Lo que comenzó como un pequeño grupo de familias venezolanas buscando un espacio para orar cada 14 de enero, se ha consolidado hoy como una de las manifestaciones de fe más importantes para la diáspora en Estados Unidos. Desde la Iglesia Inmaculada Corazón de María, el comité organizador liderado por Carlos Carrasquero celebró la novena edición del homenaje a la «Excelsa Patrona» de los barquisimetanos.
Carrasquero relató que la iniciativa surgió por la necesidad de llenar el vacío físico que sienten los larenses al estar lejos de su tierra durante la procesión más grande de Venezuela. Tras una convocatoria inicial del padre venezolano Carlos Ortega, la familia Carrasquero y un grupo de voluntarios asumieron la organización anual, logrando hace cuatro años un hecho: traer desde Tintorero, estado Lara, una imagen propia de la Virgen.
La travesía de la imagen fue una «pequeña procesión» en sí misma, pasando por Miami y Savannah antes de llegar a su hogar permanente en Atlanta. «Queremos demostrar nuestra fe y sentir que estamos allá física y espiritualmente», afirmó Carrasquero, subrayando que este año las oraciones estuvieron centradas en la libertad de Venezuela y el bienestar de los migrantes.
El evento, que incluyó la Santa Misa y una procesión local, contó con el apoyo de diversas organizaciones hispanas y comunicadores que hicieron posible la transmisión para el público en Venezuela a través de El Impulso. La comunidad venezolana en Georgia reafirma así que, a pesar de la distancia, la identidad larense y la devoción mariana permanecen intactas.