El microcrédito en Colombia gana terreno y alcanza cifras billonarias
El microcrédito se ha convertido en un motor silencioso que está impulsando a miles de pequeños negocios, emprendedores y familias en todo el país, según reveló el más reciente informe de Asomicrofinanzas, que muestra cómo este sector no solo gana terreno en las principales ciudades, sino que también se expande con fuerza en regiones rurales y apartadas, alcanzando cifras billonarias.
Según el balance presentado a julio de 2025, las entidades microfinancieras han desembolsado $9,7 billones en microcréditos, representados en más de un millón de operaciones, con cobertura en 1.081 municipios del país. Este dato resulta clave, ya que el 54,4% de esos municipios son rurales, dejando claro que el alcance que ha logrado un sector históricamente limitado a zonas urbanas.
Dentro del panorama nacional, la Región Andina se consolidó como epicentro del microcrédito, ya que allí se registraron más de 518.000 operaciones, equivalentes a $5,4 billones. Esta cifra no solo demuestra el peso de la región en la economía, sino también el dinamismo de sus emprendedores.
Así las cosas, esta asociación sostiene que el crecimiento frente al mismo periodo de 2024 fue de 0,3% en el número de operaciones y de 20% en el monto desembolsado, lo que se traduce en que, aunque el número de préstamos otorgados apenas aumentó, los montos fueron mayores, y refleja una demanda de créditos más robustos para expandir o consolidar negocios.
“Ciudades como Bogotá, Medellín e Ibagué lideraron este desempeño, convirtiéndose en ejemplos de cómo los recursos microfinancieros están ayudando a pequeños comerciantes, emprendedores rurales y negocios familiares a mantenerse activos y generar empleo en entornos locales”, dice el reporte.
El empuje del Pacífico
La segunda región con mayor movimiento fue el Pacífico, que registró cerca de 224.000 desembolsos por un total de $1,2 billones. El crecimiento fue de 1,3% en número de operaciones y de 19,5% en montos, lo que ratifica el avance del sector en zonas donde la diversificación productiva y la estabilidad económica de las familias son retos permanentes.
En esta región, Cali, Pasto y Popayán fueron las ciudades con mayor actividad de desembolsos. Allí, el microcrédito se está consolidando como un instrumento clave para la reactivación y el fortalecimiento de pequeños negocios, que muchas veces dependen de estos recursos para resistir la incertidumbre económica.
Por otra parte, un capítulo especial merece la Orinoquía, región que, aunque registra cifras más bajas en volumen absoluto, mostró el mayor dinamismo del país, luego de que se desembolsaran 5.500 créditos, por un valor superior a $119.000 millones. El crecimiento frente a 2024 fue de 9,8% en operaciones y de 24,8% en montos, lo que la convierte en la zona con mayor avance relativo.
Entre tanto, la Amazonía también mostró señales de expansión, con más de 900 desembolsos y recursos por $62.000 millones. Esta región creció 2,6% en operaciones y 21,5% en montos frente al año anterior.
Cabe resaltar que el dato cobra especial relevancia porque refleja que, incluso en territorios de difícil acceso, los mecanismos de crédito están logrando abrirse paso, ofreciendo alternativas de financiamiento a comunidades que antes permanecían excluidas.
El rezago del Caribe
Por último hay que decir que no todas las regiones compartieron el mismo comportamiento, dado que el Caribe fue la única que presentó un decrecimiento en el número de operaciones, aunque la reducción fue mínima, de apenas 65 desembolsos menos frente al año pasado, lo que equivale a una variación de -0,04%.
“Sin embargo, en contraste, el monto desembolsado creció 17,7%, con más de $214.000 millones”, acotaron desde Asomicrofinanzas.
Según María Clara Hoyos, presidenta ejecutiva de Asomicrofinanzas, los resultados no solo reflejan cifras frías si se tiene en cuenta que “confirman el papel protagónico que está cumpliendo el microcrédito en Colombia como herramienta clave para su desarrollo económico y social”.
Para la dirigente gremial, el crecimiento observado ratifica el compromiso del sector con la inclusión financiera y con el fortalecimiento de miles de pequeños negocios que son el motor de las regiones; dato que no es menor si se tiene en cuenta que gran parte de los beneficiarios son trabajadores por cuenta propia, emprendedores rurales y familias que dependen de actividades productivas de pequeña escala.