El presidente estadounidense, Donald Trump, utilizó su discurso del Estado de la Unión para reforzar la línea política que Washington viene sosteniendo desde comienzos de año respecto de Venezuela. Ante el Congreso, anunció la llegada de 80 millones de barriles de crudo provenientes del país sudamericano, al que describió como “nuestro nuevo amigo y socio”, una formulación que encaja con la narrativa que la Casa Blanca ha promovido desde los hechos del 3 de enero.
“Ahora nadie puede creer lo que está viendo. La producción petrolera estadounidense ha aumentado en más de 600.000 barriles diarios, y acabamos de recibir 80 millones de barriles de petróleo de nuestro nuevo amigo y socio, Venezuela”, declaró el mandatario, en un mensaje que mezcla política energética, diplomacia y narrativa de victoria estratégica.
Un “nuevo comienzo”
Trump sostuvo que, después de los acontecimientos del 3 de enero, se ha abierto “un nuevo y brillante comienzo para el pueblo venezolano”. En ese marco, aseguró que su gobierno trabaja “estrechamente con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez”, con el objetivo de “impulsar extraordinarios avances económicos para ambos países y brindar nueva esperanza a quienes han sufrido”.
El reconocimiento explícito de Rodríguez como figura central en la transición venezolana marca un cambio significativo en la postura estadounidense, que durante años había respaldado a otros actores opositores. El mensaje sugiere una redefinición pragmática de la política hacia Caracas, ahora articulada alrededor de cooperación energética y estabilidad regional.