Fitch mantiene calificación de Costa Rica en 'BB' con perspectiva positiva

Fitch Ratings confirmó la calificación crediticia de largo plazo de Costa Rica en moneda extranjera en 'BB' y mantuvo la perspectiva positiva. Esta decisión apunta a un progreso sostenido de las finanzas públicas y un sólido crecimiento económico, incluso ante presiones globales como los aranceles estadounidenses que ponen a prueba al sector exportador.

La economía se mantuvo firme en 2025. El producto interno bruto (PIB) se expandió un 4,1 %, una ligera caída respecto al 4,3 % de 2024. Las zonas francas impulsaron gran parte del desempeño, con exportaciones que aumentaron un 15 % interanual hasta octubre, a pesar de las barreras comerciales. Las importaciones crecieron un 8 %, lo que redujo el déficit comercial. Fitch prevé un crecimiento del 3,5 % para 2026 y 2027, similar al promedio de los países en la misma categoría de calificación.

En el ámbito fiscal, los ingresos del gobierno central aumentaron un 2,2 % hasta septiembre, mientras que el gasto total disminuyó un 1,6 %, impulsado por una reducción del 8,7 % en el pago de intereses. El superávit primario alcanzó el 1,3 % del PIB en el tercer trimestre, frente al 1,2 % de 2024. Fitch prevé que el déficit fiscal general se reduzca al 3,2 % del PIB este año, frente al 3,8 % del año pasado. La ratio de intereses sobre ingresos caerá al 29 %, aunque se mantiene por encima de la de sus pares.

La deuda del gobierno central se mantuvo en el 59,4 % del PIB, por debajo del 60 % que flexibiliza las normas fiscales para el gasto en infraestructura. Esto se debe a superávits primarios constantes y menores costes de financiación. El gobierno cubrió la mayor parte del déficit a través de los mercados locales, con tipos de interés cercanos a los del dólar. En noviembre, captó 1.000 millones de euros mediante bonos de depósito globales abiertos a inversores extranjeros.

Las reservas internacionales alcanzaron los 16.000 millones de dólares en noviembre, más del doble de los 6.900 millones de finales de 2021. Esto cubre 4,7 meses de pagos externos, similar a la mediana del PIB. La inversión extranjera directa ascendió a 2.100 millones de dólares en el primer semestre, financiando en su totalidad el déficit por cuenta corriente, proyectado en el 1,3 % del PIB.

La inflación se mantuvo negativa desde mayo, en un -0,4 % interanual en noviembre. El banco central redujo su tasa de política monetaria al 3,5 % en septiembre, en respuesta a la apreciación del colón y a las medidas de la Reserva Federal de EE. UU. Fitch prevé una inflación promedio del 0,3 % en 2026, por debajo del objetivo del 3 %.

En junio, el Fondo Monetario Internacional aprobó una línea de crédito flexible de 1.500 millones de dólares a dos años, reconociendo reformas fiscales, actualizaciones tributarias y una mayor independencia del banco central. Estas medidas han reducido la pobreza y estabilizado la deuda durante la última década. De cara a las elecciones de febrero de 2026, Fitch prevé que las políticas fiscales y macroeconómicas se mantendrán, independientemente del ganador. Las divisiones políticas persisten, pero las encuestas favorecen a la candidata del partido gobernante, Laura Fernández, quien podría asegurar una victoria en primera vuelta con más del 40 %. La seguridad es la principal preocupación de los votantes.

Fitch señala que un retroceso fiscal o el aumento de la deuda podrían cambiar las perspectivas. Por el lado positivo, mayores superávits primarios, un crecimiento generalizado y reformas legislativas más fluidas podrían llevar a una mejora en la calificación. Esta afirmación se produce tras la decisión de S&P Global Ratings en octubre, que elevó la calificación de Costa Rica de 'BB-' a 'BB' con perspectiva estable. Ambas agencias destacan los avances, pero insisten en la necesidad de abordar las restricciones fiscales, como el pago de intereses, que representa el 4,8% de la economía.

El gobierno planea solicitar la aprobación de 1.500 millones de dólares en bonos externos anuales durante nueve años, con un proyecto de ley previsto para la Asamblea Legislativa en 2026. Si bien los esfuerzos anteriores se estancaron, el contexto actual podría facilitar su aprobación. Costa Rica se basa en fortalezas como un alto ingreso per cápita y una sólida gobernanza, ubicándose en el percentil 71 en los indicadores del Banco Mundial. Sin embargo, la rigidez fiscal y los obstáculos políticos del pasado limitan las opciones.