Al entregar sus perspectivas para las economías latinoamericanas, la calificadora Fitch Rating prevé para Colombia un crecimiento del Producto Interno Bruto del 2,7 % para 2025 y 2,9 % para 2026 mientras que el déficit fiscal se mantendrá por encima del 6 % en los dos próximos años.
En cuanto a las cifras macro, el país consolidaría una senda de recuperación económica gracias a un crecimiento del PIB por encima del 2 % por primera vez en el periodo 'postpandemia'.
De acuerdo con la calificadora, el incremento histórico del 23 % en el salario mínimo generará presiones significativas sobre la inflación.
Por otra parte, se espera que el Índice de Precios al Consumidor cierre 2026 en un 4,9 %, una de las cifras más altas entre las principales economías de la región, indicó Fitch.
Esta situación podría llevar al Banco de la República a realizar incrementos en la tasa de política monetaria, proyectada en 9,8 % para finales de 2026.
La calificadora también destacó que una eventual recuperación de la economía venezolana podría favorecer a Colombia.
Según Fitch Ratings, tomará tiempo para que la economía venezolana crezca sustancialmente. Si logra cierta estabilidad y nuevas entradas de inversión, Colombia podría beneficiarse mediante inversiones y exportaciones.
Asimismo, las elecciones previstas entre marzo y junio de 2026 serán determinantes para definir el rumbo de las reformas económicas y el clima de inversión.
Las finanzas
Además, la calificadora advirtió que las finanzas públicas siguen siendo un desafío para Colombia. En ese sentido, la agencia proyecta que la deuda pública respecto al PIB continuará en aumento, influida por déficits fiscales cercanos al 7 % en los últimos cinco años.
Fitch considera que “se necesitarán casi los cuatro años completos de la próxima administración para lograr un ajuste fiscal que estabilice la deuda. Las medidas correctivas previas no surtieron efecto, y esto se reflejó en que el Congreso no las aprobara”.
Además, Fitch Ratings estima que Colombia requiere un ajuste de entre el 3 % y el 4 % del PIB para estabilizar su deuda, un objetivo difícil considerando la limitada capacidad de recaudación de reformas tributarias históricas y la presión del gasto público por los intereses de la deuda.
La agencia también advirtió que la depreciación del peso podría generar presión adicional sobre la calificación soberana, dado que alrededor del 30 % de la deuda es externa.
En A. Latina
Con respecto al panorama crediticio, Fitch Ratings lo calificó como “neutral” para 2026 en América Latina, fundamentado en condiciones económicas estables pero limitadas.
Se proyecta un crecimiento modesto en países como Brasil (1,9 %) y Chile (2,3 %), mientras que México repuntaría al 1,3 % tras un desempeño bajo en 2025. Argentina superaría el promedio regional con un 3,5 %.
Entre los factores clave que afectan estas proyecciones están la incertidumbre sobre aranceles y comercio, especialmente bajo el marco del T-mec, y el calendario electoral en varios países.
“En el caso de Colombia y Brasil, nuestro enfoque estará realmente en lo que las nuevas administraciones puedan hacer en términos de ajuste de política fiscal”, indicó Shelly Shetty, directora general de Soberanos para Asia y las Américas.
Las previsiones de Fich para 2025 coinciden con los pronósticos de Fedesarrollo, de un crecimiento económico entre 2,7 % y 2,9 %, con 2,8 % como respuesta mediana (manteniéndose estable frente a la edición de diciembre). La mediana para 2026 se situó en 2,8 %, ubicándose en un rango entre 2,8 % y 2,9 %.
Ahora bien, las expectativas de crecimiento del cuarto trimestre de 2025 se ubicaron en un rango entre 2,5 % y 3,0 %, con 2,8 % como respuesta mediana (estable frente a la edición de diciembre).
Para el Fondo Monetario Internacional, Colombia se perfila como una economía que mostraría un buen desempeño relativo en América Latina en 2026, con un crecimiento proyectado cerca de 2,6 %, por encima del promedio regional, pero no cercano a las cinco mejores de la región.
Este avance estaría impulsado por la recuperación gradual del consumo privado, a medida que la inflación continúa moderándose, así como por una reactivación de la inversión, en especial en sectores como infraestructura, manufactura y servicios. La normalización de estas condiciones financieras también ayudaría a que el crédito vuelva a fluir con una mayor fuerza, ayudando a todo el país.