EL AUMENTO de colombianos que se está radicando en el exterior, está generando que el envío de remesas durante este año supere los ingresos que recibe el país por las exportaciones de petróleo. En efecto, en julio los giros desde países como Estados Unidos −principalmente− y Europa, alcanzaron los US $1.158,36 millones en remesas, según cifras preliminares del Banco de la República.
El monto de remesas de julio representa un crecimiento de 15,1% frente al mismo mes de 2024 y se ubicó 6,8% por encima de junio de este año. Con este resultado, los giros acumulados entre enero y julio superan los US $7.500 millones, un aumento cercano al 14% en comparación con el mismo periodo del año pasado.
Aunque todavía no se conocen los datos de julio de las exportaciones de crudo, en junio alcanzaron los US $1.077,56 millones, cuando las remeses llegaron a US $1.084,15 millones.
Un récord
Sin embargo, para este año, las remesas enviadas a Colombia desde el exterior podrían alcanzar los US $13.000 millones, lo que representaría aproximadamente el 3,1% del PIB nacional, según las proyecciones para este año, replicadas por Banco Unión.
Este crecimiento reafirma la importancia de las remesas como un pilar clave en la economía del país, proporcionando un alivio financiero a miles de familias y fortaleciendo el consumo interno.
“El aumento de la migración colombiana en los últimos años ha convertido a las remesas en un pilar cada vez más relevante para el sustento de los hogares en el país. La búsqueda de mejores oportunidades laborales y económicas en el exterior ha llevado a un mayor flujo de envíos de dinero, permitiendo que millones de familias en Colombia cubran necesidades esenciales”, mencionó Rodolfo Díaz Domínguez, vicepresidente de Innovación de Banco Unión, agente de Western Union en Colombia.
En este contexto, Banco Unión proyecta un crecimiento del 10% en 2025 impulsado en parte por el incremento en los montos enviados y el fortalecimiento de las remesas como fuente de ingresos para los hogares.
Respaldo
El profesor de la Universidad del Rosario, experto en finanzas, Henry Amorocho, dijo a EL NUEVO SIGLO, que “las remesas en Colombia vienen presentando un buen guarismo desde hace unos siete años continuos, y esto obedece a una política migratoria amplia que ha tenido Colombia, con varios países, entre ellos Estados Unidos, España y otros países de Latinoamérica y Europa en especial, y ha sido muy fructífera para apoyar momentos de dificultad en la tasa de crecimiento y también para inducir por la vía del consumo el crecimiento de la economía, dado que la inversión no viene teniendo una fortaleza amplia en los últimos años”.
Indica que para este año “podríamos decir que va a estar cerca de entre US $13.000 y US $13.200 millones. Esa es una contribución muy importante porque llega aproximadamente a representar 3% del PIB, es decir, ha sido positivo para la economía y ha ayudado a impulsar al consumo como variable fundamental de tipo macroeconómico en épocas en que la inversión ha venido mermada de alguna manera por distintas situaciones”.
Asegura que “las remesas han sido un importante colchón para levantar el crecimiento económico en estos últimos años y desde luego se ha multiplicado por varios factores, uno por la política migratoria, otro porque hoy día es mucho más fácil y más expedito y más efectivo, más eficiente de alguna manera, colocar giros internacionales por diversas situaciones, el manejo de las plataformas tecnológicas y el manejo de toda la política cibernética han contribuido a que las remesas cada vez más tengan mayor participación”.
Un esfuerzo
Por su parte, el exministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, dijo a este Diario, que “para Colombia son muy saludables las remesas de los compatriotas que viven en el exterior. La diáspora es muy consciente de las dificultades que viven sus familiares y vienen haciendo un esfuerzo admirable para enviar recursos a sus familias, a pesar del impuesto que recientemente le puso Trump a las remesas”.
Sin duda, las cifras anuales de estos envíos son tan elevadas, que en algunos países han desplazado a las exportaciones tradicionales como principal fuente de ingresos de su economía nacional.
En el caso de Colombia, las remesas representan uno de sus principales rubros. Según datos del Banco de la República, más de 2 millones de personas en Colombia reciben giros nacionales e internacionales anualmente, de los cuales, 65% tiene capacidad de ahorro.
De acuerdo con los cálculos realizados por Giros y Finanzas, aproximadamente 10% de las viviendas que se venden en Colombia son compradas por colombianos residentes en el exterior, lo cual demuestra el dinamismo que ha tomado esta opción de inversión.
El uso
Las remesas son utilizadas para diversos propósitos, la mayoría de ellos asociados al pago de los gastos de funcionamiento o sostenimiento de un hogar, tales como: el pago de servicios públicos, arrendamiento, colegios, salud, alimentación, etcétera.
Según el Banco de la República, en 2024 Colombia recibió US $11.900 millones por giros que envían a sus familias los colombianos que trabajan en el exterior, lo que representó un incremento del 17,4% respecto al año anterior.
José Roberto Concha, profesor de la Universidad Icesi, indicó que conforme a la tendencia que se había venido observando, las remesas recibidas por Colombia superaron las exportaciones de petróleo.
El consultor subrayó que “es la primera vez que el producto insignia en el mercado internacional es superado en ingresos, en este caso no por exportaciones, sino por envíos del exterior de giros de la diáspora colombiana”.
Si bien, indicó, es bueno en el sentido que ingresan al país giros del exterior que “nos sirven para cubrir los compromisos de pagos de importaciones, deuda externa y demás obligaciones en moneda extranjera”, también advirtió que “es malo, porque muestra un adormecimiento de nuestro aparato productivo nacional para conquistar mercados y vender más productos en el exterior. La parte productiva nacional crece poco y no busca o conquista nuevas oportunidades internacionales”, reiteró.
En Colombia, la participación de las remesas en el PIB del país ha venido aumentando preocupantemente, pasando de 1,1 % en 2012 a 3,1 % en el 2024.
“No podemos enorgullecernos del crecimiento de las remesas sin preocuparnos del deterioro en nuestra balanza comercial, que es la fuente de generación de riqueza internacional y competitividad futura”, dijo Concha.
En esa línea, Juan Carlos Rivera, director de Economía y Gobierno de la Universidad EAN, reconoció que esos flujos de dinero han superado incluso las exportaciones tradicionales de algunos sectores, convirtiéndose en fuente crucial de ingresos para muchas familias colombianas.
“El incremento de los colombianos en el exterior se ha reflejado en el crecimiento de los ingresos por remesas familiares. Esto a su vez, incrementó el número de personas que recibe este dinero en Colombia, cuya cifra asciende a 2,1 millones de personas/familias”, expresó el docente.
Uno de los beneficios de los envíos del exterior es que estos recursos suelen destinarse a necesidades básicas y a inversiones de capital humano como educación, lo que puede tener efectos positivos a largo plazo en el desarrollo del país, indicó Rivera.
Un aporte clave
El crecimiento sostenido de las remesas de trabajadores hacia Colombia las ha convertido en un apoyo cada vez más importante de las familias colombianas al alcanzar en 2023 el 3,6% del ingreso disponible y el 3,9% del consumo de los hogares. Según el Banco de la República, esta ayuda cobra especial importancia porque se trata de un ingreso que no está sujeto a los vaivenes de la economía local, lo que en muchas ocasiones les permite a los hogares amortiguar dificultades ante situaciones de desempleo u otras contingencias. Además de contribuir al sostenimiento del hogar, las remesas se destinan a propósitos importantes tales como la educación de los hijos o la inversión en vivienda, ya sea para uso de la familia o para generar un ingreso adicional al hogar del emigrante.
Diversos estudios a nivel internacional y para Colombia han mostrado que las remesas de los trabajadores son resultado de un proceso migratorio en el cual el migrante mantiene un vínculo con su país de origen. De allí la importancia de resaltar el incremento de la población colombiana residente en el exterior debido a un importante flujo migratorio durante la última década, el cual se ha vuelto particularmente intenso en los últimos tres años.