Fundada en 1954, Burger King se ha consolidado como una de las marcas más reconocidas del sector QSR, operando con equipos que deben responder a ritmos intensos, alta exigencia operativa y culturas orientadas al servicio. En este escenario, la gestión del talento se ha convertido en un pilar estratégico para sostener el crecimiento y garantizar experiencias consistentes para clientes y colaboradores.
El fit cultural, el primer paso
Para Burger King, atraer talento no es solo cubrir vacantes, sino garantizar que cada persona encaje con la cultura de la compañía: dinamismo, resiliencia, colaboración y disposición para aprender rápido.
Lorena Poveda, Chro, destacó que los primeros 90 días son críticos para la retención. “La micro-experiencia inicial define si un colaborador se queda o se va; necesitamos herramientas que nos permitan medir habilidades, motivadores y comportamientos desde el primer día”, explicó.
Magneto: aliado estratégico en evaluaciones y decisiones de talento
En este proceso, Magneto juega un rol clave como aliado estratégico. Sus soluciones permiten implementar evaluaciones que combinan datos, comportamientos y fit cultural, respaldando decisiones objetivas y precisas.
“Contar con Magneto nos ha permitido anticipar la rotación, identificar talento con potencial y fortalecer nuestra propuesta de valor al empleado. Su acompañamiento transforma la gestión de talento en un proceso más estratégico y confiable”, afirmó Poveda.
Impulsando el crecimiento interno
Además de apoyar la selección, las evaluaciones facilitan identificar líderes emergentes y diseñar planes de carrera internos, lo que permite cubrir la mayoría de los roles de management con talento ya conocido, alineado a la cultura y con capacidad de adaptarse al ritmo de la operación.
Una estrategia centrada en personas y datos
Gracias a este enfoque, Burger King combina fit cultural, datos objetivos y alianzas estratégicas como Magneto para construir equipos más sólidos, comprometidos y preparados para enfrentar los desafíos del sector QSR.
El resultado: talento más estable, decisiones de RR.HH. más precisas y una operación global que mantiene su ventaja competitiva mediante la inversión estratégica en las personas.