El Aeropuerto Internacional de Maiquetía ha visto su calendario de vuelos internacionales reducido drásticamente, operando este jueves con una oferta mínima de apenas 11 itinerarios programados para todo el día, según constató EFE.
Esta limitación es resultado de una ola de suspensiones temporales de servicios aéreos que ya involucra a cerca de diez aerolíneas internacionales.
Las cancelaciones más recientes y notorias provienen de la colombiana Wingo y su matriz, la panameña Copa Airlines. Ambas compañías decidieron suspender sus operaciones de jueves y viernes tras recibir reportes de sus tripulaciones sobre «intermitencias en una de las señales de navegación», una situación técnica que las obligó a adoptar medidas de precaución.
La suspensión de Copa, por sí sola, eliminó seis vuelos de la cartelera del aeropuerto (tres llegadas y tres salidas). El Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) de Venezuela ha respondido a la situación, indicando que espera el restablecimiento de los servicios de Wingo y Copa en un lapso de 48 horas.
La situación técnica se ha visto agravada por las advertencias de seguridad emitidas por organismos reguladores en el extranjero. A raíz de una «alta recomendación» emitida por la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa), la aerolínea venezolana Laser se vio obligada a cancelar su ruta clave Caracas-Madrid y viceversa. La compañía citó «causa de fuerza mayor» para justificar la interrupción de sus operaciones, la cual se mantendrá hasta el 8 de diciembre.
Con las aerolíneas internacionales recortando o cerrando sus servicios temporalmente, la limitada actividad en Maiquetía se concentra en rutas regionales clave y en aquellas operadas por aerolíneas nacionales y aliadas. El programa de vuelos del día se limitó a viajes hacia destinos como Curazao y Bogotá, operados por aerolíneas nacionales como Avior y Laser, y rutas hacia Cuba y Bolivia, a cargo de la estatal Conviasa y Boliviana de Aviación (BOA).
En conjunto, el escenario técnico de navegación y las alertas de seguridad emitidas por autoridades aeronáuticas extranjeras están generando una crisis de conectividad que impacta de manera crítica la capacidad de Venezuela para enlazar con el exterior.