La urgencia social de la salud mental

Cuando afirmas que la salud mental es una urgencia social, ¿qué significa en términos concretos?

Que el bienestar psicológico dejó de ser un tema personal para convertirse en un asunto colectivo. La Organización Mundial de la Salud estima que uno de cada cuatro trabajadores experimenta síntomas de estrés severo. Eso impacta la productividad, la convivencia y la capacidad de un país para sostener su desarrollo.

¿Por qué este tema ha tardado tanto en entrar en la agenda de las organizaciones?

Porque durante décadas se priorizaron los riesgos físicos y todo aquello que podía medirse con exactitud. La salud mental, al no ser visible, quedó relegada y estigmatizada. El costo está a la vista: desgaste emocional, rotación, ausentismo y pérdida de talento.

¿Cuáles son, hoy, los principales factores de riesgo psicosocial en el trabajo?

La sobrecarga sostenida, la presión por resultados inmediatos, la falta de reconocimiento, problemas para conciliar vida personal y laboral y la creencia de que pedir ayuda es sinónimo de debilidad. Esa combinación deteriora la salud de las personas y limita la innovación.

¿Estamos preparados como país para políticas públicas que atiendan el bienestar psicológico laboral?

Existen avances, pero todavía falta infraestructura, más profesionales especializados y un abordaje libre de estigma. La salud mental no puede seguir gestionándose solo desde la emergencia clínica; necesita prevención y educación emocional.

¿Qué deberían hacer las empresas de manera urgente?

Asumir la salud mental como variable estratégica de sostenibilidad. No se trata de programas aislados ni de iniciativas cosméticas. Cuidar a las personas reduce rotación, fortalece culturas laborales e incrementa la capacidad de aprendizaje y adaptación.

¿Qué rol le corresponde al liderazgo en este proceso?

Un rol central. Necesitamos líderes capaces de escuchar, reconocer cargas emocionales y promover decisiones que no erosionen el bienestar. El liderazgo del futuro ya no se medirá solo por resultados, sino por la calidad humana y la seguridad psicológica que genere.

Si tuvieras que resumir el mensaje en una frase, ¿cuál sería?

Un país emocionalmente agotado no puede construir futuro. Si queremos desarrollo, tenemos que cuidar primero a las personas.

Fuente

Jeannina Valenzuela