El 78 % de las organizaciones en el mundo asegura haber experimentado impactos relacionados con el cambio climático —desde inundaciones hasta olas de calor y estrés hídrico—, pero el 40 % reconoce que carece de financiamiento suficiente para implementar medidas de adaptación efectivas.
Así lo revela la Encuesta de Adaptación Climática 2025, elaborada por Marsh, firma mundial especializada en corretaje de seguros y asesoría de riesgos.
El estudio, basado en respuestas de administradores de riesgos de múltiples regiones, señala que aunque tres de cada cuatro compañías han sufrido pérdidas de activos e interrupciones de operaciones por fenómenos extremos, apenas el 38% lleva a cabo evaluaciones detalladas de riesgo climático y un 22 % no hace ningún análisis prospectivo sobre futuros impactos.
La realidad regional
En América Latina, la situación es particularmente alarmante. Durante 2023, varias localidades superaron los 45 °C, temperaturas muy por encima de los promedios históricos.
La región experimentó un aumento de 0,82 °C frente al promedio 1991-2020 y de 1,39 °C frente a la línea base de 1961-1990. Sin embargo, solo un tercio de las organizaciones reporta haber enfrentado impactos climáticos recientes, lo que refleja tanto una variabilidad regional como posibles subregistros de los efectos.
Los resultados muestran que Asia lidera la lista de las zonas más afectadas, con 73 % de las compañías expuestas a eventos extremos, seguida de India, Medio Oriente y África (68 %), Canadá (67 %) y América Latina y el Caribe (32 %).
Pero más allá de la frecuencia de los desastres, el informe alerta que los riesgos sistémicos, como las dependencias de infraestructuras críticas y cadenas de suministro, tienden a ser subestimados, lo que podría multiplicar los efectos de los desastres naturales en la economía y en la continuidad de los negocios.
Entre los factores que limitan la adaptación, el 40 % de los encuestados señala que sus organizaciones no cuentan con recursos financieros suficientes para invertir en resiliencia climática. A ello se suman tres obstáculos recurrentes: la prioridad que reciben otras necesidades comerciales por encima de la sostenibilidad, la falta de conocimiento técnico sobre escenarios futuros y la competencia por presupuestos cada vez más ajustados.
Frente a este panorama, Marsh viene desarrollando soluciones innovadoras de cobertura aseguradora adaptadas al riesgo climático.
La compañía ha lanzado productos flexibles que integran análisis avanzados de escenarios, como la herramienta Sentrisk, diseñada para mapear cadenas de suministro, detectar vulnerabilidades y apoyar la toma de decisiones en resiliencia. El objetivo es no solo transferir los riesgos financieros, sino también incentivar inversiones en medidas preventivas que fortalezcan la sostenibilidad empresarial.
Rodrigo Suárez, líder de Clima y Sostenibilidad para Marsh Latinoamérica y el Caribe, advirtió que la región enfrenta los mismos dilemas que el resto del mundo: “Nuestra investigación revela que, en Latinoamérica, al igual que a nivel global, las organizaciones no están invirtiendo consistentemente en adaptación climática frente a la gravedad de los riesgos identificados. Es urgente adoptar un enfoque holístico que integre evaluaciones tanto a nivel de activos como sistémico, incorporando la adaptación climática en los marcos de gestión de riesgos empresariales”.