63% de los mexicanos no logra ahorrar por gastos inesperados: Brújula 2026 de Tala

Para los mexicanos el principal problema al que se enfrentan no solo es gastar de más; el verdadero quiebre financiero ocurre cuando algo salió de lo planeado: una emergencia médica, un gasto imprevisto o una obligación que no estaba en el presupuesto.

De acuerdo con la Brújula 2026 de Tala, una encuesta aplicada a más de 3,000 personas que ofrece una radiografía clara sobre cómo los mexicanos están tomando decisiones financieras, el 63% de los usuarios admite que los gastos inesperados representaron el mayor obstáculo para ahorrar, mientras que solo el 7% atribuye su falta de ahorro a ingresos bajos.

A partir de los resultados, emerge una constante: la mayoría cree que hizo bien las cosas, pero una parte importante sigue viviendo al límite de su margen financiero. Durante 2025, el 59% de las personas encuestadas consideró que logró un buen manejo financiero, o incluso mejor de lo esperado. Sin embargo, para el 47%, el principal desafío del año fueron las emergencias económicas para las que no estaban preparados.

“Existe un cambio silencioso en la forma en que las personas en México se relacionan con su dinero: se ha normalizado vivir sin margen. No se trata de malas decisiones aisladas, sino de una dinámica en la que el ahorro, la prevención y la protección quedan en segundo plano frente al día a día. Esa normalización del riesgo es uno de los mayores desafíos financieros hacia 2026”, señala David Lask, director general de Tala en México y Latinoamérica.

Gastos hormiga: el enemigo silencioso del ahorro

Más allá de los grandes compromisos financieros, el estudio confirma que la mayor fuga de dinero ocurre en lo cotidiano. Casi dos tercios de la muestra (64%) reconoció que los llamados “gastos hormiga” fueron su principal drenaje de recursos durante 2025.

El dato resulta aún más significativo cuando se observa que el 54% de quienes no lograron ahorrar por “ingresos bajos” admitieron incurrir en este tipo de gastos, lo que evidencia una desconexión entre percepción y hábito financiero. En segundo lugar, los préstamos o deudas representan una fuga de capital para el 24% de las personas encuestadas.

¿Cómo reaccionan los mexicanos cuando el dinero no alcanza?

Cuando enfrentan un mes financieramente complicado, las respuestas se dividen. El 46% opta por restringir gastos innecesarios como primera medida, mientras que el 44% recurre a algún tipo de financiamiento.

Dentro de este grupo, el 30% solicita apoyo a través de una app o institución bancaria, y el 14% recurre a familiares o conocidos. El dato refleja no solo la normalización del crédito como herramienta de corto plazo, sino también la persistencia de redes informales como respaldo financiero.

Otro de los aspectos que se miden en la Brújula 2026 de Tala es la protección de datos y el nivel de seguridad en línea, revelando un avance claro en términos de cautela individual, y al mismo tiempo una baja disposición a denunciar o alertar a otros.

Ante publicaciones en Facebook que ofrecen préstamos rápidos “sin requisitos”, el 30% investiga en Google y el 21% revisa comentarios dentro de la misma red social antes de actuar. Un 12% identifica el fraude y lo reporta. En escenarios más explícitos, como grupos que solicitan sólo INE y referencias, el 60% decide no contactar, pero solo el 19% reporta la publicación.

Algo similar ocurre con las llamadas sospechosas: si alguien se hace pasar por el banco y solicita datos sensibles, el 60% cuelga y contacta directamente a la institución, mientras que un 27% simplemente cuelga y continúa con su día. Un pequeño, pero relevante, 4% termina compartiendo su información. Esto refleja una mayor capacidad de reacción individual, pero también una respuesta defensiva que rara vez trasciende al ámbito preventivo o colectivo.

Esta lógica se repite cuando las personas identifican una app “montadeudas”. Aunque el 59% decide no descargarla ni solicitar el préstamo, la mayoría actúa de forma aislada: solo el 28% advierte a su círculo cercano y apenas el 9% busca denunciar ante autoridades, lo que limita la posibilidad de frenar la propagación de estos esquemas.

En WhatsApp, el comportamiento es más contundente en lo inmediato: el 61% bloquea y elimina mensajes sobre préstamos preaprobados que solicitan datos personales. Sin embargo, solo el 25% reporta el número y alerta a otros. Frente a solicitudes de códigos de verificación, solo el 6% comparte el código sin cuestionar, un indicio de mayor conciencia, pero con márgenes de riesgo aún existentes.

En comercio electrónico, el 63% evita hacer clic en enlaces de SMS sospechosos sobre entregas y prefiere verificar directamente en la plataforma oficial. Además, el 55% borra o destruye la etiqueta con datos personales antes de desechar un paquete, una práctica básica pero aún no universalizada.

“En materia financiera y digital, la información existe, pero el gran desafío es convertirla en hábitos. Muchas personas ya identifican riesgos y evitan fraudes evidentes, sin embargo, aún falta dar el siguiente paso. La educación financiera no se mide solo por lo que se sabe, sino por lo que se hace de manera cotidiana”, indica Oscar Rosado, presidente de Condusef.

Las conclusiones de la Brújula 2026 son que el principal problema en México no es la falta de información, sino que existe una brecha entre conocimiento, hábito y acción. De cara a 2026, el reto no parece estar únicamente en acceder a servicios financieros, sino en convertir la conciencia en decisiones sostenidas y protectoras.