Costa Rica exige la restauración de manglares en el Hotel RIU Guanacaste
El Tribunal Ambiental Administrativo de Costa Rica emitió una directiva para que el complejo hotelero RIU Guanacaste repare las áreas de manglares y bosques dañadas durante su construcción en Playa Matapalo , Guanacaste. Esta decisión pone fin a una disputa que se ha prolongado por más de 15 años, responsabilizando a los desarrolladores por la alteración de ecosistemas costeros sensibles.
El fallo del tribunal, con número 1403-2025, atribuye la responsabilidad a SE Costa Rica Hotelera de Guanacaste SA, propietaria de la propiedad, y a Yitzak Investments SA, que se encargó de los trabajos preliminares del sitio. Los inspectores encontraron evidencia clara de pérdida de manglares y otros daños en la zona marítima pública a lo largo de la playa Matapalo en Carrillo
En 2007, la zona contaba con manglares intactos y una cubierta arbórea en la zona pública. Para 2009, los cambios fueron drásticos: dos secciones boscosas con un total de 6994 y 5960 metros cuadrados se vieron afectadas, una franja de manglares de 8233 metros cuadrados fue arrasada por rellenos y vertidos de materiales, y el cauce de un arroyo sin nombre se desvió, dañando su zona de amortiguamiento protegida.
El tribunal vinculó estos problemas directamente con los escombros de la fase de construcción del proyecto RIU. Los manglares protegen las costas de la erosión, nutren la vida marina y almacenan carbono eficazmente. Grupos locales han señalado que estas pérdidas debilitan la salud de la bahía, favoreciendo un importante proyecto turístico.
Para solucionar esto, el tribunal exige a las empresas que restablezcan el sitio a su estado anterior. Deben presentar un plan técnico detallado en un plazo de 30 días hábiles, que describa la remoción del relleno y la recuperación del manglar, respaldado por la opinión de expertos y un cronograma. El Sistema Nacional de Áreas de Conservación debe aprobarlo, con la finalización del trabajo en tres años y el envío de actualizaciones anuales al tribunal.
Por otra parte, la sentencia exige un plan para despejar las estructuras del lecho del arroyo y restaurar su caudal y amortiguación. No se aplica ninguna sanción económica, ya que el tribunal lo consideró inadecuado para este escenario.
RIU Hotels & Resorts respondió a nuestras consultas en los medios, destacando la llegada del fallo, pero enfatizando que no es definitivo. La cadena planea recurrir a todas las vías legales para impugnarlo, alegando que el proyecto contaba con todos los permisos necesarios y a la espera de una revisión exhaustiva para aclarar los hechos.
Dado que los resultados de los tribunales pueden dar lugar a medidas adicionales de la agencia o apelaciones judiciales, este asunto puede persistir en el sistema incluso cuando se acercan los plazos de restauración.
El caso se remonta a 2009, cuando residentes y defensores denunciaron rellenos, tala de árboles y cambios de agua. Organizaciones como la Confraternidad Guanacasteca lograron superar los retrasos, y la Corte Constitucional intervino para instar a una resolución oportuna. Los críticos afirman que los retrasos permitieron que el desarrollo se consolidara, lo que complicó las reparaciones. Ahora, el veredicto sienta un precedente para enfrentamientos costeros similares, aunque la aplicación de la ley sigue siendo clave.
Este resultado ofrece lecciones más amplias para el crecimiento costero en Costa Rica. Enfatiza que los manglares y las zonas públicas no pueden sacrificarse por proyectos que prometan empleo e ingresos. Las empresas se enfrentan no solo a la interrupción de los daños, sino también a la reparación activa de los ecosistemas bajo supervisión. También expone la desaceleración institucional, donde la persistencia de la comunidad resultó esencial.
Para quienes participan en el sector turístico de Guanacaste, la decisión pone de relieve las historias ocultas de conflictos por la tierra y los recursos que se esconden tras el atractivo de las playas. En los próximos años, la atención se centrará en el progreso in situ: la limpieza de rellenos, la reparación de los caudales, la resiembra y las inspecciones oficiales para garantizar un cambio real. Tras una prolongada defensa y medidas provisionales, el tribunal ha confirmado lo que se señaló hace tiempo: el manglar de Matapalo sufrió y la recuperación es necesaria.