Costa Rica cerró 2025 con 98,6 por ciento de generación eléctrica renovable
Costa Rica generó el 98,6 % de su electricidad a partir de fuentes renovables en 2025, lo que marca una sólida recuperación respecto a los desafíos del año anterior. El Grupo del Instituto Costarricense de Electricidad ( ICE ) informó las cifras, destacando el retorno del país a altos niveles de producción de energía limpia tras la interrupción de las operaciones en 2024 causada por una sequía relacionada con El Niño.
La electricidad provino de cinco fuentes renovables principales: agua, geotermia, eólica, biomasa y solar. La División de Operación y Control del Sistema Eléctrico del ICE recopiló los datos, cuya precisión fue confirmada por una verificación independiente. Este desempeño cubrió el 97.3% de la demanda interna del país con fuentes limpias, lo que permitió la exportación y mantuvo estable el suministro interno.
Marco Acuña, presidente del Grupo ICE, destacó los resultados como prueba de la resiliencia del sistema. Señaló que la gestión eficaz de los recursos ayudó a mantener tarifas estables para hogares y negocios. El resultado para 2025 posiciona a Costa Rica como líder en generación sostenible, incluso cuando los eventos climáticos ponen a prueba la infraestructura.
La recuperación se produce tras un difícil 2024, cuando El Niño redujo las precipitaciones y puso a prueba las centrales hidroeléctricas, que constituyen la columna vertebral de la red eléctrica. Ese año, la generación renovable se redujo a alrededor del 86 %, lo que impulsó medidas temporales como el racionamiento y el aumento de la energía térmica de respaldo. Para 2025, la mejora de las condiciones hidrológicas y los ajustes operativos restablecieron la matriz a niveles cercanos a sus promedios históricos.
Los funcionarios del ICE explicaron que el uso estratégico de diversas fuentes protegió contra la variabilidad. La energía hidroeléctrica lideró la combinación, apoyada por campos geotérmicos en zonas volcánicas y parques eólicos en zonas de gran altitud. La energía solar y la biomasa aportaron una proporción menor, pero creciente, lo que ayudó a equilibrar la carga durante los períodos de sequía.
De cara al futuro, el Grupo ICE planea ampliar su capacidad. Para 2030, nuevos proyectos sumarán unos 600 megavatios procedentes de plantas geotérmicas, solares y eólicas. Algunos provendrán de proyectos de ICE, otros de generadores privados con contratos regulados. Este impulso busca satisfacer la creciente demanda a medida que la economía crece y la electrificación se extiende al transporte y la industria.
El énfasis en las energías renovables se alinea con los objetivos nacionales de neutralidad de carbono. Costa Rica ha mantenido más del 95 % de electricidad limpia durante más de una década, aprovechando sus ríos, volcanes y vientos constantes. Los resultados para 2025 demuestran que el modelo funciona, pero los expertos insisten en la necesidad de una adaptación continua a los cambios climáticos.
Los consumidores se beneficiaron de la estabilidad. Las tarifas se mantuvieron estables, evitando picos que pudieran afectar a los hogares o frenar la actividad comercial. El diseño del sistema, con supervisión estatal y elementos de cooperación, garantiza un amplio acceso: casi todos los residentes tienen electricidad. A medida que Costa Rica avanza en este hito, el enfoque sigue siendo diversificar aún más. La incorporación de sistemas de almacenamiento, como baterías, podría mitigar la intermitencia de la energía eólica y solar. Mientras tanto, los vínculos regionales facilitan el intercambio de energía con los países vecinos, lo que mejora la seguridad.
Los datos de 2025 muestran un camino práctico a seguir. Con inversiones específicas y una planificación sólida, el país mantiene su ventaja competitiva en energía limpia ante las presiones globales.