Fe y Alegría renueva su compromiso por el cuidado de la Casa Común en su aniversario 71
Los espacios de la iglesia Nuestra Señora de las Mercedes de la parroquia Altagracia de Caracas se engalanaron este jueves 5 de marzo para congregar a directivos, administrativos, docentes, comunicadores y chamos de centros educativos de Fe y Alegría para dar gracias por los 71 años de la fundación del movimiento en 1955.
En la parte inicial de la misa, se reafirmó el compromiso de la institución no solo en seguir renovando el espíritu fundacional de José María Vélaz, Abrahan Reyes y Patricia García, inspirados por brindar una educación de excelencia a los más pobres, sino también con todos los trabajadores del movimiento educativo que,en diferentes instancias, sobrepasan los 10.000 en todo el país, buscando las mejores fórmulas reivindicativas.
La introducción también contempló los motivos por los cuales se daban gracias a Dios en el marco del aniversario número 71 de la principal obra educativa de la Compañía de Jesús en Venezuela, y que hoy día trasciende su presencia e impacto en 23 países de América, Europa, África y Asia.
Se reconocieron los valores del compromiso inquebrantable, porque donde hay una necesidad, allí está Fe y Alegría, brindando educación de calidad a quienes más lo necesitan.
Se destacó que Fe y Alegría, como movimiento educativo, es más que aulas: son comunidad, valores, formación para el trabajo y un refugio de esperanza para miles de niños, jóvenes y adultos.
Y se realzó que es una organización social caracterizada en los últimos tiempos y circunstancias difíciles por una resiliencia pura: 71 años superando desafíos, innovando y demostrando que la fe mueve montañas y la alegría educa el alma.
Cuidado de la Casa Común
Como todos los años, Fe y Alegría escogió un lema que encierra el conjunto de planes, proyectos, acciones e iniciativas educativas, comunicativas, formativas y de capacitación que marcan el rumbo de la institución como motor que mueve.
Para este 2026, la idea fuerte escogida fue el del cuidado de la Casa Común, con la idea de atender la invitación que hiciera en su momento el papa Francisco a través de la encíclica Laudato Si, al fomentar una educación de la ecología integral, donde la justicia social y el cuidado de la Tierra vayan de la mano, asegurando un futuro digno para todos, especialmente para los más necesitados.
En Fe y Alegría siguen apostando por la transformación social y el cuidado del planeta, fundamental en aquellos sectores en Venezuela donde todavía no ha llegado la esperanza cristiana. En este aniversario el movimiento retoma una de sus apuestas anteriores: Fe y Alegría nace donde termina el asfalto.
Tejiendo esperanza
El P. José Gregorio Terán, director general de Fe y Alegría Venezuela, compartió con los presentes en la iglesia y a través de la transmisión por la red nacional de Radio Fe y Alegría Noticias, parte del balance de estos 71 años que encabezó con la frase y la praxis de seguir tejiendo esperanzas.
El jesuita inició sus reflexiones indicando que Venezuela espera de Fe y Alegría, “mirar la realidad sin espejos que nos engañen”.
“Vivimos un tiempo inédito, tempestuoso, sin saber qué. Se respira un aire de cambio pero aún frágil, movido por fuerzas que escapan a nuestras manos”.
Sin embargo, recalcó que en este contexto, todavía lleno de incertidumbres, adversidades y tensiones, celebrar no es un acto rutinario ni lleno de ingenuidad sino de reconocimiento de que hay esperanza para tomar impulso y seguir adelante.
Haciendo alusión a las lecturas compartidas en la eucaristía, Terán invitó a no solo revisar lo que ha sido la institución educativa a lo largo de estos años sino, sobre todo, a lo que puede ser en este presente y futuro de una Venezuela que aún se debate entre la penuria y la dignidad.
Rememoró los primeros atrevimientos de un cura, de un albañil, de su esposa, de unos estudiantes universitarios que se metieron en el silencio del barrio de Catia de esos tiempos e invitó a seguir esos pasos, a salir al encuentro, a abandonar las zonas de confort, a hacer algo transformador, proponer iniciativas “en la masa dura de la realidad”, con la consigna y acción de que la educación no es un privilegio de unos pocos.
“Fe y Alegría no inventó la educación en Venezuela, pero le cambió el sabor. Fermentó la conciencia de que el pobre no es un objeto de lástima, sino un sujeto de saber, de derecho, de capacidad. Esa es la espiritualidad de nuestro origen: la certeza íntima de que lo pequeño, si está hecho con amor auténtico y generosidad, tiene la fuerza misteriosa de transformar la materia”, agregó el director general.
Reconocimiento a todos los que hacen posible a Fe y Alegría
El sacerdote no escatimó en su discurso reconocer a quienes permiten que el movimiento en Venezuela, presente en los sitios más apartados de los centros de poder a través de cualquiera de sus cuatro programas, siga de pie, sorteando tempestades organizativas, dificultades presupuestarias, limitación de fondos y otros inconvenientes.
Por ello recalcó que “hay que nombrar con cariño a quienes hacen posible que la savia circule”.
“Hay educadores que gastan su vida en el pizarrón, a veces con la voz gastada pero con el espíritu entero. Hay pedagogos y directores que navegan la complejidad cada día, tomando decisiones difíciles solo para mantener la puerta abierta. Hay personal administrativo que hace malabares con la escasez para que haya un papel, un útil, un pago a tiempo. Hay personal de mantenimiento, a veces invisible, pero que mantiene los espacios limpios y habitables. Sin su trabajo silencioso, el aula no sería un lugar digno. Hay comunicadores en las emisoras que llevan la voz y la música en momentos de silencio impuesto. Todos ustedes, desde sus puestos, son los que permiten que este árbol dé sombra. Sé que requiere esfuerzo, sé que hay días de cansancio extremo. Pero necesito que se sientan reconocidos, no con aplausos vacíos, sino con la verdad profunda de que su trabajo tiene consecuencias positivas en la vida de la gente. Ustedes son los que hacen que las ramas sean lo suficientemente fuertes para que los pájaros aniden seguros. Gracias por ser el tronco que no se quiebra”.
Fe y Alegría: reparador de brechas
Como motivación final, el director general de Fe y Alegría Venezuela animó a ser reparador de brechas preguntándose inicialmente qué significa en la actual Venezuela zanjar los abismos que siguen dejando por fuera a los más vulnerables.
“Hoy las brechas no son solo económicas. Son heridas en el alma del país. Existe una brecha de ciudadanía: millones de venezolanos sienten que no pertenecen, que no tienen voz”, comentó.
“Existe una brecha democrática: el tejido social está roto. Existen brechas digitales: mientras el mundo avanza, nuestros estudiantes luchan por conectividad. Y existe la brecha de la esperanza: la más difícil de cerrar, la más dolorosa”, agregó.
En la celebración de la misa también estuvieron presentes el presidente de la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec), Ángel Tovar; el Superior Provincial de la Compañía de Jesús, Alfredo Infante; otros jesuitas y religiosos de otras congregaciones.
Asimismo, en ciudades como San Cristóbal, San Fernando de Apure, Cumaná, Barquisimeto, Paraguaipoa, Machiques, Maracaibo, Valencia, El Tigre, Mérida, San Juan de Los Morros, Guasdualito, Ciudad Guayana, Santa Elena de Uairén y Tucupita se efectuaron celebraciones similares por los 71 años del Movimiento.