Asdrúbal Oliveros proyecta expansión del 30% en el PIB petrolero y crecimiento económico del 10%
Las perspectivas económicas de Venezuela para 2026 han experimentado un giro sustancial tras los acontecimientos políticos del 3 de enero y el posterior anuncio del presidente estadounidense Donald Trump sobre un plan de inversión de USD 100.000.000 en el sector petrolero venezolano. Así lo afirma el reconocido economista y consultor Asdrúbal Oliveros, quien sostiene que el escenario previsto para este año «es otro».
Antes de este cambio político, la visión predominante entre analistas era la de una economía estancada o en contracción, con inflación acelerándose hacia niveles hiperinflacionarios y un sector petrolero en retroceso. Según Oliveros, ese marco ha sido reemplazado por un escenario que depende de la normalización de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos.
«Si ese proceso avanza, el impacto sería significativo», explica el economista, quien estima que el PIB petrolero podría expandirse alrededor de 30% en 2026, más del doble del crecimiento observado en años recientes. Este impulso permitiría que la economía en su conjunto crezca cerca de 10%, un salto extraordinario para un país que ha atravesado una década de contracción profunda.
Advertencias sobre el optimismo
Oliveros advierte, sin embargo, que este es un escenario condicionado: «Si no se desmontan sanciones y no mejora la explotación petrolera, las perspectivas serían muy diferentes».
Respecto al anuncio de inversión, el economista subraya que los USD 100.000.000 son una proyección a diez años, no una inyección inmediata. «Su ejecución requerirá reformas institucionales, legales y tributarias, y su impacto más visible comenzaría a sentirse a partir de 2027«, señala.
Impacto psicológico y reacciones iniciales
El primer canal de transmisión del cambio de perspectiva ha sido psicológico. «El cambio de expectativas es extremadamente importante», afirma Oliveros. Esta mejora en el ánimo económico ya comienza a reflejarse en el valor de activos y en la estabilidad cambiaria.
La reacción financiera ha sido inmediata y notable:
En la Bolsa de Caracas se transaron Bs 5.347 millones entre el 5 y el 9 de enero de 2026, frente a los apenas Bs 79,9 millones de la primera semana bursátil de 2025.
La cotización del USDT cayó de 620 a 530 bolívares, después de haber tocado un pico de 825,57 bolívares el 7 de enero.
Según Oliveros, cambios más profundos en el bienestar de los venezolanos dependerán de que el crecimiento se sostenga en el tiempo. No obstante, una desaceleración de la inflación, una normalización del mercado cambiario y el despegue del sector petrolero podrían generar mejoras perceptibles en el corto plazo, aunque sin resolver de inmediato los problemas estructurales que afectan a la economía venezolana.
Este giro en las perspectivas marca un punto de inflexión potencial para Venezuela, aunque su materialización dependerá de complejos procesos políticos, diplomáticos y de reforma interna que deberán desarrollarse en los próximos meses.
Con información de Finanzas Digital.