Miami Beach inauguró The ReefLine, un corredor submarino de arte y conservación que convierte el fondo del océano en un nuevo paisaje urbano.
El lunes comenzó la instalación de Concrete Coral, la primera fase de este ambicioso proyecto que combina arte público, biología marina y diseño urbano para regenerar la costa de Miami y crear un arrecife artificial a lo largo de siete millas.
La escena parece sacada de un sueño surrealista: 22 autos de concreto, alineados bajo el mar frente a South Beach. Cada uno pesa más de 14 toneladas y está diseñado para convertirse en hogar de corales y peces.
La obra, del artista argentino Leandro Erlich, recrea un irónico “atasco de tráfico”, solo que aquí, el ruido del motor se reemplaza por el silencio del océano y el movimiento lento de la vida marina.
El equipo de The ReefLine trabaja en el despliegue de las esculturas sobre una barcaza. (Crédito: City of Miami Beach)
El primero de estos vehículos fue sumergido esta semana a unos 20 pies de profundidad, entre las calles 4 y 5 de Miami Beach. Los buzos y científicos continuarán instalando el resto durante los próximos días, mientras el mar lo permita.
The ReefLine: Un modelo para ciudades costeras
Detrás del proyecto está Ximena Caminos, productora cultural y fundadora de The ReefLine, junto al estudio de arquitectura OMA, dirigido por Shohei Shigematsu. Su visión: construir un parque de esculturas submarinas accesible a nado, que sirva como arrecife híbrido y como espacio educativo sobre conservación marina.
Cada estructura utiliza materiales que promueven el crecimiento de corales y superó pruebas de resistencia en los tanques de olas de la Universidad de Miami.
El Miami Native Coral Lab y el programa Rescue a Reef trasplantarán más de 2,000 corales vivos sobre las esculturas, creando un laboratorio ecológico que evolucionará con el tiempo.
The ReefLine cuenta con 5 millones de dólares en fondos públicos de Miami Beach, gracias a un bono aprobado en 2022, y busca recaudar otros 40 millones para completar las once fases del proyecto.
Entre las próximas obras figuran una constelación de 57 estrellas de mar y una escultura monumental en forma de corazón de ballena azul.
Caminos estima que tomará al menos una década completar el corredor completo. Pero el impacto ya se siente: Miami Beach se convierte en laboratorio vivo de innovación ecológica, uniendo cultura, turismo y ciencia en un mismo ecosistema.