La Vitrina Turística de Anato llega a su edición número 45 con cifras récord, mayor presencia internacional y un mensaje claro al próximo Gobierno: el turismo requiere una política pública de largo plazo y una apuesta decidida por infraestructura para sostener su crecimiento.
Del 25 al 27 de febrero, la feria ocupará los más de 45.000 metros cuadrados de Corferias en Bogotá, reunirá a más de 1.600 expositores y proyecta negocios por US$135 millones. En entrevista con Portafolio, su presidenta ejecutiva, Paula Cortés Calle, detalla las novedades, el impacto económico para la ciudad y los retos estructurales que enfrenta el sector.
¿Qué expectativas tiene el sector frente a esta nueva edición?
Lo primero que podemos decir es que comienza la próxima semana la Semana del Turismo en Colombia. Es un momento muy especial para el país. Esta es una feria que se ha venido consolidando a lo largo de cuatro décadas y media de trayectoria. En esta oportunidad contaremos con más de 45 países participantes y crecimos 13% en área de exposición. Nos tomamos la totalidad de Corferias, más de 45.000 metros cuadrados.
Esperamos recibir 56.000 ingresos de profesionales del sector turístico durante los tres días y ya tenemos alrededor de 1.600 expositores nacionales e internacionales, además de unas 9.900 empresas participantes en esta versión 45 de la Vitrina Turística. Todo indica que será una edición muy sólida en términos de participación y resultados.
¿Qué novedades trae esta edición?
Este año se suman nuevos expositores de Andorra, Egipto, Marruecos, España, Perú, Bolivia, Reino Unido, Pakistán, Uzbekistán y Turquía. Además de los más de 45 países confirmados, tendremos invitados especiales y un componente académico que venimos fortaleciendo desde hace tres años con Anato Capacita Tech.
Se trata de un espacio de charlas temáticas en marketing, transformación digital, tecnologías emergentes, inteligencia artificial, tendencias en turismo, legalidad y seguridad. La Vitrina es una feria estrictamente profesional en la que participan agencias, aerolíneas, operadores, mayoristas, restaurantes, tarjetas de asistencia, países y, en general, toda la cadena de valor del turismo. Por eso, la actualización permanente es clave.
Adicionalmente, tendremos actividades culturales como muestras de tejo, exhibición de vehículos turísticos como chivas y casas rodantes, espacios tipo sport bar, la carpa del IPES con Plaza de Mercado – Colombia a la Mesa, y una dinámica digital denominada “Explorando la Vitrina”, que permitirá a los participantes recorrer las diferentes zonas y ganar premios otorgados por los expositores.
También implementamos un programa de Hosted Buyers con compradores internacionales que no han venido antes ni a la Vitrina ni a Colombia. Recibiremos tres compradores de Estados Unidos, dos de Vietnam —de Asia Pacific y Terra Indochina, que cubren Vietnam, Laos y Camboya—, un DMC de Marruecos, y representantes de Polonia y República Checa. Esto amplía significativamente nuestro alcance comercial.
¿Cuáles son sus expectativas de negocios y de impacto económico para Bogotá?
Estimamos alrededor de 234.000 contactos comerciales, lo que representa aproximadamente US$135 millones en negocios para el año posterior a esta Vitrina. Bogotá es el principal receptor de este impacto. Calculamos la generación de 6.600 empleos directos durante la semana del evento, con un incremento cercano al 18% en otros empleos asociados.
Esperamos la llegada de alrededor de 11.000 turistas nacionales e internacionales a la ciudad con motivo de la feria. Hemos evaluado un gasto promedio por visitante cercano a $1,8 millones, con una permanencia aproximada de cinco noches. Esto dinamiza alojamiento, gastronomía, transporte interno, comercio y actividades culturales.
¿Cómo se distribuye ese gasto en la economía de Bogotá?
Aproximadamente el 35% se destina a alimentos, 28% a alojamiento y cerca del 15% a transporte interno. El restante se distribuye en compras, servicios culturales y recreación. El impacto se refleja en empleo, divisas y gasto directo en la ciudad.
¿Esta edición será una de las más grandes en términos de crecimiento frente al año anterior?
Tenemos un crecimiento de 6,5% frente al año pasado. El registro digital cerró el 18 de febrero con cerca de 36.000 inscritos, lo que representa un aumento superior al 5% respecto a la misma fecha del año anterior. Posteriormente se suman los registros presenciales a partir de la apertura oficial.
Serán tres días intensos de negocios, especialmente relevantes para las regiones. Gracias al apoyo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo y de FONTUR, los 32 departamentos y sus capitales estarán representados, ocupando cerca de 4.000 metros cuadrados.
Este año reorganizamos la distribución: el Gran Salón, con ingreso por la Avenida de la Esperanza, será exclusivamente internacional. Colombia tendrá mayor presencia en otros pabellones y contará con dos accesos principales, incluyendo la entrada denominada “Colombia”.
En el marco de la Vitrina también se realiza la rueda de negocios internacional más importante en turismo que lidera ProColombia, con la cual trabajamos desde hace más de 20 años. Este año traerán cerca de 230 compradores internacionales que sostendrán citas programadas durante dos días en el ámbito internacional y un día en el nacional.
No podemos olvidar que hoy el turismo es el segundo renglón en divisas del país, el segundo renglón exportador, con más de US$11.000 millones anuales y un crecimiento del 11%. Es una actividad que irriga la economía en todo el territorio.
En un contexto de desaceleración en otros sectores, el turismo sigue creciendo. ¿Cómo perciben los extranjeros a Colombia?
Colombia se percibe como un país con gran potencial, crecimiento sostenido y un componente humano diferencial. Lo evidenciamos recientemente en la feria internacional de Madrid, donde el pabellón de Colombia estuvo completamente lleno, con una agenda intensa de citas de negocios.
La Vitrina se ha consolidado como un punto de encuentro regional. Quien viene no solo hace negocios para Colombia, sino también para Brasil, Chile, Marruecos, Vietnam o Tailandia. Se ha convertido en la gran plataforma latinoamericana del turismo.
¿Cuáles son las tendencias de consumo tanto en turismo interno como en internacional?
En el mercado nacional, el producto líder sigue siendo sol y playa, seguido por naturaleza y aventura, segmento que ha crecido de manera significativa. A nivel internacional, el interés se centra en naturaleza y cultura. Los viajeros buscan experiencias auténticas, interacción con comunidades y vivencias locales.
Estamos impulsando destinos emergentes como Guaviare, Vichada, Chocó y los Llanos Orientales, a través de programas de capacitación con FONTUR. La formación es esencial; el turismo es dinámico y exige actualización permanente.
También vemos innovación en la oferta experiencial. Hay agencias que recrean muestras culturales como el Carnaval de Barranquilla en otros momentos del año para que el visitante tenga un acercamiento a la tradición y, posteriormente, programe su viaje en la fecha oficial. Es una forma de generar expectativa y dinamizar reservas futuras.
El crecimiento trae retos. ¿Está la infraestructura aeroportuaria y turística preparada para sostener este dinamismo?
El próximo Gobierno recibe un sector consolidado, pero el gran reto es la visión de largo plazo. Nos hemos quedado cortos en infraestructura aeroportuaria y turística. Se promovió el país con éxito y aumentó la llegada de visitantes, pero no crecimos al mismo ritmo en capacidad instalada.
Desde Anato estamos preparando un documento para los candidatos presidenciales con propuestas concretas. Si el turismo es el segundo renglón de la economía, se requiere una política pública de largo plazo, no planes que cambien cada cuatro años. Debemos proyectarnos a 2040 y definir metas claras en divisas, calidad del visitante y sostenibilidad.
Para nosotros, más que el número de visitantes, lo relevante son las divisas que permanecen en el país. Ya superamos los US$11.000 millones, pero debemos garantizar calidad y sostenibilidad. No queremos destinos masificados. La inteligencia artificial puede ayudarnos a calcular la capacidad de carga y evitar saturación.
El turista actual prefiere viajar en temporadas medias y bajas, busca experiencias menos congestionadas. Eso nos obliga a planificar mejor. Hemos avanzado en conectividad aérea internacional, con más de 1.500 frecuencias semanales directas y conexión a cerca de 30 países. Sin embargo, debemos atraer más aerolíneas, incluidas asiáticas, y ampliar infraestructura aeroportuaria.
¿Cuál es el mensaje final que deja esta edición 45 de la Vitrina?
sta es una semana estratégica para el turismo y la economía nacional. Durante 45 años, la Vitrina y los agentes de viajes han mostrado al mundo una cara distinta de Colombia. El reto ahora es consolidar ese posicionamiento con planificación, inversión e innovación, para que el turismo siga siendo un motor de desarrollo sostenible y de generación de divisas para todo el país.