Banca digital comienza el 2026 con el reto ya no de crecer, sino de profundizar su uso entre los colombianos

La banca digital inicia este año con un cambio de enfoque claro, en el que tras varios años de adopción acelerada, el desafío para el sistema financiero ya no está en sumar más usuarios, sino en lograr que las personas usen los servicios de forma consciente, sostenida y alineada con su bienestar financiero y con más del 80% de las transacciones realizadas por canales digitales, el debate se traslada de la tecnología al impacto real en la vida cotidiana.

Según la Superintendencia Financiera de Colombia, durante el tercer trimestre de 2025 el 82,3% de las operaciones del sistema financiero se realizaron a través de canales no presenciales. En el caso de plataformas como Nequi, ese porcentaje asciende al 93%, lo que refleja un nivel de adopción incluso superior al promedio del sector y consolida al canal digital como el principal punto de contacto.

Este nuevo escenario eleva la exigencia para la industria y de acuerdo con el estudio Perspectivas 2026 de la Industria Financiera, desarrollado por Fintech Américas, el reto consiste en pasar de la experimentación tecnológica a una ejecución consistente que genere valor y confianza; es decir, ya no basta con innovar; ahora se requiere escalar modelos sostenibles, profundizar el uso de los servicios y responder a expectativas cada vez más altas por parte de los usuarios.

“Hoy el gran reto de la banca digital no es solo crecer en acceso, sino profundizar el uso de los servicios financieros”, explica María del Pilar Correa, líder de estrategia de negocio de Nequi, quien destaca que a medida que más personas utilizan canales digitales en su día a día, el desafío hacia 2026 será acompañarlas mejor, ayudarlas a tomar decisiones informadas y ofrecer soluciones que realmente usen y se sostengan en el tiempo.

En ese camino, la inteligencia artificial se consolida como una de las principales palancas del sector financiero. De acuerdo con Asobancaria, el 73% de las entidades financieras del país ya cuenta con implementaciones basadas en IA, por lo que su impacto va más allá de la automatización y se centra en entender mejor a las personas, anticipar necesidades y ofrecer experiencias más simples, personalizadas y oportunas dentro de los canales digitales.

“En Nequi, esta tecnología se refleja en distintos frentes. La IA permite personalizar la experiencia dentro de la aplicación, facilitar la autogestión de servicios y hacer más ágil la atención al cliente. Su asistente digital gestiona más de un millón de conversaciones al mes y siete de cada diez personas resuelven sus casos de forma autogestionada, manteniendo niveles de atención cercanos al 95%”, agregó María del Pilar Correa.

La inteligencia artificial también está redefiniendo el acceso al crédito, especialmente para personas con ingresos variables o sin historial bancario tradicional, ya que a partir del análisis del comportamiento financiero y los datos transaccionales, algunos actores de este mercado han logrado duplicar en el último año su base de clientes con créditos preaprobados, bajo un enfoque que prioriza el uso responsable de la tecnología y la evaluación de la capacidad de pago.

Por ejemplo, entre enero y septiembre de 2025, Nequi desembolsó más de 590.000 créditos por un monto superior a $1,3 billones. De ese total, el 68% fue otorgado a personas con baja experiencia crediticia, bajo esquemas regulados y alineados con la sostenibilidad financiera y en este segmento, los emprendedores concentran la mayor demanda, mientras que los usos más frecuentes del crédito son estudio, compra de moto y viajes.

Otro frente clave hacia 2026 son los pagos internacionales y las remesas son los más complejos del sistema financiero, debido a costos, tiempos elevados y múltiples intermediarios. El análisis de datos permite entender mejor estas necesidades y avanzar hacia experiencias más simples e integradas a la gestión financiera cotidiana.

“La banca digital avanza hacia modelos que buscan integrar los pagos internacionales a la gestión financiera cotidiana, con experiencias más simples y directas para los usuarios”, indicó Correa al respecto. 

La democratización de las inversiones completa el panorama de tendencias, dado que si bien el interés por invertir ha aumentado, persisten barreras como la falta de información, la percepción de complejidad y el temor al riesgo. 

“Para responder a esta necesidad, el crédito evoluciona apoyados en modelos predictivos y analítica avanzada que permiten evaluar capacidad de pago, comportamiento financiero y propensión al uso responsable, sin depender únicamente del historial crediticio tradicional”, agrega un informe de Nequi.

De esta forma, para la banca digital, el mensaje hacia 2026 es que la innovación seguirá siendo clave, pero el verdadero diferencial estará en lograr que esa innovación se use, se entienda y se sostenga en el tiempo”,  según concluye Correa, para quien, en un sistema donde lo digital ya es dominante, el reto no es crecer más, sino hacerlo mejor.