Análisis de mercados financieros cierre de noviembre 2025

Wall Street cerró noviembre ligeramente a la baja tras un mes marcado por volatilidad, el fin del shutdown y una Reserva Federal que volvió a dominar el sentimiento del mercado. El índice SPX terminó en 6849 puntos, después de abrir en 6,882 y tocar un mínimo de 6,521.9, en un ajuste que acompañó el cambio drástico en las proyecciones de política monetaria: durante el mes, la probabilidad de un recorte de tasas en diciembre pasó del 40% a más del 80%.

La presión más fuerte vino desde el sector tecnológico: Nvidia cayó cerca del 15% en noviembre, afectada por la volatilidad en semiconductores y la competencia creciente en IA. Aun así, la compañía presentó resultados excepcionales, superando los $57 mil millones en ingresos, un crecimiento del 62% interanual, con más de $51 mil millones provenientes de data centers impulsados por la demanda de sus chips Blackwell y Hopper. En un contexto así, un retroceso de esta magnitud sigue siendo típico dentro de fases de consolidación en mercados alcistas.

El S&P 500 llegó a retroceder casi 5% en su punto más débil del mes, pero logró respetar con fuerza el nivel dinámico 100 en temporalidad diaria, un soporte técnico que ha actuado como guía de tendencia durante todo el año. La vela mensual terminó como un martillo, reflejando firme defensa compradora desde los mínimos. Aun así, el mes cerró con un leve –0.49%, quedándose a un paso de completar su séptima vela mensual alcista consecutiva, pero sin conseguirlo, un detalle técnico relevante para quienes siguen secuencias prolongadas de momentum.

Noviembre también dejó señales importantes desde Washington, ya que la administración evalúa nombrar un nuevo presidente de la Fed antes de Navidad, con Kevin Hassett como favorito, aunque persisten dudas sobre su independencia. Por otro lado, el petróleo siguió retrocediendo ante expectativas de paz en Ucrania y una posible mayor oferta global.

Peso Mexicano

El dólar cerró el mes con una caída cercana al 1.2% frente al peso mexicano, completando un periodo de revaluación significativa de la moneda local, impulsada por la fortaleza de los mercados emergentes y el buen desempeño de las materias primas, que continúan respaldando a las economías exportadoras. 

Este comportamiento se da en un entorno atípico donde, en los últimos meses, hemos visto una subida simultánea de la mayoría de los activos de riesgo, fenómeno explicado por la alta probabilidad de una futura inyección de liquidez por parte de la Reserva Federal y por el impulso global derivado del auge de la inteligencia artificial, que mantiene elevado el apetito por activos tecnológicos y emergentes.

El mes estuvo marcado por señales mixtas. La inflación en México volvió a mostrar una dinámica más firme de lo previsto, reflejando que las presiones en los precios aún no ceden con suficiente rapidez. Al mismo tiempo, el PIB confirmó una contracción en el tercer trimestre, evidenciando debilidad en la actividad industrial y una pérdida de ritmo en los servicios, un contexto que Banxico había interpretado como un freno parcial a las presiones inflacionarias, aunque la lectura reciente matiza esa percepción.

En este escenario, el peso mexicano abrió el mes en 18.52 y cerró alrededor de 18.30, consolidando una apreciación mensual relevante. Si bien la tendencia estructural del USDMXN es bajista desde febrero, en los últimos meses el tipo de cambio se ha mantenido dentro de un rango de consolidación, a la espera de nuevos catalizadores provenientes de datos económicos y decisiones de política monetaria tanto de Banxico como de la Fed.