La IA y transformación digital de empresas familiares fortalecerá la economía de Ecuador en 2026

La transformación digital y la adopción de inteligencia artificial (IA) son herramientas claves para desarrollar a las empresas familiares de Ecuador en 2026, contribuyendo a elevar sus ingresos, reduciendo sus costos operativos y permitiéndoles crecer mucho más rápido de lo que crecen sus propias familias en este cada vez más desafiante y competitivo mundo. 

Las empresas familiares constituyen más del 80 % del tejido empresarial formal de Ecuador, emplean al 90 % de los trabajadores, más del 60% de la producción económica nacional depende de ellas y tienen también un impacto sustancial en los ingresos tributarios que sostienen al Estado y los servicios públicos ecuatorianos, según fuentes oficiales públicas y privadas (INEC y UEES). Por eso deberían también ser una prioridad para quienes llevan las riendas de este país suramericano, a la hora de definir sus políticas públicas y presupuestos.

Raúl Serebrenik, autor del libro Dinastías Empresariales y experto en gestión de legados patrimoniales, señala que la supervivencia intergeneracional de una empresa familiar depende hoy más que nunca de la planificación estratégica, la innovación tecnológica y la profesionalización de los equipos gerenciales y sobre todo de los miembros familiares, para consolidar el patrimonio y traspasar riqueza de forma sostenible.

Ecuador ha fortalecido su marco jurídico para la transformación digital mediante la Ley Orgánica para la Transformación Digital y Audiovisual, que fomenta la adopción de tecnologías digitales entre el sector privado y simplifica procesos productivos. 

Simultáneamente, el país debatió en 2025 iniciativas legislativas para regular y promover la IA, con proyectos de ley que incluyen incentivos financieros y capacitación en estas tecnologías. Con la asesoría adecuada, las empresas familiares de Ecuador podrían aprovechar todas las oportunidades vigentes, destaca Serebrenik. 

La japonesa Nintendo es un claro ejemplo claro de cómo una empresa originalmente familiar fundada en 1889 pudo adaptarse tecnológicamente a los nuevos tiempos para trascender y convertirse en una de las mejores del mundo en la creación de videojuegos y consolas, con nuevas generaciones que apostaron a ese reto. 

Su fundador, Fusajiro Yamauchi, empezó la historia de esta emblemática empresa familiar en Kioto hace 137 años fabricando cartas hanafuda (también llamadas “cartas de flores”, una baraja tradicional nipona con 48 naipes), pero su bisnieto Hiroshi Yamauchi la convirtió en el siglo 20 en una multinacional y titán del entretenimiento, haciéndola crecer globalmente con el apoyo de accionistas en bolsa desde 1970. Los actuales herederos siguen siendo accionistas de Nintendo, pero tras el fallecimiento de Hiroshi vendieron una parte significativa de sus acciones y desde entonces el control de la empresa está en manos de una gestora de patrimonio familiar (The Master Trust Bank of Japan Ltd.), fondos de inversión y entidades financieras (JP Morgan Chase, BlackRock y Vanguard, entre otros).

“Crear riqueza es un logro, pero sostenerla y hacerla perdurar en el tiempo a través de generaciones es el verdadero desafío para todas las empresas familiares de Ecuador y del mundo. Podemos aprovechar la experiencia de todos los que lo hicieron bien en el pasado, como Nintendo, para lograrlo. Los protocolos y sistemas adaptados a cada familia y su adecuada implementación son la clave, sobre todo en la tercera y cuarta generación”, explica Serebrenik.  

Talento humano para el desarrollo tecnológico empresarial en múltiples sectores hay  en Ecuador. Podemos citar al menos seis ejemplos de ello: Tarpuq es una empresa pionera en fabricación de tecnología electrónica, Kushki es líder en pagos digitales, Altscore analiza riesgos crediticios con inteligencia artificial, la plataforma Reliv conecta pacientes con servicios de salud, Kriptos se ha especializado en ciberseguridad avanzada para proteger datos empresariales y Pardux optimiza procesos agrícolas con IA y drones. Pero las empresas familiares del país siguen brillando por su ausencia en la mayoría de estos desarrollos, aunque pueden -si apuestan a ello- convertirse en sus próximos protagonistas. Esto sería un buen reto.

Según estudios globales de PwC, aunque muchas empresas familiares ecuatorianas aún no han implementado IA, más del 73 % de las nuevas generaciones considera que será una palanca de transformación y crecimiento fundamentales. Hoy en día, solo un 7 % cuenta con proyectos pilotos de transformación digital, lo que sugiere un enorme espacio de oportunidad. 

El Banco Mundial destaca que la economía digital mundial representa ya un 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) global y que en los próximos años esto se acelerará vertiginosamente, lo que implica que las empresas familiares ecuatorianas que integren IA en sus modelos —desde la gestión de inventarios hasta la personalización de servicios— podrían multiplicar su eficiencia y su alcance en nuevos mercados.

Además, el Policy Report de la UEES (2021) revela que el peso de las empresas familiares de Ecuador es especialmente significativo en el comercio, la manufactura, el transporte y otros sectores clave de la economía. Y si se evalúa por regiones, en Guayas y Pichincha.

Estratégicamente, las empresas familiares pueden emplear inteligencia artificial y digitalización para por lo menos siete asuntos principales:

1.     Abaratar sus costos operativos

2.     Incrementar sus ingresos.

3.     Optimizar otros procesos internos, como automatización industrial, analítica de datos, atención al cliente, etc.

4.     Expandir sus mercados vía comercio electrónico y plataformas digitales.

5.     Mejorar la competitividad internacional con productos y servicios diferenciados.

6.     Fortalecer la gestión del patrimonio familiar y sucesiones planificadas acordes a la visión de continuidad de negocio. 

7.     Evitar vender la empresa al mejor postor cuando fallece el fundador (bien sean los abuelos o los padres), porque las estadísticas demuestran que las herencias se gastas pronto. 

“Lo mejor que pueden hacer es perpetuar sus patrimonios haciéndolos crecer más de lo que actualmente crecen y manejar sus conflictos internos con mucha inteligencia emocional”, recomienda Serebrenik. 

En los próximos años, veremos cuáles de las empresas familiares de Ecuador seguirán el ejemplo de Nintendo y confiarán en sus nuevas generaciones para esta necesaria transformación digital.

Con políticas públicas que incentiven la digitalización, apoyos a la formación en tecnologías emergentes y un enfoque estratégico profesional, las empresas familiares ecuatorianas no solo asegurarán su legado, sino que podrán crecer más rápido que generaciones anteriores, diversificarse con mayor eficacia y globalizar sus mejores ofertas, generando mayor riqueza y empleo para el país.

Entre los principales desafíos que enfrentan las empresas familiares en Ecuador, destaca que el 85 % carece de un plan para suceder al líder que lleva las riendas del negocio cuando este ya no esté, la falta de gobernanza formal y que más del 87% no cuenta con un protocolo familiar. Además, solo el 11 % tiene presencia en mercados extranjeros, debido a restricciones de capital, talento e infraestructura.

Ante ello, Serebrenik recomienda al país aplicar nuevas políticas para fortalecer ese músculo económico de su sistema productivo y a las familias empresarias les aconseja lo siguiente:

1.     Formalizar planes de sucesión, con protocolos familiares que clarifiquen roles, responsabilidades y criterios de liderazgo.

2.     Implementar estructuras de gobernanza, como juntas directivas o consejos que aborden tanto aspectos familiares como empresariales.

3.     Impulsar su diversificación e internacionalización, mediante acceso a financiamiento externo, capacitación y alianzas estratégicas.

4.     Adoptar la transformación digital lo antes posible e involucrando en ello a las nuevas generaciones de la familia que estén mejor preparadas para liderar este proceso.

En la actualidad, las empresas familiares latinoamericanas representan el 75% de todas las compañías de más de 1.000 millones de dólares de Latinoamérica y del 60% a el 80 % de su producto interno bruto (PIB), según la escuela de negocios francesa INSEAD. En Ecuador las cifras son similares y ningún gobierno debería mirar para otro lado con esto. El progreso del país depende de tomar las decisiones correctas en los momentos oportunos. Muchos otros países de Latinoamérica ya lo han hecho. El momento es ahora.

“La planificación no es garantía de éxito, pero la NO planificación sí garantiza un tremendo fracaso, en la mayoría de los casos”, concluye Serebrenik. 

Fuente

Marianela Palacios