Augusto Baertl Montori: hacer empresa con principios en tiempos de incertidumbre

En un escenario dominado por la prisa, la reflexión suele quedar relegada. Augusto Baertl Montori se sitúa en el extremo opuesto. Su mirada no responde a la coyuntura, sino a una experiencia construida en la minería y la agricultura, sectores donde el riesgo es parte del trabajo cotidiano. Desde allí sostiene una convicción clara, hacer empresa es, ante todo, una cuestión de principios.

Esa forma de entender el liderazgo no se gestó en el directorio. Se formó temprano, en la influencia de un padre ingeniero, riguroso y respetuoso de las personas, y se afirmó en el trabajo junto a su hermano. De ese origen surge una ética práctica, orientada a decidir con coherencia incluso cuando el contexto empuja en sentido contrario.

Con esa base, Baertl aprendió a relacionarse con el riesgo sin dramatismos. “De cada cien descubrimientos, solo uno llega a ser mina”, suele señalar. El error, en su lectura, no desacredita; enseña. Permite afinar el criterio, leer mejor el entorno y distinguir la perseverancia de la obstinación.

Su trayectoria en minería y agricultura se explica tanto por el conocimiento técnico como por una comprensión amplia del entorno empresarial. La experiencia en distintos marcos regulatorios y culturales refuerza una idea central, no hay desarrollo sostenible sin instituciones sólidas, capital humano preparado y diálogo consistente. En sectores de alto impacto social, la confianza no se declama; se construye.

Esa coherencia fue reconocida en el marco de PERUMIN 37, uno de los principales encuentros mineros de la región. El reconocimiento puso en valor una trayectoria marcada no solo por proyectos de gran escala, sino por una manera de concebir la minería que integra técnica, responsabilidad social y visión de largo plazo.

Baertl evita idealizaciones. Habla de plazos largos, de decisiones difíciles y del valor de sostener la palabra cuando el entorno se vuelve adverso. Su ética no es discursiva; es operativa.

Al mirar hacia adelante, mantiene el mismo tono. Confía en la capacidad del país para crecer si entiende que hacer empresa exige visión, memoria y responsabilidad. El legado, sostiene, no se mide solo por lo construido, sino por la forma en que se decide construirlo..