Atera, filial de Celsia, ve potencial de negocios que llega a 1.000 millones de dólares
A finales de septiembre del 2025, Celsia y Brookfield firmaron una alianza por medio de la cual se creó Atera, una nueva empresa dedicada a ofrecer soluciones de eficiencia energética integrales con el objetivo de transformar la manera en que las industrias consumen energía, lo que les permite acelerar su descarbonización sin distraerlas de sus objetivos de negocio.
Portafolio habló con Luis Felipe Vélez, director general de Atera quien reveló las líneas de negocio que tendrá la compañía en los próximos cinco años, también entregó detalles del plan de inversiones y expansión que tiene prevista la compañía.
¿Cómo nació Atera?
Atera nace al interior de Celsia hace 10 años, básicamente porque en Celsia se identifica todo el tema de transición energética y se hablaba mucho de transición energética y de las cuatro D.
Hace 10 años dijimos "venga, vamos trabajando los dos frentes". Tenemos que hacer temas de transición en lo centralizado, no masivo, pero también tenemos que empezar a pensar en la descentralización. Y empezamos a desarrollar proyectos para distintos sectores económicos, hogares, empresas, desarrolladores inmobiliarios y el tiempo nos fue mostrando que en la industria era donde más oportunidad había de participar para ayudarles a optimizar el consumo energético.
El año pasado en el 2024 cuando estábamos viendo el potencial de crecimiento, el pipeline de negocios que teníamos sobre la mesa lo presentamos. Celsia dijo, "busquemos un socio estratégico", organizamos la unidad de negocios para tener esa trazabilidad y se le presentó a Brookfield y le gustó. Comenzamos desde noviembre del año pasado las conversaciones y ahora en agosto se termina y ya decide oficialmente invertir en Atera.
¿Cuál es el plan que tienen?
Nosotros tenemos tres líneas de negocio. La primera es la generación distribuida. Hoy en día, yo creo que un empresario que no tenga generación distribuida está perdiendo plata.
La segunda parte son procesos térmicos, frío y calor, también la tecnología hoy ha avanzado tanto que permite que con un solo energético se pueda sacar frío y calor. Otro producto que tenemos el tercero en la línea de negocios es aire comprimido. Es muy costoso comprimir el aire, demanda mucha energía y toda la industria depende mucho del aire comprimido. Entonces, estamos haciendo reconversiones industriales con tecnología de última generación para aire comprimido y estamos alcanzando ahorros hasta del 35%.
¿A qué otras industrias le están apuntando?
Las baterías son el nuevo disruptor del mercado de la eficiencia energética, porque las baterías están permitiendo ampliar los sistemas por encima de la capacidad o necesidad horaria, porque ya la puedes guardar.
La generación distribuida en sitio para una fábrica o un proceso petrolero, por ejemplo, podías acotar el tamaño de la planta al máximo consumo del día porque el sol solamente funcionaba eficientemente de 10 de la mañana a 4 de la tarde. Entonces, tenías que calcular cuánta energía consumías ahí y sobre eso hacías tu diseño. Con las baterías, ya uno puede calcular sobre el consumo en las 24 horas y hace un sistema mucho más grande que entregue la energía que necesitas en el horario solar y almacene lo que sobra, el excedente, para que lo utilices fuera de horario solar.
¿Cuál es el plan de inversiones?
Con Celsia alcanzamos a llegar a 500 clientes, que son los 500 clientes que ya salen a Atera en tres países específicamente Colombia, Panamá y Honduras. Ahí tenemos también industria de cemento, tenemos clientes de muchos sectores en estos tres países. Sale este bloque que era una unidad de negocio hoy en día Atera y el plan de Atera es abrir tres países más porque Perú ya es una realidad, falta México, Ecuador y Guatemala. Y tenemos un plan de inversión de US$500 millones en proyectos de eficiencia energética industrial hasta el 2030. En este momento tenemos identificado más de US$1.000 millones de inversión.
La inversión de los socios, US$210 millones que los coloca Brookfield y US$40 los coloca Celsia y lo otro es apalancamiento.
¿Cuál es el plan de negocios?
El 50% del plan de negocios está en generación distribuida. Porque todavía hay mucho potencial, países como Ecuador y México están presentando una oportunidad muy grande para generación distribuida porque no lo hay. México tenía una restricción de no poder autogenerar más de 700 kilovatios (KW) y lo están ampliando a 20 megas. Entonces ya eso es un brinco muy grande.
Y en Ecuador el gobierno les está diciendo a los empresarios como acá hay un problema de energía y todos sabemos que hay un déficit energético en Ecuador muy grande y lo que le está diciendo el gobierno a los empresarios es usted arregle su problema.
¿Cómo ve el sector energético en Colombia?
El reto global es que el consumo y la demanda está creciendo por encima de la oferta. En Colombia hay un énfasis por la situación de que no hay proyectos nuevos relevantes en energía firme, sobre todo, que es la preocupación, pero eso está pasando en el mundo.
La energía está creciendo a doble dígito en demanda y la oferta no. Entonces, se vienen años difíciles, eso lo sabemos 26, 27 y 28. Ahí es donde incluso Atera tiene rrelevancia, porque Atera le ayuda a los empresarios a que sea menos difícil y consuma menos.
¿Cómo mitigar las angustias del sector?
Uno de nuestros objetivos es electrificar lo que más podamos. O sea, nosotros trabajamos con todos los energéticos, pero siempre buscamos si se puede electrificar. ¿Qué pasaba entre el gas y la electricidad? Que no había ni siquiera competencia. El gas es por costos mucho más económico que la energía eléctrica, pero cuando ya uno le combina a esto una autogeneración con una capacidad más grande porque tiene las baterías y una tecnología que aprovecha todas las pérdidas energéticas para volverlas a convertir en energético, ya la ecuación empieza a cambiar.
¿Cómo es financieramente el modelo?
La media de los contratos puede ser 12 años. La inversión fueron US$6 millones en Zipaquirá, la de Soacha fueron US$4 millones, la de Perú fueron US$4 millones y las cinco de México van a ser casi US$60 millones, o sea, las inversiones son muy grandes.
¿Ve alguna dificultad en la regulación?
Si bien Atera nace para hacer negocios B2B entre privados que no pasen por ningún sistema centralizado, es una de las condiciones que nos hemos puesto nosotros mismos. La regulación claramente es un papel importante, porque si voy a montar un sistema solar lo tengo que conectar al sistema y cualquier accidente que salga entra a ser regulado. Lo que sí hacemos es un estudio muy juicioso del impacto regulatorio que va a tener en las soluciones. Pero cuando hablamos de autogeneración sí tenemos que tener muy en cuenta la regulación de cada país.