La nueva era de la protección de datos en Chile: Lecciones de una transformación cultural
El 28 de enero, Día Internacional de la Protección de Datos Personales, adquiere un matiz relevante este año en Chile, país que se encuentra ad portas de la entrada en vigencia de su nueva Ley de Protección de Datos el próximo 1° de diciembre. Para Siemens, la responsabilidad corporativa constituye el cimiento de nuestra operación en todo el mundo, donde la privacidad no se limita a la mera observancia normativa, sino que representa un principio rector que debe permear la conducta y la toma de decisiones de todos los colaboradores.
La reciente promulgación de la Ley 21.719 actualiza el marco legal vigente desde 1999, alineando la normativa nacional con estándares internacionales como el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea. Esta reforma introduce una nueva institucionalidad a través de la Agencia de Protección de Datos Personales, donde el nuevo escenario técnico exige una revisión profunda de los sistemas vigentes en el presente.
Una implementación efectiva requiere articular tres dimensiones estratégicas: prevención, detección y respuesta. Entender la privacidad como un compromiso ético innegociable permite que las empresas operen con integridad, independientemente del sector o la región en que se desempeñen. Actuar bajo este marco no solo garantiza la coherencia con los valores corporativos, sino que asegura la tranquilidad de los usuarios y grupos de interés sobre el tratamiento de su información sensible.
Pero el desafío técnico es solo una parte de la ecuación, ya que la verdadera transformación es cultural, proactiva y pedagógica. La gestión de datos no debe quedar aislada en departamentos especializados, sino integrarse plenamente en el ADN de cada organización, trascendiendo la obligación legal. Mediante formación permanente y espacios de diálogo sobre ética, es posible fomentar la reflexión necesaria para resolver dilemas en tiempo real y fortalecer la reputación institucional.
En un entorno donde la autorregulación es un principio fundamental, el objetivo es anticiparse a la normativa mediante parámetros internos que garanticen la transparencia de manera proactiva. Hacer lo correcto por convicción, en lugar de esperar a que la ley obligue a actuar, es lo que permitirá a las empresas chilenas proyectar una cultura de integridad sólida, resiliente y preparada para los desafíos del ecosistema global.
Carta al director:
Señor Director:
Este 28 de enero, Día Internacional de la Protección de Datos Personales, Chile enfrenta un punto de inflexión con la Ley 21.719, que actualiza un marco legal vigente desde 1999 para alinearlo con estándares globales como el GDPR europeo. La creación de una Agencia de Protección de Datos Personales no solo representa una nueva exigencia técnica para las instituciones, sino que constituye una oportunidad para entender la privacidad como un principio rector que debe guiar la conducta y la toma de decisiones en toda organización. El éxito de esta transición radica en adoptar un enfoque holístico que salvaguarde a las empresas y, fundamentalmente, fortalezca la confianza de la ciudadanía mediante una gestión de la información basada en la responsabilidad y la excelencia.
Una implementación efectiva requiere articular tres dimensiones estratégicas: prevención, detección y respuesta. Sin embargo, el desafío técnico es solo una parte de la ecuación, puesto que la verdadera transformación debe ser cultural y pedagógica, integrando el respeto por los datos personales en el ADN corporativo más allá de la mera obligación legal. Hacer lo correcto por convicción es lo que permitirá proyectar una reputación ética sólida, resiliente y preparada para los desafíos globales del futuro.
Mariano Gojman, Regional Compliance Officer de Siemens para Sudamérica.