Hacer la diferencia en todo lo que hacemos es parte de la visión de Robin Sharma sobre el valor añadido, ese toque que te hace único y especial, tanto en el ámbito de productos y servicios como en el área personal. A la larga, esto te asegura la satisfacción conjunta del compromiso y la fidelidad.
Es común que no podamos ver las oportunidades de mejora, esas que delante de nosotros algunas veces se asoman. Y es que el ego bien podría ocultarte ese chance de convertirte en quien siempre soñaste.
Si tienes un grupo íntimo, equilibrado, asertivo y con madurez, aprovecha y expón como te percibes y que sería para ti beneficioso ver los puntos en que coinciden, abierto así a recibir la adecuada información, que te llevará a realizar esa oportuna corrección. Hace algún tiempo escuche a alguien decir, que lo que diga una persona de ti no tiene por qué ser así, pero si son más de tres, algún ajuste habrá que hacer.
Nos cuesta algunas cosas descubrir, una franca y empática retroalimentación sobre nuestras formas y actitudes que no estamos listos para recibir, así que insto a que nos regalemos la oportunidad de salir de esta oscuridad.
Para ser un líder verdadero, humano, vulnerable y expuesto, manejar la inteligencia emocional, es definitivamente lo primero; un líder es quien no se toma nada personal, que el asertividad y la empatía son el sello que en las cartas que jugara siempre lo han de identificar, directo, pero no para derribar y, sobre todo, debe tener una gran personalidad, a gusto con quien es, con dotes de orador y más que buen negociador.
El líder es una especie de guía de inspiración, un ser humano al que queremos emular, es congruente con lo que dice y su actuar, conocedor de sus capacidades, pero no se cree sobrenatural, y aunque en nuestro país no es la práctica, debería ser el primero en llegar, el primero en saludar, en las gracias y una sonrisa siempre regalar, en tratar a todos por igual, para así a los demás poder inspirar, sabiendo que con este ejemplo un mensaje más que contundente dejándonos está.
El líder escoge para formar el equipo gente con valores comunes y una visión que empuje, personas capaces, con habilidades diferentes pero apasionadas de lo que hacen y sienten; necesita para los números a los analíticos; se alimenta de los extrovertidos, toma en cuenta a los creativos y por la salud de la empresa los visionarios serán el objetivo.
Existen líderes con carreras empíricas, sin grandes títulos de doctorado, pero a quienes les interesa que no sólo en los números obtengan el resultado, sino en esa forma íntegra de lograrlo, son lideres no por ideas salvadoras de crisis, que logran que los vean con orgullo y el pecho notablemente hinchado, son esos que lograron que el equipo, de manera individual, sintiera que el éxito personal ya había alcanzado.
Esos que más allá de oficinas ostentosas, tienen familias y vidas más verdaderas, con enseñanzas por su coherencia elevadamente poderosas; aquellos que tienen anécdotas que logran que conectes con su esencia, que te dicen quienes son sin jugar a las apariencias, más bien, un ¡acércate! y te muestro que puedes llegar a serlo.
Afortunadamente, aún existen esos llamados diferentes: los lideres entusiastas, soñadores y creativos, los que conocen los lineamientos y saben cómo hay que hacerlo, sin tomar bandos o apegarse a favoritos. Son quienes se convierten en blanco de señalamientos todo tipo, acusándolos de romanticones, intensos y sobre esperanzadores, con una oculta intención detrás de tantas pasiones.
Hoy es el momento, que crear ese relevo, cuidando a ese talento, a los líderes muchas veces sin posición. Mantengamos su entusiasmo elevado y no olvidemos la oportuna motivación, esa que no siempre es material, que hace que den siempre más, se sientan parte sin temor de brillar, tengamos un oído siempre dispuesto y detectemos cualquier descontento para que no se nos vuelvan copias de los que no quieren escalar, de esos los cumplidores de horarios, aquellos que sólo se mueven por el salario, que viven sin chispa ni pasión, sin entusiasmo o convicción, huérfanos de ideas nuevas, y que se hacen añejos en los sillones por miedo a romper patrones o incomodar a sus superiores.