La transformación productiva choca con un muro fiscal en Colombia, advierte la Ocde

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) presentó este viernes -7 de noviembre- su actualización de perspectivas económicas para América Latina y allí advirtió que la región enfrenta un reto mayúsculo para sostener su proceso de transformación productiva en un contexto de limitaciones fiscales y endeudamiento elevado; que generan un panorama de tensiones del que Colombia no es ajeno.

Para este organismo, aunque el país avanza en su estrategia de reindustrialización, la falta de espacio presupuestal puede frenar la ejecución de proyectos clave para el crecimiento sostenible. No obstante, destaca que Colombia ha dado pasos importantes con la Política Nacional de Reindustrialización 2024–2034, que busca dejar atrás el modelo extractivo para impulsar una economía basada en la innovación, el conocimiento y la sostenibilidad. 

Concretamente, la Ocde alerta que “el bajo crecimiento de los ingresos tributarios y los altos costos del servicio de la deuda siguen restringiendo el margen para financiar inversiones productivas y sociales” y subraya que esta transformación exige un marco financiero sólido, capaz de movilizar recursos públicos y privados hacia sectores estratégicos.

“Reindustrializar cuesta, y requiere capacidad institucional para sostener la inversión en infraestructura, capital humano, innovación y transición energética”, advierte el documento, que también dice que aunque el Gobierno colombiano ha estructurado una hoja de ruta clara, el éxito de su ejecución dependerá de la disponibilidad de recursos.

Desafíos regionales

De acuerdo con el reporte, no hay que pasar por alto que la región latinoamericana enfrenta un panorama macroeconómico adverso; en el que el crecimiento global, que fue del 3,3% en 2024, se reducirá al 3,2% en 2025 y al pasará 2,9% en 2026. Este enfriamiento, sumado al incremento de aranceles y a la incertidumbre política internacional, presiona los ingresos fiscales de los países emergentes, incluido Colombia; lo cual se suma la volatilidad de los flujos de capital y la desaceleración de la inversión extranjera directa.

Así mismo, el análisis señala que el bajo recaudo fiscal continúa siendo una limitante estructural en América Latina; ya que en promedio, la región recauda el equivalente al 21,3% del PIB, muy por debajo del 33,9% de los países miembros de la Ocde. En Colombia, la política fiscal ha logrado cierta estabilidad, pero el margen para nuevos estímulos es escaso, la deuda pública permanece alta y los costos de financiamiento han aumentado desde 2021.

El informe recalca que, aunque algunos países han logrado estabilizar sus saldos fiscales, el endeudamiento sigue superando los niveles previos a la pandemia; por lo que concluye que “con costos crecientes del servicio de la deuda y un espacio fiscal restringido, mantener la sostenibilidad fiscal exigirá disciplina permanente y reformas estructurales orientadas a impulsar el crecimiento y fortalecer las finanzas públicas”.

En el caso colombiano, la estrategia de transformación productiva se apoya en varios instrumentos; como el Conpes 4129 de 2023, que establece políticas horizontales de infraestructura, capital humano y financiamiento, combinadas con enfoques verticales para sectores como la agroindustrialización, la salud, la defensa y la transición energética justa. Además, se prioriza el desarrollo territorial con incentivos para las micro, pequeñas y medianas empresas.

Así mismo, la Hoja de Ruta para la Transición Energética Justa, liderada por el Ministerio de Minas y Energía, es otro de los pilares de esta agenda, el cual busca diversificar la matriz productiva y reducir la dependencia del sector extractivo, garantizando al mismo tiempo energía asequible para los hogares vulnerables. Según la OCDE, estas políticas apuntan a un modelo de crecimiento “más inclusivo, sostenible y basado en el conocimiento”.
 
El desafío, sin embargo, está en la financiación, puesto que se resalta que la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) ha desempeñado un papel relevante en la estructuración técnica y financiera de proyectos estratégicos, como el programa 5G y la reactivación del sistema ferroviario. No obstante, advierte que la magnitud de la transformación productiva requerirá una movilización mucho mayor de capital privado y cooperación internacional.

En ese sentido, la Ocde destaca la importancia de fortalecer los mecanismos de atracción de inversión extranjera directa y dice que iniciativas como la Ventanilla Única de Inversión (VUI) y el Servicio de Facilitación de Inversión Extranjera Directa (SIED) se presentan como herramientas para simplificar procesos y mejorar el clima de negocios. Aun así, los flujos de inversión en la región se han estancado y la mayoría de los recursos provienen de utilidades reinvertidas, no de nuevos capitales.

Más atención al contexto internacional

El documento también llama la atención sobre los riesgos derivados del contexto internacional, como la ralentización del comercio global, la guerra comercial entre potencias y los choques climáticos incrementan la vulnerabilidad de las economías latinoamericanas. En Colombia, donde el crecimiento potencial depende de la diversificación exportadora y de la productividad, estas tensiones podrían afectar el ritmo de la reindustrialización.

Para la Ocde, el reto no es solo fiscal, sino institucional; ya que señalan que “aprovechar las oportunidades de transformación productiva requiere coordinación efectiva entre los niveles de gobierno y la participación del sector privado, la sociedad civil y los bancos de desarrollo” y enfatizan el papel de las instituciones financieras de desarrollo en la canalización de inversiones y en la creación de instrumentos innovadores de financiamiento verde y digital.

Con todo lo anterior, el organismo advierte que, sin un enfoque sistémico, el modelo productivo de América Latina, incluyendo el colombiano, podría seguir atrapado en su baja productividad estructural, y pese a que destaca los avances de la política industrial y la creación de centros de reindustrialización Zasca, deja claro que la sostenibilidad de la estrategia dependerá de lograr coherencia entre política fiscal, inversión pública y estímulos privados. 

En el ámbito regional, la Ocde señala que el contexto económico seguirá siendo complejo y que la inflación, aunque en descenso, aún supera las metas en varios países; mientras que los precios de los alimentos y la energía siguen presionando los costos, y la exposición a eventos climáticos extremos agrava la fragilidad de las cuentas públicas. Estos factores, sumados al bajo crecimiento y a la caída de los flujos de capital, limitan la capacidad de financiar la transición hacia una economía más verde y digital.

Pese a ello, el organismo mantiene una perspectiva optimista sobre el potencial de América Latina y subraya que la región dispone de recursos naturales, talento humano e innovación emergente para reorientar sus estructuras productivas; apuntando que “la clave está en combinar sostenibilidad, equidad y eficiencia”.