Los precios del oro y la plata alcanzaron máximos históricos el 24 de diciembre de 2025, impulsados por el aumento de la tensión geopolítica y por la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos retome los recortes de las tasas de interés.
El oro superó los USD 4.497 por onza en las primeras horas de la jornada y se acercó a la barrera psicológica de los USD 4.500. En paralelo, la plata marcó un nuevo récord al cotizarse en USD 71,5 por onza y se mantuvo por encima de los USD 71 en los mercados internacionales.
En lo que va de 2025, el oro acumula una subida cercana al 70 %, mientras que la plata registra un repunte superior al 140 %. Se trata del mayor incremento anual de ambos metales desde 1979, según datos del mercado.
El analista de XTB Manuel Pinto explicó que el alza responde principalmente a la apuesta de los inversionistas por futuras bajadas de tipos por parte de la Reserva Federal. No obstante, advirtió que, tras los últimos datos del PIB de Estados Unidos en el tercer trimestre, la Fed podría revisar su estrategia monetaria.
Pinto también señaló que el atractivo del oro como activo refugio se fortaleció en los últimos días debido a las crecientes tensiones geopolíticas, en especial en Venezuela. Estados Unidos bloqueó petroleros y elevó la presión sobre el gobierno de Nicolás Maduro, lo que incrementó la percepción de riesgo en los mercados.
Sobre la plata, el especialista atribuyó el repunte a entradas especulativas y a restricciones persistentes en la oferta en los principales centros de negociación, luego de una histórica compresión de posiciones cortas registrada en octubre.
Adrián Hostaled
Por su parte, el analista de XTB Adrián Hostaled afirmó que la competencia estratégica entre los bloques liderados por Estados Unidos y Occidente frente a China y Rusia se perfila como un escenario de largo plazo. En ese contexto, el oro actúa como un activo neutral, al margen de los sistemas de pago controlados por una sola potencia.
Hostaled agregó que el aumento de sanciones financieras y bloqueos comerciales llevó a varios países a reforzar sus reservas de oro como mecanismo de protección frente a eventuales congelaciones de activos denominados en dólares o euros. Esta tendencia se refleja en las compras aceleradas de oro por parte de bancos centrales de economías emergentes, que buscan reducir su dependencia del dólar.
Además, parte del mercado empieza a percibir a las divisas refugio tradicionales como menos eficaces ante las intervenciones de política monetaria, lo que incrementa el atractivo del oro y fortalece la inversión institucional en fondos respaldados por el metal precioso.