Durante una sesión práctica en Cicica-UCR, profesionales de distintos países de la región recibieron formación en una técnica que revoluciona nuestra comprensión del cáncer: el análisis célula por célula. Esta herramienta de vanguardia abre nuevas posibilidades para anticipar el comportamiento tumoral y diseñar tratamientos más personalizados para cada paciente.
Desde 2021, el Centro de Investigación en Cirugía y Cáncer (Cicica) de la Universidad de Costa Rica (UCR) ha estado implementando una de las tecnologías más avanzadas del mundo que permite el estudio individual de cada célula cancerosa.
¿Su objetivo? Muy claro: lograr nuevos descubrimientos científicos que mejoren significativamente las posibilidades de un diagnóstico más precoz y proporcionen tratamientos oncológicos personalizados.
Se trata de la tecnología de transcriptómica unicelular, más conocida como secuenciación de ARN unicelular (single-cell RNA-seq), una herramienta que permite estudiar diferentes poblaciones celulares dentro de un cáncer, con el fin de comprender su comportamiento individual y las características específicas de cada célula que podrían estar promoviendo la progresión tumoral.
El avance de este conocimiento implementado por Cicica durante los últimos tres años, combinado con el prestigio de la Universidad de Costa Rica, no pasó desapercibido, y en 2025 captó la atención internacional, especialmente de las Naciones Unidas (ONU).
Gracias al liderazgo del Dr. Ricardo Chinchilla Monge, investigador de este Centro, y a través de UNU-Biolac, en colaboración con profesores de la Universidad de Chile y la Universidad Tecnológica Metropolitana de Chile, la ONU seleccionó a Cicica-UCR —entre numerosos centros a nivel mundial— para liderar uno de los procesos de enseñanza global más prestigiosos de la región, dirigido a toda Centroamérica, el Caribe y Sudamérica. ¿El impacto? Sumamente significativo.
La designación de la UCR no solo resalta el liderazgo de Costa Rica como pionera regional en formación avanzada en tecnología aplicada a la investigación, sino que también consolida su papel de liderazgo como entidad capaz de impulsar soluciones científicas con impacto global.
“En una región como Centroamérica, donde los diagnósticos tardíos y el acceso desigual a los tratamientos contra el cáncer son desafíos persistentes, enseñar esta tecnología puede ser un punto de inflexión”, dijo la Dra. Ana Cristina Castro Castro, investigadora de Cicica-UCR y una de las instructoras del curso.
“A largo plazo, la investigación realizada con este tipo de tecnología podría permitir el desarrollo de biomarcadores más específicos, terapias personalizadas y estrategias de seguimiento más eficaces, todas ellas adaptadas al perfil genético y molecular de nuestras poblaciones”, añadió el Dr. Castro. En efecto.
La tecnología de células individuales permitirá que futuras investigaciones traduzcan el conocimiento generado en un mejor pronóstico para las personas con esta enfermedad, mediante el estudio de la heterogeneidad de las células cancerosas dentro de un tumor, algo que los análisis tradicionales no proporcionan.
Actualmente, los métodos tradicionales estudian una mezcla de todas las células cancerosas presentes en un tumor. Esencialmente, es como analizar un concierto en el que toda una orquesta toca simultáneamente, y es imposible distinguir qué instrumento toca qué parte.
Esta limitación implica que se pasan por alto detalles importantes, como la presencia de mutaciones específicas o el perfil de resistencia a los tratamientos, lo que en última instancia dificulta la toma de decisiones médicas precisas. Hoy, con la tecnología de células individuales, la situación es diferente.
La transcriptómica unicelular permite aislar cada célula cancerosa para comprender su papel específico en esa melodía cancerosa y detectar cuándo una de ellas está desafinada (una célula maligna), incluso antes de que toda la orquesta toque desafinada (se desarrolle la enfermedad).
“En este caso, es la primera vez que Cicica imparte y coordina un curso sobre tecnología de células individuales con énfasis en científicos de América Central y del Sur, con el apoyo de UNU-BIOLAC,
“Este evento es de gran importancia para nuestro centro y la UCR. La idea es que sea el inicio de una serie de cursos que se ofrecerán para lograr una capacitación continua en toda América Latina, y especialmente en América Central, donde Cicica-UCR puede posicionarse como un referente en la tecnología de secuenciación de ARN de células individuales”, dijo el Dr. Chinchilla.
El cáncer es una enfermedad muy heterogénea. El análisis transcriptómico unicelular nos permite desentrañar esta complejidad con una resolución sin precedentes. Esta técnica ayuda a identificar subpoblaciones celulares responsables de la progresión, la resistencia al tratamiento o la recaída. Esta información simplemente no es accesible con los métodos tradicionales de análisis de tejidos.
Una esperanza
Veinte estudiantes de Centroamérica, el Caribe y Sudamérica participaron en el programa de células individuales. El proceso fue dirigido por seis instructores altamente capacitados de Costa Rica y Chile, quienes emplearon una metodología intensiva durante cinco días presenciales en los laboratorios de Cicica-UCR.
El curso se centró en fomentar las capacidades científicas regionales para abordar el cáncer desde una perspectiva más personalizada, utilizando tecnologías de vanguardia.
Según el Dr. Castro, este enfoque científico es vital dadas las limitaciones tecnológicas en Centroamérica. Por ejemplo, hoy en día, la UCR es uno de los pocos países de la región que cuenta con Rhapsody, una de las tecnologías más innovadoras del mundo para la secuenciación de ADN de células individuales.
Por lo tanto, este curso dirigido por Cicica-UCR es fundamental para desentrañar la complejidad biológica del cáncer y desarrollar soluciones adaptadas al perfil de las poblaciones locales.
«Me ha impresionado mucho la organización. En Panamá no contamos con tecnología de células individuales, y creo que el curso abarcó todo lo necesario para la capacitación en esta tecnología, desde el laboratorio húmedo hasta la bioinformática y otras tecnologías. Fue muy completo, y me encantaría volver», destacó Ana Cristina Ortega Batista, del Instituto Panameño de Alta Tecnología.
Metodología
La formación integró teoría, prácticas de laboratorio (laboratorio húmedo) y análisis computacional (laboratorio seco), combinando aislamiento celular, captura de ARN mensajero y síntesis de ADN complementario.
También abordó el análisis bioinformático, desde el control de calidad de los datos hasta análisis como la agrupación (que agrupa células con comportamiento similar), las trayectorias celulares y la búsqueda de biomarcadores diferenciales. Esta integración representa una ventaja significativa con respecto a otros programas de bioinformática y oncología más segmentados.
En todo este proceso, la UCR desempeñó un papel fundamental, aportando su infraestructura, personal especializado y apoyo institucional. Asimismo, la iniciativa contó con la participación de expertos internacionales en inmunología, bioinformática y tecnologías de células individuales.
“El país y la Universidad de Costa Rica me han sorprendido gratamente”. La Universidad de Costa Rica goza de un alto prestigio, y creo que está justificado, ya que cuenta con una infraestructura de primer nivel. Imagínese poder analizar las células y caracterizarlas en el contexto de un tejido. “Esto es muy riguroso, importante y necesario”, afirmó Richard Ponce Cusi, de la Universidad Nacional de Moquegua, Perú.
A favor de la vida
Una de las mayores contribuciones del curso es su carácter democratizador del conocimiento científico, al ofrecer acceso a las tecnologías sin que los medios económicos supongan una barrera.
Este tipo de formación puede tener un impacto concreto en el entorno de investigación de cada participante, al trasladar las habilidades impartidas en el curso a sus respectivas universidades y centros de investigación.
Esto fomenta la investigación sobre el cáncer en contextos centroamericanos. Actualmente, dicha investigación es escasa y dificulta el desarrollo de soluciones adaptadas a las realidades de la región.
“Este curso puede facilitar la identificación de nuevos biomarcadores regionales y promover terapias más eficaces, además de fomentar la colaboración científica entre países vecinos”, añadió el Dr. Castro.
“Para el Cicica de la UCR, así como para el equipo que integra el Laboratorio de Diagnóstico Especializado, y a nivel personal, es muy gratificante contar con el apoyo de UNU-BIOLAC para organizar este tipo de evento internacional. Esto nos permite difundir conocimiento científico de vanguardia, establecer relaciones científicas con otros centros de investigación tanto en Centroamérica como en Sudamérica, y fomentar la transferencia de conocimiento a otros investigadores en el ámbito de la tecnología de células individuales”, afirmó el Dr. Chinchilla.
A largo plazo, se espera contribuir al desarrollo de la medicina personalizada y las políticas de salud basadas en la evidencia con investigaciones que aborden la realidad de nuestras poblaciones latinoamericanas, que están subrepresentadas en las bases de datos internacionales y en la investigación sobre biología unicelular.
Hasta la fecha, se han realizado tres análisis con resultados de investigación científica básica en Costa Rica, gracias a Cicica-UCR. Esta es la primera edición del curso, considerado un hito en la región. Para Vinicius Maracaja Coutinho, de la Universidad de Chile, esta área ha transformado nuestra comprensión del funcionamiento celular y, por consiguiente, la manera en que diagnosticamos y tratamos las enfermedades.
“Considero que se trata de un evento espectacular, especialmente porque brinda esta capacitación a diversos investigadores de diferentes centros de todo el continente que suelen estar subrepresentados”, explicó Maracaja.
Aunque aún no se ha confirmado la intención de otras instituciones centroamericanas de replicarlo, la UCR espera que las futuras ediciones incluyan más espacios, alianzas internacionales y tecnologías de vanguardia como la citometría de flujo y la clasificación celular.
La idea es convertir a Costa Rica en un centro regional permanente para la formación científica en el análisis e investigación de células cancerosas individuales al más alto nivel. «Si formamos a nuestros propios expertos, reducimos nuestra dependencia del conocimiento importado y abrimos la puerta a soluciones regionales más equitativas y sostenibles», concluyó el Dr. Castro.