El peso colombiano se fortalece, pero no por méritos propios

En lo corrido de 2025, el peso colombiano se ha apreciado un 10,2% frente al dólar, en una dinámica que, a primera vista, podría interpretarse como una señal de fortaleza económica. Sin embargo, un reciente análisis del centro de estudios económicos Anif advierte que esta valorización no responde a mejoras estructurales en la economía colombiana, sino a factores externos que han debilitado al dólar en los mercados internacionales.

Según el informe, el fortalecimiento del peso se debe principalmente a la pérdida de valor global del dólar, que ha caído 9,9% en lo que va del año, su peor desempeño en un primer semestre desde 1973, en una espiral de comportamiento que ha estado influenciada por la política arancelaria y fiscal de Estados Unidos, así como por crecientes tensiones geopolíticas que han desatado episodios de volatilidad financiera a nivel mundial.

En primer lugar reseñan que uno de los momentos clave en esta dinámica fue el denominado “Día de Liberación”, el pasado 2 de abril, cuando el expresidente Donald Trump anunció nuevos aranceles comerciales y avivó los temores en todo el mundo, por los efectos que tendría su enfoque proteccionista.

“Desde entonces, el índice DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de monedas globales, cayó un 5,1%, alcanzando niveles no vistos desde febrero de 2022. Paralelamente, el bono del Tesoro estadounidense a 10 años, considerado un activo libre de riesgo, perdió un 8,7% de su valor, rompiendo su correlación tradicional con el dólar”, señalaron al respecto.

Este panorama externo ha generado una apreciación generalizada de varias monedas emergentes, incluyendo el peso colombiano, que se ha beneficiado sin que haya mejoras reales en sus fundamentos internos. De hecho, el informe de Anif subraya que la incertidumbre fiscal en Colombia no se ha disipado y por el contrario, continúa afectando de manera significativa otros indicadores financieros.

Uno de los más sensibles es el riesgo país, medido a través del índice EMBI (Índice de Bonos de Mercados Emergentes), que ha mostrado una de las mayores desvalorizaciones en la región, con una caída del 7% en lo que va del año y refuerza la idea de que esta prima de riesgo refleja el aumento en la percepción negativa de los inversionistas sobre la capacidad del país para manejar sus finanzas públicas.

“Asimismo, los Títulos de Tesorería (TES) a 10 años han perdido valor en los mercados. La caída acumulada es de 3,4%, con un incremento de 39 puntos básicos en su rendimiento. Esto implica un mayor costo de financiamiento para el Gobierno y revela que el mercado está exigiendo una prima más alta por riesgo ante la falta de claridad fiscal”, agregaron.

Temores vigentes y crecientes

Por otra parte, destacaron que la publicación del Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) y los posteriores anuncios sobre la activación de la cláusula de escape a la regla fiscal no lograron disipar los temores y por el contrario, las agencias calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s decidieron rebajar la calificación crediticia del país pocas semanas después, lo que contribuyó a la presión sobre los activos financieros colombianos.

Es por esto que Anif insiste en que la apreciación del peso no debe interpretarse como una señal de confianza estructural, concluyendo que “la reciente valorización del tipo de cambio obedece a factores globales que han debilitado al dólar como divisa de reserva. No hay evidencia de una mejora interna que justifique esa tendencia”.

De cara al segundo semestre, el centro de estudios advierte que el gran reto será contener los riesgos fiscales y recuperar la confianza de los inversionistas, especialmente en un entorno internacional que sigue siendo incierto y volátil y acota que para lograrlo, se necesitará un ajuste creíble del gasto público, una política tributaria sostenible y un esfuerzo por reencauzar la credibilidad institucional.