En el primer semestre de 2025, las entradas netas por inversión directa se ubicaron en 2,0% del PIB, disminuyendo en 0,3% frente al cierre del 2024 (2,3% del PIB), y ubicándose 0,6% por debajo del promedio 2010-2019 (2,6% del PIB), aunque con una mayor participación dentro del déficit de cuenta financiera (121,8%).
De acuerdo con un análisis de Fedesarrollo, el rubro de otra inversión presentó un superávit de 0,7% del PIB frente al déficit de 0,5% del PIB registrado a cierre del 2024. Este cambio de tendencia se explica por las crecientes salidas de inversión de nacionales residentes en el exterior, en un contexto de búsqueda de activos más seguros en periodos de incertidumbre en Colombia.
En este escenario, la inversión extranjera directa continúa siendo la principal fuente de cobertura, con flujos equivalentes a 3,1% del PIB en el primer semestre y una relación de 1,4 veces frente al déficit en cuenta corriente.
Normalización
No obstante, los flujos recientes evidencian un proceso de normalización tras los picos atípicos de 2022 y 2023, junto con cambios en su composición sectorial: el petróleo ha reducido su peso como destino de inversión (0,9% del PIB frente al 1,5% del promedio 2010-2019), mientras que el sector financiero ha ganado participación. Este desplazamiento plantea la necesidad de fortalecer el atractivo hacia sectores productivos que sean sostenibles en el tiempo.
En contraste, la inversión de portafolio ha ganado protagonismo, con entradas equivalentes a 3,5% del PIB, impulsadas principalmente por la compra de títulos de deuda pública (2,4% del PIB). Este patrón refleja un financiamiento externo cada vez más atado a las necesidades fiscales, lo que introduce un componente de volatilidad adicional y eleva la exposición a la interacción entre déficit fiscal y déficit externo.
En un contexto de déficits gemelos en aumento, este comportamiento refuerza las señales de vulnerabilidad externa y subraya la necesidad de preservar un financiamiento estable y orientado a la inversión productiva para sostener la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.
Financiamiento
El informe señala que entre 2010 y 2019, el financiamiento externo de Colombia estuvo apuntalado en la inversión directa, presentando entradas netas de inversión directa de 2,6% del PIB en promedio, lo que equivale al 67,5% del déficit de cuenta financiera de este periodo.
En contraste, las entradas netas de inversión de portafolio se ubicaron en 1,3% del PIB, aunque en periodos de choques externos, como la caída de los precios del petróleo de 2014, cumplieron un rol estabilizador y se ampliaron hasta 2,9% del PIB, permitiendo un financiamiento adicional al que otorgó la inversión directa durante esta coyuntura.
Sin embargo, la explicación más relevante para el aumento en el déficit de cuenta financiera radica en el comportamiento de la inversión de portafolio, la cual presentó entradas netas de capital por 0,9% del PIB durante los primeros 6 meses del año, en contraste con las salidas netas por 0,5% del PIB registradas al cierre de 2024. No obstante, estas mayores entradas se dieron en paralelo con un aumento sustancial en las salidas brutas, que pasaron de 1,3% del PIB en primer semestre del 2024 a 2,7% en el mismo periodo del 2025, lo que refleja la alta volatilidad de este tipo de financiamiento.
En relación con las entradas de inversión extranjera directa, se observa una tendencia consistente con su balance, caracterizado por menores entradas netas frente al 2024.
Indica el reporte, que la reducción de flujos de inversión extranjera directa en un contexto de ampliación del déficit de cuenta corriente podría reflejar una menor fortaleza en el financiamiento externo. Sin embargo, en este caso es consecuencia de un proceso de normalización frente a niveles atípicamente altos registrados en 2022 y 2023 (5,0% y 4,6% del PIB respectivamente).
Necesidades
En 2022, las necesidades de financiamiento eran mayores debido a un déficit de cuenta corriente de 6,0% del PIB. Adicionalmente, los movimientos del mercado financiero colombiano, en particular las operaciones públicas de adquisición empresarial incentivaron un flujo atípico de inversión directa.
Posteriormente, en 2023, la entrada en vigor de la reforma tributaria de 2022, cuyas medidas incrementaron la carga tributaria para el sector de hidrocarburo, generó un incremento de la inversión en el sector como resultado del mayor aprovisionamiento necesario para atender las nuevas responsabilidades tributarias, en un contexto de mayores precios del petróleo, que reforzaban la rentabilidad del sector.
Por tanto, la disminución reciente en la inversión extranjera directa responde a un proceso de normalización, luego de choques particulares en años atípicos para la balanza de pagos, cuyos efectos se han disipado en el tiempo.
Comparaciones
Al comparar con el periodo 2010-2019, se observa que la inversión extranjera directa disminuyó de 4,0% a 3,1% del PIB en el primer semestre de 2025. Sin embargo, la relación entre las entradas totales de inversión extranjera directa y el déficit de cuenta corriente aumentó de 1,05 veces en ese periodo a 1,4 veces en el primer semestre de 2025, luego de un máximo de 2,03 en 2023. Este resultado refleja una solidez en el financiamiento externo actual, ya que la cobertura del desbalance externo mediante entradas de inversión extranjera ha mejorado respecto a la década previa a la pandemia.
En este sentido, la reducción de la inversión extranjera como porcentaje del PIB no parece representar un riesgo en el corto plazo, aunque resulta necesario mantener y fortalecer su papel en la financiación externa en un escenario de mayor crecimiento económico.
Sectores
En cuanto a su composición sectorial, se observa una reducción de 0,6 puntos porcentuales en la inversión destinada al sector petrolero, que pasó de 1,5% del PIB entre 2010 y 2019 a 0,9% del PIB en el primer semestre del 2025. Esta reducción plantea un riesgo para el financiamiento externo, dado que el sector de hidrocarburos ha sido históricamente el principal receptor de inversión directa en el país.
Si bien, parte de este comportamiento responde a las condiciones actuales del mercado global de commodities, el periodo de comparación también incluye episodios de menor dinamismo en este mercado, de manera que existen condiciones internas que han desincentivado la inversión en este sector.
Esta reducción se ha visto parcialmente compensada por un incremento en la inversión de actividades financieras, la cual pasó de 0,6% del PIB entre 2010 y 2019 a 0,8% del PIB en lo corrido de 2025. En esencia, la composición sectorial muestra una reducción en sectores tradicionales como el petrolero, mientras que hay un incremento en nuevos sectores como lo son actividades financieras y transporte, por lo que, de no haberse disminuido los sectores tradicionales, las entradas de inversión directa serían mayores a las actuales.
Compra de títulos
Las entradas totales de inversión extranjera de portafolio registraron un incremento significativo en el primer semestre de 2025, alcanzando 3,5% del PIB. Este resultado representa un incremento de 2,9 puntos porcentuales frente al cierre del 2024 (0,5% del PIB) y de 1,4 puntos porcentuales frente al promedio de 2010 y 2019 (2,1% del PIB). Con este comportamiento, las entradas de portafolio se ubican en su nivel más alto desde 2016, pese a que en los años intermedios se registraron mayores necesidades de financiamiento externo. El aumento observado responde principalmente a las inversiones de cartera, que explican la mayor parte del incremento frente al año anterior (2,8 puntos porcentuales) y frente al promedio histórico (1,3 puntos porcentuales).
Dentro de la inversión de cartera, el mayor dinamismo proviene de la compra de títulos de deuda del gobierno por parte de extranjeros (Banco de la República, 2025). En el primer semestre del 2025, estas compras alcanzaron 2,4% del PIB, lo que equivale a un aumento de 1,8 puntos porcentuales frente al cierre de 2024 (0,6%) y de 1,0 punto porcentual frente al promedio de 2010-2019 (1,4%).
Destacado
Este cambio de tendencia se explica por las crecientes salidas de inversión de nacionales residentes en el exterior, en un contexto de búsqueda de activos más seguros