ALINPRO lanzó su Plan Estratégico y convocó a más de 200 referentes regionales para fortalecer cadenas de valor en América Latina
El encuentro, titulado “Integración Productiva como Senda del Crecimiento de América Latina y el Caribe”, convocó a más de 100 referentes de manera presencial y a otro centenar en modalidad virtual, entre autoridades nacionales, empresarios, académicos, diplomáticos, legisladores y representantes de la sociedad civil. Delegaciones de Brasil y Chile acompañaron de manera presencial, mientras que embajadas de República Dominicana, Costa Rica, Perú, Uruguay, Paraguay y Colombia extendieron sus saludos, sumándose además expresiones de apoyo desde España, Italia y Estados Unidos.
A nivel nacional, se destacó la presencia de la ministra de Educación del Chaco, Sofía Petcoff Naidenoff, junto con saludos de sus pares de Tucumán, Jujuy y Buenos Aires, y la gobernación de Chubut, que hizo llegar sus buenos deseos. También hubo adhesiones de empresas y organizaciones que, aunque no pudieron asistir personalmente por cuestiones climáticas, ratificaron su interés en sumarse a esta iniciativa.
Una iniciativa con raíces y futuro
ALINPRO nació en 2024 impulsada por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), la Asociación de Parques Industriales Argentinos (APIA) y la Unión de Parlamentarios Sudamericanos y del Mercosur (UPM), con el apoyo de ADIMRA y COLAPAL, que nuclea a más de 800 municipios de la región. Su objetivo es claro: fortalecer las cadenas de valor regionales, conectar actores multisectoriales y proyectar una agenda común de desarrollo sostenible e innovación tecnológica.
El director general de ALINPRO, Hugo Varsky, abrió el encuentro con una definición contundente: “Las PYMES constituyen el 99% de la producción y el empleo en nuestra región, pero hoy están en la boca de todos y en las manos de nadie. No hay democracia sin paz, no hay paz sin trabajo y no hay trabajo sin PYMES. Por eso debemos cooperar para competir”. Además, anticipó que ALINPRO presentará una carta al presidente Luis Inácio Lula da Silva, en su carácter de presidente pro tempore del Mercosur, solicitando la reactivación del Grupo de Integración Productiva del Mercosur, con participación de la sociedad civil y el sector privado.
El rector de la UTN, Rubén Soro, El rector de la Universidad Tecnológica Nacional recordó los 77 años de la institución, nacida como Universidad Obrera Nacional, y subrayó que “no hay integración productiva sin inclusión productiva”. Enfatizó que la UTN, con sus 30 facultades regionales y más de 70 extensiones áulicas, está en condiciones de convertirse en motor formativo de ALINPRO a través de diplomaturas, programas ejecutivos, certificaciones y transferencia tecnológica aplicada a las cadenas de valor.
Advirtió que la paralización de la obra pública y el desfinanciamiento de organismos estratégicos generan cuellos de botella que no se resuelven con slogans, sino con conocimiento, cooperación e instituciones sólidas. Propuso que la UTN coordine consorcios público-privados para normalización, certificaciones y reconversión laboral, alineando bancos de desarrollo, provincias y municipios.
Finalmente, convocó a estrechar alianzas estratégicas entre Estado, sector productivo y universidades, recordando que el conocimiento es la herramienta que empodera a las personas y que “la integración productiva es una política de Estado que debe construirse desde abajo hacia arriba, con instituciones federales, redes empresarias y cooperación internacional”.
En representación del Banco de desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF), Sabrina Scala, transmitió los saludos de Cristian Asinelli, vicepresidente corporativo de CAF, y subrayó el respaldo del organismo a la agenda de integración productiva. Recordó que CAF, fundada en 1968 y hoy con 21 países miembros, es el banco con mayor presencia en América Latina y el Caribe, financiando proyectos de tecnología, energía, salud, educación y sostenibilidad.
Scala destacó que la integración productiva “trasciende lo comercial” y debe incluir conocimiento, innovación tecnológica y cooperación entre sector público, privado y académico. Señaló las ventajas comparativas de la región —recursos naturales, talento humano y cultura común— y planteó que el desafío es articular cadenas de valor internas y regionales. “Asociarnos nos permite crecer más rápido y aprender de las experiencias y fracasos de otros”, afirmó. Finalmente, remarcó que CAF continuará financiando proyectos de transformación digital, energética y cultural que fortalezcan a las pymes como motor del desarrollo regional.
El presidente de APIA, Rodolfo Gámez, Subrayó que la razón de ser de APIA son las empresas, industrias, sistemas logísticos y tecnológicos que dan vida a los parques industriales en todo el país. “Nuestra ideología es simple: la del sector productivo, el que agrega valor, da empleo y sostiene el desarrollo territorial, incluso en los pueblos más pequeños”, afirmó.
Gámez señaló que APIA atraviesa un proceso de internacionalización creciente y que por eso acompaña con entusiasmo la iniciativa de ALINPRO: “Vivimos un mundo raro, atravesado por guerras, tensiones y fragmentación, pero en América Latina tenemos casi 800 millones de consumidores. Si no trabajamos cadenas de valor y clústeres productivos en conjunto, no habrá forma de resolver nuestros desafíos”.
Finalmente, resaltó la importancia de que el encuentro se realizara en la sede de ADIMRA, “un símbolo del sector industrial argentino”, y convocó a todos los presentes a trabajar con la misma fuerza y visión de largo plazo con la que Varsky viene impulsando este proceso.
Por su parte, Elio Del Re, presidente de ADIMRA, recordó los 121 años de historia de la institución y llamó a recuperar el comercio intra-latinoamericano: “El único camino que tenemos para salir de donde estamos es con más industria, y más industria nacional”. En ese marco, anunció formalmente la firma de un convenio de cooperación entre ADIMRA y la UTN, y su adhesión formal ALINPRO, orientado a potenciar la formación, la integración productiva y la cooperación tecnológica internacional del sector industrial argentino. También, José Tamborenea, secretario general de ADIMRA destacó la relevancia histórica de la entidad y el papel de la industria nacional en el desarrollo productivo argentino. Subrayó los desafíos actuales que enfrenta el sector, la necesidad de fortalecer cadenas de valor y el compromiso de ADIMRA con la innovación tecnológica y la articulación regional, claves para enfrentar los retos tecnológicos y de competitividad global.
Voces que marcaron el debate
Los dos conversatorios centrales del evento reunieron a voces diversas.
En el primer conversatorio, Tecnología digital e Inteligencia Artificial al servicio de las Cadenas de Valor, moderado por Jonathan Abba, director de capacitación de la UTN, se destacó la intervención de:
Damián Pereyra, presidente de Makers y fundador de las empresas de servicios tecnológicos Slony (Argentina) y Snow Data Apps (EE.UU.), y subrayó la importancia de iniciativas como ALINPRO, “necesarias en un mundo que avanza con gran velocidad”. Relató su experiencia como fundador de empresas de tecnología en Argentina y Estados Unidos, que comenzaron hace más de una década con servicios de Big Data y hoy acompañan la transición hacia la inteligencia artificial.
Explicó que la clave no es solo brindar soluciones tecnológicas de calidad, sino también educar digitalmente a los clientes, para que comprendan las posibilidades y límites de estas herramientas. Como ejemplo, narró el caso de un cliente en México que quiso reemplazar todo su equipo de ventas por un bot de IA “porque no traería mal humor”. Esa anécdota, dijo, refleja la necesidad de acompañar con criterio humano el despliegue tecnológico.
Señaló que la inteligencia artificial debe entenderse como una herramienta que mejora procesos y agiliza tareas, pero que requiere supervisión humana y no reemplaza los vínculos. Concluyó afirmando que el conocimiento es la principal herramienta que deben tener las personas y las pymes para enfrentar el futuro con competitividad y resiliencia.
El economista Arnaldo Bocco, ex presidente del BICE y referente del sistema financiero, subrayó que la integración productiva requiere hechos concretos y no solo diagnósticos. Recordó su experiencia en la creación de mecanismos de comercio con Brasil y México, y alertó sobre la falta de una verdadera estrategia exportadora argentina. “No tenemos proyecto para sentarnos con nuestros vecinos y decirles qué llevamos a la mesa. Por eso, si no hay diplomacia pública, debe haber diplomacia privada: cámaras empresarias y pymes asumiendo un rol activo en la inserción internacional”, señaló. Bocco advirtió sobre la necesidad de complementariedad regional y de aprovechar capacidades tecnológicas locales, al tiempo que respaldó el llamado de ALINPRO a articular con Lula la reactivación del Grupo de Integración Productiva del Mercosur.
Marcelo Marzocchini, referente en innovación de la Nación, Magíster Ingeniero, ex Subsecretario de Industria y exdirector Operativo del INTI, señaló que el gran desafío para las pymes argentinas es la incorporación de tecnologías 4.0 e inteligencia artificial. Recordó que solo un 5% de las pymes industriales ha iniciado este proceso, lo que genera una brecha de productividad y competitividad. “No podemos seguir hablando de integración productiva solo como concepto; hay que llevarla a la práctica con proyectos, metas y plazos concretos”, afirmó. Subrayó que Argentina debe transformarse en un hub regional de inteligencia artificial, lo que exige infraestructura de datos, programas de capacitación laboral y un marco regulatorio serio que promueva la innovación y cuide derechos. “Tenemos el talento, ahora hace falta decisión y hechos”, concluyó.
Cristian del Rosario, coordinador de Desarrollo Productivo de ALINPRO, subrayó que la inteligencia artificial es “una herramienta de herramientas” que debe ser comprendida por los mandos medios públicos y privados, pero advirtió que nunca reemplazará el factor humano: “La mirada de un gerente de ventas o la intuición de un obrero experimentado no pueden ser sustituidas por un algoritmo”. Señaló que el desafío de ALINPRO es ofrecer capacitación adaptada a la realidad de cada territorio y cada gremial empresarial, para que la integración productiva no se limite a lo regional latinoamericano, sino que empiece por la integración federal dentro de la Argentina. “Lo que se dice con el pico se sostiene con la pala”, cerró, convocando a transformar las palabras en acciones concretas.
Liliana Larrarte, cofundadora de la Fundación Nobleza Obliga, directora Adjunta de ALINPRO y directora de ESG en HRC, resaltó que la integración productiva solo es sostenible cuando la innovación tecnológica se articula con las lógicas territoriales. Son los actores locales quienes identifican las problemáticas reales y, en consecuencia, las alianzas institucionales deben formular soluciones que los integren como protagonistas. Como ejemplo, mencionó el desarrollo de un simulador de cambio climático junto con la Fundación Innova Comunidad de Córdoba, en alianza con municipios y escuelas, que muestra cómo las soluciones locales pueden escalar hacia cadenas de valor globales.
Destacó que la metodología de ALINPRO, desde su rol como directora, contempla comités nacionales temáticos y territoriales, donde las instituciones podrán vincularse con contrapartes estratégicas, tanto nacionales como internacionales, para generar negocios y financiamiento. Subrayó la importancia de potenciar la unicidad de cada pyme y proyectarla a mercados internacionales. Cerró recordando, en las palabras del Papa Francisco y de su sucesor León XIV, que “los algoritmos no reemplazan los vínculos verdaderos: la persona humana sigue siendo principio y fin del desarrollo
Finalmente, Gabriela Chichizola, consultora de comercio exterior argentina radicada en México, destacó el rol de México como hub industrial y de manufacturas, especialmente en sectores como el automotriz, aeroespacial, dispositivos médicos, agroexportador y tecnológico. Recordó que México cuenta con más de 470 parques industriales en operación y otros 100 en construcción, lo que fortalece el fenómeno de nearshoring y abre nuevas oportunidades para la región. Subrayó que Argentina puede integrarse a estas cadenas de valor a través de sectores donde ya posee competitividad: automotriz (vinculado al AC55 con México), dispositivos médicos, agroindustria, alimentos, tecnología y software. Ejemplificó con la presencia argentina en ferias internacionales en México, desde Expomed y Expo Automecánica hasta la feria del libro, donde las pymes han logrado insertarse con productos innovadores. “Argentina y México son países hermanos que se complementan muy bien. La integración productiva debe pensarse no solo como comercio, sino como creación de clusters, articulación tecnológica y financiamiento que permita a nuestras pymes dar el salto hacia Estados Unidos y otros mercados globales”, remarcó.
En el segundo Conversatorio: Integración Empresarial y Redes Internacionales, moderado por Liliana Larrarte, directora adjunta de Alinpro, incluyó a Gabriela Müller (Grupo Brasil), quien resaltó la trayectoria de Grupo Brasil, una asociación de empresas que desde hace más de 30 años practica lo que ella definió como diplomacia privada. “Representamos a 50 compañías de distintos rubros distribuidas en todo el país, con más de 40 mil colaboradores detrás. No trabajamos solo por los CEOs, sino por cada persona que hace posible estas organizaciones”, subrayó.
Recordó que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina, con una industrialización que nos lleva varias décadas de ventaja, pero que aún mantiene una mirada de admiración hacia nuestro país. Llamó a aprovechar ese “último viento de cola” y a fortalecer la cooperación en lugar de la competencia, inspirándose en el concepto de coopetencia.
Müller definió la “Santísima Trinidad” de la integración como talento, territorio y tecnología, y agregó que para los líderes empresariales también deben estar presentes la humildad, el humor y la humanidad. Reivindicó la importancia de la capacitación y de la articulación con la academia, mencionando la alianza con la UTN, y advirtió que 63% de sus empresas enfrentan dificultades para conseguir mano de obra calificada.
“Los negocios generan riqueza, empleo e impuestos. Honremos a las pymes, que son verdaderos gladiadores en esta coyuntura. La única manera de salir adelante es en alianza, sumando esfuerzos con Brasil y con toda la región”, concluyó.
Desde Uruguay, Juan Peirano, secretario general de COLAPAL, el Comité Latinoamericano de Parlamentario, que agrupa a parlamentarios de más de 800 municipios de ocho países de Sudamérica y mantiene vínculos con México, República Dominicana, España y Portugal. “Nadie se salva solo. Nuestro rol hoy es ser un articulador estratégico, con oídos grandes y boca chica, trabajando desde el diálogo y la voluntad política”, afirmó. Peirano explicó que COLAPAL evolucionó de un espacio de capacitación e intercambio a una plataforma de alianzas estratégicas con el sector privado, universidades, sindicatos y cooperativas. Destacó la importancia de impulsar la educación y la formación de jóvenes, apoyar a las pymes y fomentar el cooperativismo como herramienta de desarrollo. “De diagnósticos ya tenemos muchos; ahora es hora de más acción y menos diagnóstico, con objetivos claros, sostenibles y con financiamiento adecuado”, subrayó. Cerró su intervención reafirmando que la descentralización solo es viable si existen economías locales sólidas y sostenibles, y concluyó con un mensaje de compromiso: “Estamos aquí para servir y para que las cosas sucedan. ¡Vamos arriba!”.
Aldo Costa – Coordinador de Desarrollo de Cadenas Productivas en ADIMRA y de Negocios Internacionales en ALAMETAL, resaltó que la integración productiva es uno de los ejes estratégicos de ADIMRA y que, aunque hace más de 15 años se había impulsado, recién en 2023 volvió a ponerse en agenda con la creación de ALAMETAL, la Asociación Latinoamericana de Cámaras Metalúrgicas.
Explicó que la iniciativa surgió de la necesidad de pasar de vínculos bilaterales aislados a una plataforma regional común, que hoy reúne a nueve países y sigue en expansión. El objetivo central es intercambiar información, compartir problemáticas comunes y, sobre todo, facilitar la vinculación entre empresas, promoviendo negocios concretos entre pymes metalúrgicas latinoamericanas.
Costa señaló que ADIMRA asumió un rol activo en la puesta en marcha de ALAMETAL, liderando tareas iniciales como la gestión de la marca y la agenda de encuentros virtuales mensuales, que se coronarán con una reunión presencial en noviembre en Colombia.
Finalmente, subrayó que las cámaras empresariales deben ser articuladoras de negocios, más allá de los apoyos estatales, y celebró la convergencia con ALINPRO como un espacio complementario para ampliar alianzas, profesionalizar la cooperación regional y generar más oportunidades de crecimiento para las industrias.
El Doctor Carlos Quenan, profesor de Economía en la Universidad Sorbonne-Noville de París, vicepresidente del Instituto de las Américas de Francia, resaltó la necesidad de traducir en hechos concretos lo que durante décadas se planteó como sensibilización sobre la integración productiva. Recordó el camino recorrido por los “padres fundadores” de estas iniciativas y propuso sumar a las tres “H” (humor, humildad y humanidad) una cuarta: hechos.
En su exposición, Quenan señaló que la coyuntura internacional es inestable y cambiante, marcada por tendencias proteccionistas, tensiones geopolíticas y crisis del multilateralismo. “Esto revaloriza la necesidad de optimizar las cadenas regionales de valor, sin dejar de lado las globales, pero con un foco en la transformación tecnológica y el cambio climático”, subrayó.
Destacó también la oportunidad de profundizar la vinculación con México y con Europa, en particular en el marco del acuerdo Unión Europea-Mercosur y del programa europeo Global Gateway. Según Quenan, la clave está en construir nuevas formas de articulación regional, con la participación de pymes, academia y sociedad civil.
Concluyó planteando que la integración productiva debe apoyarse en objetivos claros y en una estrategia de adaptación permanente: “Estamos en un mundo que pasa de la posverdad a la posrealidad. Frente a esa incertidumbre, la respuesta es acción concreta y cadenas regionales sólidas”.
Alfredo Amigorena, vicepresidente de la Cámara Mercosur–ASEAN compartió su reciente experiencia en Asia, donde visitó parques industriales en Shanghái, Seúl y Tokio, subrayando las oportunidades de cooperación tecnológica y comercial para las pymes argentinas. Señaló que países como China y Corea ya avanzan hacia el futuro con ciudades como Shenzhen, epicentro global de innovación, y destacó la necesidad de que Argentina no quede rezagada.
Explicó que la Expo Osaka 2025, en la que Argentina había intentado participar, será una vitrina mundial a la que “no podemos estar ausentes”. Invitó a empresarios y entidades a integrarse en las misiones comerciales de la Cámara Mercosur-Asia, como la próxima en septiembre en Miami y la de 2026 en el sudeste asiático.
Amigorena ilustró el potencial de negocios con ejemplos concretos, como la instalación de molinos harineros en Malasia, el desarrollo de robots humanoides accesibles para pymes y la expansión de tecnologías argentinas en agroindustria y alimentos.
Finalmente, remarcó que la integración regional debe complementarse con la apertura al mundo, convocando a las empresas argentinas a “atreverse a viajar, asociarse y salir al mercado global”, con la convicción de que la Argentina tiene talento y creatividad para competir internacionalmente.
Luego, finalizando con el panel, Miguel Sánchez – presidente de la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN), destacó la importancia de poner en práctica los diagnósticos y de mirar con atención las cadenas de valor marítimas y fluviales. Recordó que Argentina cuenta con más de 8.400 km de litoral marítimo y una posición estratégica entre las más relevantes del mundo, lo que convierte al mar en una fuente de riqueza, energía y alimentación clave para el futuro.
Sánchez subrayó que la federalización y la integración regional son condiciones indispensables para que las pymes puedan desarrollarse. En ese sentido, presentó la experiencia de la Región Oceánica Bonaerense (ROB), que desde hace seis años articula universidades, pymes, puertos y trabajadores como modelo de cooperación territorial. “Si la cadena de valor no es regional, no es cadena de valor”, enfatizó.
Asimismo, alertó sobre la necesidad de resolver las limitaciones logísticas —trenes, rutas y puertos— que encarecen los costos argentinos y dificultan la competitividad. Mencionó ejemplos concretos como el rol del Puerto Rosales en la exportación de petróleo desde Vaca Muerta y el impacto de nuevas inversiones en el sudoeste bonaerense y la Patagonia.
Concluyó llamando a transformar las ideas en proyectos concretos: “No podemos caer en la ‘diagnostiquitis aguda’. Hay que animarse a experimentar, corregir y volver a intentar. El futuro está en aprovechar las cadenas de valor marítimas, portuarias y fluviales que ya tenemos frente a nosotros”.
Conclusiones y próximos pasos
El lanzamiento de ALINPRO dejó en claro que la integración productiva ya no es una aspiración lejana, sino una necesidad urgente y una oportunidad concreta. La masiva convocatoria, el entusiasmo de los panelistas y la diversidad de voces demostraron que existe un consenso transversal: América Latina y el Caribe solo podrán fortalecer su desarrollo si logran articular cadenas de valor que respeten las lógicas de los territorios, incorporen innovación tecnológica y sumen a todos los actores —empresas, gobiernos, universidades y sociedad civil— en un mismo horizonte de cooperación.
De aquí en adelante, quienes deseen adherirse encontrarán un camino claro: firmar la carta-manifiesto, completar el relevamiento de intereses y sumarse a los comités nacionales de trabajo, espacios donde lo local dialoga con lo regional y lo global. Desde allí surgirán las rondas de negocios, los programas de formación, las misiones comerciales y los proyectos que accederán a financiamiento internacional. Cada pyme, cada cámara, cada gobierno local o embajada que se integre a esta red no solo accederá a herramientas y oportunidades, sino que también se convertirá en protagonista de una transformación regional que busca convertir diagnósticos en hechos.
Por eso, esta convocatoria se extiende hoy a embajadas, redes empresarias, parques industriales, universidades, pymes y gobiernos: la integración productiva requiere de todos y todas. Lo vivido en ADIMRA fue apenas el primer paso de un recorrido que seguirá con la instalación de los Comités País, la preparación de proyectos piloto y la carta que ALINPRO enviará al presidente Lula da Silva solicitando reactivar el Grupo de Integración Productiva del MERCOSUR con participación del sector privado.
El mensaje que dejó la jornada es claro y esperanzador: la cooperación no es un discurso, es un método; la integración no es una consigna, es un camino. América Latina tiene talento, recursos y creatividad. Ahora es el momento de unirlos en un proyecto común.