Proindustria estrecha lazos entre industria y baloncesto
Con paso decidido y mirada puesta en la producción local, el director general de Proindustria, Rafael “Papito” Cruz, visitó esta semana los parques de zonas francas de Moca y La Vega acompañado por directivos de la Asociación de Baloncesto de Santiago (Abasaca). La gira buscó mostrar, en terreno, cómo la industria manufacturera puede responder a las necesidades del deporte nacional.
La comitiva recorrió talleres y líneas de montaje donde se confeccionan uniformes, se ensamblan balones y se fabrican utilerías deportivas. En cada planta, los responsables explicaron etapas concretas del proceso: desde el diseño y la elaboración de patrones hasta el acabado final y el control de calidad. El objetivo fue claro: evidenciar la capacidad instalada y el nivel competitivo de las empresas que operan en las zonas francas.
En La Vega, la visita incluyó a Sakira Manufacturing, una de las firmas más grandes de la zona, que emplea a más de 1,800 trabajadores directos. Allí se observó cómo la producción en serie convive con controles técnicos que garantizan estándares internacionales, y cómo esa combinación permite abastecer torneos locales y exportar a mercados extranjeros.
Los directivos de Abasaca mostraron interés en conocer plazos de entrega, volúmenes de producción y posibilidades de personalización de equipos. Para los clubes y ligas, disponer de proveedores locales reduce costos logísticos y tiempos de espera; para las fábricas, el deporte representa una demanda constante y predecible que puede traducirse en estabilidad laboral.
Cruz aprovechó la ocasión para subrayar la apuesta de Proindustria por una relación más estrecha entre industria y deporte. “No se trata solo de fabricar; es crear una cadena de valor que beneficie a atletas, clubes y comunidades”, dijo. Señaló además que fomentar la práctica deportiva impulsa la demanda de productos hechos en el país, lo que a su vez genera empleos y dinamiza economías regionales.
La visita dejó en evidencia también retos: la necesidad de mayor inversión en tecnología, capacitación técnica y esquemas de financiamiento que permitan a las empresas escalar producción sin perder calidad. Directivos empresariales y representantes deportivos coincidieron en que una hoja de ruta compartida facilitaría acuerdos de suministro y proyectos conjuntos, como programas de patrocinio y formación técnica para jóvenes.
Al cierre del recorrido, la sensación fue de oportunidad. La industria local tiene capacidad y experiencia; el deporte, demanda y visibilidad. Si ambas partes logran sincronizar tiempos y expectativas, el resultado podría traducirse en más empleo, productos competitivos y una red de apoyo tangible para el deporte dominicano.