Importancia de las emociones durante el aprendizaje

Desde la UNESCO se reconoce que las emociones juegan un papel crucial en el aprendizaje. Diversos estudios han confirmado que las emociones son fundamentales para lograr aprendizajes significativos, por esta razón, en un aula, la curiosidad, los retos, el aprendizaje cooperativo, la gamificación y el storytelling, entre otros, se vuelven elementos importantes para despertar en los estudiantes una verdadera motivación por el aprendizaje que se activan a través de los neurotransmisores que despiertan la atención, la memoria y demás funciones ejecutivas para dar solución a los enigmas o desafíos que, al ser resueltos, generan satisfacción total, lo que permitirá que la experiencia se guarde en la memoria de largo plazo.

Cuando el cerebro se ve afectado por emociones como el miedo, la preocupación o la tristeza, entra en un modo de defensa. Como resultado, las funciones ejecutivas que facilitan el aprendizaje (la atención, la memoria de trabajo, la planificación, el control inhibitorio y la toma de decisiones) se reducen significativamente. Esto dificulta la comprensión, la creatividad y la capacidad para resolver problemas.

«El cerebro no distingue si se trata de un peligro real o una prueba académica; por ello, los docentes tienen una gran misión: enseñar a sus estudiantes a reconocer lo que sienten y, mediante estrategias sencillas, autorregularse para afrontar los retos que el contexto educativo les presenta», afirmó Adriana Coral, gestora académica nacional de Santillana.

Es así como, en el marco del compromiso con una educación integral, Santillana refuerza su enfoque educativo con la incorporación de programas basados en la neurociencia que demuestran cómo las emociones influyen directamente en el proceso de aprendizaje. Hoy, la evidencia científica es clara: sin emoción, no hay aprendizaje.

En cada uno de sus programas, Santillana ha diseñado recursos educativos que permiten trabajar la autorregulación emocional desde las primeras etapas escolares. Programas como Emotilab y Soy Ecuador o secciones como Activa las emociones, en la serie Sistemas, promueven el autoconocimiento, la empatía, el pensamiento crítico y el desarrollo de valores.

Estos espacios invitan a los estudiantes a identificar y gestionar sus emociones, tomar decisiones reflexivas y fortalecer la convivencia con la intención de mejorar el rendimiento académico y el bienestar personal.

«En Santillana creemos que educar desde las emociones mejora el aprendizaje y forma ciudadanos más empáticos, reflexivos y comprometidos con su entorno. Cuando un estudiante aprende a conocerse, gestionar sus emociones y colaborar con otros transforma su vida escolar y contribuye activamente a construir una sociedad más humana, justa y consciente», afirmó, Adriana Coral.

Gracias a la neuroimagen, se ha evidenciado que cuando las emociones se gestionan adecuadamente, se activan con mayor eficiencia áreas del cerebro vinculadas a las funciones ejecutivas, como la atención y la memoria. Además, la creación de entornos socioemocionales positivos mejora la disposición para aprender, lo que favorece un desarrollo cognitivo más fluido.

Desde el enfoque de la neuroeducación, los docentes desempeñan un rol clave, ya que son quienes implementan las metodologías neurodidácticas para que el aprendizaje sea más duradero y significativo, no solo receptivo; esto los convierte en neuroeducadores que, con formación pertinente, potencian la calidad educativa al entender el cerebro del estudiante.

Santillana, alineada con este enfoque, se ha comprometido con el diseño y la concepción en sus programas educativos. Los recursos, tanto impresos como digitales, se diseñan basados en neurodidáctica, es decir, en el funcionamiento del cerebro. De esta manera, se optimiza el aprendizaje ya que se integran la emoción, la atención y la personalización en cada recurso.

Sabemos que la lectura es una de las habilidades comunicativas más relevantes que puede desarrollar un ser humano, pues le permitirá un crecimiento cognitivo, emocional y social durante toda su vida.

La neurociencia nos muestra qué ocurre en nuestro cerebro cuando leemos y nos da las pistas para enseñar a leer de manera más profunda y efectiva. Investigadores como Arthur Brooks y Marian Rojas Estapé han confirmado que el hábito lector mejora la concentración, disminuye el estrés y eleva los niveles de bienestar, es por esto por lo que todos los materiales educativos deberían estar diseñados para esta finalidad.

En un entorno saturado de estímulos digitales, Santillana ofrece un espacio educativo emocionalmente inteligente. Colores, tipografías, narrativas visuales y recursos interactivos son cuidadosamente seleccionados para despertar la curiosidad, mantener la atención y asegurar que el aprendizaje deje huella.

De esta forma, Santillana reafirma su compromiso con una educación más humana, científica y emocionalmente consciente, en la que cada estudiante pueda desarrollar su potencial en un entorno donde aprender también se sienta bien.

Sobre Santillana

Santillana es una compañía con una trayectoria de más de sesenta años que ofrece servicios educativos enfocados en alcanzar una transformación digital y académica en instituciones educativas de 19 países de Latinoamérica.

Desde el año 2020, Santillana forma parte del grupo PRISA, lo que ha permitido potenciar aún más su alcance e impacto positivo en educación.

En Ecuador, Santillana trabaja con más de 800 unidades educativas que abarcan dos regímenes escolares y atiende a más de 650 000 estudiantes, con el compromiso de seguir aportando al desarrollo de la educación en la región y garantizar la calidad y la innovación de sus contenidos.

Para Santillana, cada uno de los elementos del sistema educativo son fundamentales, por eso los programas que se diseñan ofrecen un servicio integral que incluye tecnología, formación y asesoramiento educativo para directivos, docentes, familias y estudiantes.