la generación de alrededor de 500 mil empleos.
Nuevos proyectos
“Es importante resaltar la diversificación de estas inversiones”, argumentó Juan Pablo Mansilla, quien aseguró que cada vez más empresas apuestan por competir para eficientar sus recursos y atender a distintos consumidores que exigen una diversidad de productos.
Según datos proporcionados por la CIG, estos son los proyectos realizados entre el 2024 y el 2025:
Gerardo Pallais, presidente de la junta directiva de Alimentos y Bebidas de Agexport, explicó que en la industria se están observando dos tipos de inversión. La primera, relacionada con infraestructura o capacidad logística —como bodegas, transporte y centros de distribución—, y la segunda, en maquinaria y procesos productivos. “Yo lo englobo en un tipo de inversión que se llama capacidad e infraestructura”, precisó Pallais.
El segundo tipo, según Pallais, es la inversión en investigación y desarrollo, con el fin de descubrir nuevas tendencias y conocer mejor al consumidor. La describió como “todo lo necesario para tomar decisiones sobre qué hacer con los productos y las marcas”. Según el empresario, esto es esencial para determinar con mayor precisión lo que desea el consumidor.
Crecimiento en exportaciones
Según datos proporcionados por Agexport, las exportaciones del sector de alimentos y bebidas han aumentado un 10%. Al cierre de abril del 2025, estos son los datos comparativos:
Gerardo Pallais, presidente de la junta directiva de Alimentos y Bebidas de Agexport, destacó la necesidad de crear modelos que incentiven “invertir para exportar”. Según explicó, esto implica otorgar estímulos adecuados para que el país se convierta en un destino atractivo para la inversión. “Los esquemas que den incentivos para las inversiones son fundamentales, y vemos una gran oportunidad en eso. Otros países de la región sí lo han hecho”, afirmó Pallais.
Inversiones en el país
Juan Pablo Mansilla informó que las empresas instaladas en Guatemala desde hace algunos años continúan realizando inversiones en infraestructura. “Se traduce en cómo realmente siguen viendo a este país como clave para la industria”, afirmó.
Según Mansilla, esto obedece también a la búsqueda de renovación constante por parte de las compañías del sector de alimentos y bebidas. A partir de ello, se han registrado inversiones en la implementación de tecnología en centros de datos para la recopilación y uso de información, la ampliación de fábricas para incrementar la producción y adaptarse a la demanda, así como en centros de distribución más acordes con los hábitos de los consumidores.
Entre los principales factores por los que Guatemala continúa siendo un punto estratégico para este sector, Mansilla mencionó el capital humano disponible y la cercanía con mercados clave como el norteamericano. Además, destacó incentivos como las zonas francas y las ZDEEP. “La macroeconomía estable, el posicionamiento estratégico y los acuerdos comerciales facilitan la exportación de productos”, puntualizó.
Por su parte, Luis Mazariegos señaló que este tipo de inversión también contribuye a la generación de empleos: “Cada planta de producción necesitará de 50 hasta 100 empleados que se incorporarán al mercado laboral en Guatemala. Además, no solo se generarán puestos en las plantas, sino también en fuerza de ventas, distribución y pilotos. Todo lo que se desglosa en la línea de producción y distribución de alimentos”.
Sectores clave para la industria
Juan Pablo Mansilla destacó que la inversión extranjera directa es clave para promover el crecimiento del país. “Pero creo que, principalmente, lo que se buscaría es atraer inversión extranjera directa que logre ajustar la cadena de proveeduría de valor en Guatemala”, afirmó, y agregó que ello podría lograrse mediante industrias de materias primas, empaques e insumos que contribuyan al fortalecimiento del sector.
Según Mansilla, es importante que las empresas que se instalen en el país puedan aportar al ajuste de la cadena productiva de valor. Para ello, identificó tres categorías clave:
“Estas tres podrían ser las categorías en las que convendría identificar empresas que puedan ser atraídas, y que resulten beneficiosas para las que ya están instaladas en Guatemala, que fabrican, comercializan y proveen sus productos”, exhortó Mansilla.
Extorsión, contrabando, carreteras...
Entre los principales retos que enfrenta el sector de alimentos y bebidas se encuentran la infraestructura y la certeza jurídica, especialmente en lo relacionado con trámites administrativos del sector público, además de la extorsión y el contrabando. “Quisiéramos que fuera mayor el derrame que generan estas inversiones, pero el país actualmente enfrenta ciertos retos que pueden estar impidiendo que realmente estas inversiones aterricen en Guatemala”, argumentó Juan Pablo Mansilla.
Según Mazariegos, la infraestructura es indispensable para la distribución de productos y el movimiento de mercadería. En la misma línea, Gerardo Pallais señaló que la infraestructura constituye un obstáculo para mejorar las exportaciones. Mencionó, además, la necesidad de mejorar la infraestructura portuaria, aeroportuaria y vial, así como la conectividad y el sistema eléctrico.
Pallais también destacó la importancia de facilitar los trámites. “No le digo que el Gobierno no haga esfuerzos, pero sí hay mucho por hacer para facilitar los procesos administrativos y hacer del proceso de exportación algo más fluido y menos turbulento”, afirmó.
Por su parte, Mazariegos subrayó que entre los aspectos que deben atenderse se encuentran la extorsión y el contrabando, ya que dificultan la competencia leal en el mercado guatemalteco.