Salario mínimo: ocho de cada 10 empresarios están a favor de un aumento cercano al 6% para 2026

En medio de la expectativa por la negociación del salario mínimo para 2026, un estudio de la Federación Colombiana de Gestión Humana – ACRIP reveló que el 82,2% de las empresas del país proyecta realizar un incremento salarial promedio del 6,2% para el próximo año; una cifra que podría servir como referencia para lo que ha de esperarse en la mesa de concertación salarial.

Para los empresarios, este dato muestra el margen de maniobra real que tendrían las organizaciones frente a un escenario económico retador y luego de consultar a más de 150 empresas de diversos sectores y regiones, dejó claro que un 15,8% aún no sabe si podrá realizar incrementos en 2026, mientras que un 2% aseguró que no hará ningún ajuste salarial. 

Además de identificar la intención de incremento, el estudio indagó sobre los principales desafíos que enfrentarán las empresas en materia salarial y el 69% mencionó que su gran reto será mantener la competitividad salarial, mientras que el 36% señaló la necesidad de ajustar remuneraciones en línea con la inflación.

Juan Carlos Ramírez, presidente de ACRIP, explicó que “este estudio da cuenta del alcance y la capacidad financiera que tienen las empresas en sus proyecciones presupuestales para 2026, por lo que debería servir como una base para poner sobre la mesa de negociación del salario mínimo que se realiza actualmente”. 

Para el dirigente, el análisis evidencia las limitaciones que enfrentan muchos empleadores y destaca la importancia de una discusión fundamentada en datos técnicos. Frente a la negociación del salario mínimo, ACRIP considera que el incremento debería ubicarse entre el 6% y el 7%, un rango que se alinea con la capacidad financiera y productiva mostrada por las empresas en el estudio. 

Así mismo, la Federación advirtió que las declaraciones recientes del Gobierno, en las que se ha planteado un posible aumento superior al 10%, representan un riesgo considerable para la sostenibilidad de las empresas y para la estabilidad de su estructura de costos laborales.

Partiendo de esto, también insistió en la importancia de que la decisión final sobre el salario mínimo se logre mediante un acuerdo entre las partes y no por decreto presidencial, como ocurrió el año pasado; acotando que alcanzar un consenso enviaría una señal de tranquilidad al sector empresarial y permitiría proyectar con mayor certeza la planeación salarial, especialmente en un periodo en el que persisten presiones inflacionarias que afectan la operación de diversos sectores económicos.

Otro punto destacado en el informe es la advertencia sobre los precios de la canasta básica y otros gastos familiares; punto en el que Acrip exhortó al Gobierno a garantizar que estos ajustes sigan la trayectoria del costo de vida y no la del salario mínimo, con el fin de evitar un deterioro en las finanzas personales de los hogares. Según la Federación, desalinear estos indicadores podría generar efectos no deseados en el consumo y en el bienestar de los trabajadores colombianos.

El documento también repasó cómo se comportaron los salarios durante 2025 y contó que en este lapso, las empresas incrementaron en promedio un 7,1%, una cifra inferior al aumento del salario mínimo, que fue del 9,5%. El 88% de las empresas realizó ajustes, mientras que el 12% decidió no modificarlos. La Federación señaló además que varios factores influyeron en estas decisiones, entre ellos el IPC, el incremento del salario mínimo, los resultados organizacionales, las evaluaciones de desempeño y las señales del mercado.

En el análisis regional, el estudio mostró que los mayores incrementos salariales en 2025 se registraron en el Valle del Cauca y en Cundinamarca, ambos con un 7,2%, seguidos por Antioquia con un 6,6% y la Región Caribe con un 6,5%.